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sábado, 13 de julio de 2024

Cosecha compartida

 En mi pueblito de New Hampshire, hay una granja que tiene un puesto bien resuelto. Más bien un abasto orgánico cuchi. Durante el verano, uno puede comprar unas cestas con una porción de la cosecha de la semana. Pues hoy fui a recoger mi primera cesta. No me salió la foto de las cestas en el abasto, así que se las muestro en mi cocina. 

vegetales en la cesta: calabacines, acelgas, arúgula, pepino, coliflor, brocoli

Con la cesta también vino un manojo de flores - porque ellos venden flores también - y otro manojo gordo de cebollines. Dentro de la cesta hay una bolsa de arúgula y otro de acelgas con tallos tricolores. 

Por supuesto la primera pregunta es que hacemos con todos éstos vegetales. En casa vivimos mi suegra, mi marido y yo, pero como es verano, él esta solo de visita este fin de semana. Vive hasta el final de agosto en las playas de Cape Cod pues es salvavidas. Así que hay que comerse todos esos vegetales pronto. 

A ver, a planificar. 

vegetales en la cesta y sus fines

Ya los calabacines están divididos. Vinieron 7 (ojalá sean menos la próxima vez!): dos para una crema de calabacín con la receta de la Sra. Lourdes, 2 para hacer vinagreta de calabacín como mi amiga Carel, 3 más para hacer zucchini bread - que a mí no me gusta, pero a mi suegra sí asi que lo haga ella, y quedará uno para regalar. 

El pepino en ensalada, las acelgas sofritas con cebolla y tocineta, el coliflor no sé pero tal vez un tabulé sin gluten, el cebollín en la cocina diaria porque me encanta su delicado sabor, y entonces me sobra el calabacín amarillo. Frito sabe dulce, un poco como plátano maduro, pero tengo que evitar la comida frita. Puedo encurtir un par de ellos, pero acepto sugerencias para los demás. ¿Cómo lo cocinan ustedes? 

Add to Plan to Eat

P.D. La crema de calabacín quedó exquisita como toda receta de la Sra. Lourdes. 





martes, 12 de enero de 2021

Ceviche con Carel

 El ceviche de pescado siempre ha sido uno de mis pasapalos favoritos. En las fiestas en Caracas, mientras otros invitados estaban pendientes de los tequeños, yo siempre estaba atenta a la salida del ceviche. 

Si no lo conocen, el ceviche es un plato peruano en el que se "cocina" el pescado con jugo de limón. Pongo cocina entre comillas porque mi marido, que es de EEUU y a quien le gusta su carne bien cocida y con ketchup, insiste que está crudo. Pero no lo está, el ácido del limón curte el pescado y le da una textura completamente diferente. Es una cocción química. Agregarle cebolla, cilantro y ají transforma el pescado en una delicia inigualable. 

Aquí hay una receta peruana para ceviche de pescado. El ceviche se come en muchos países latinoamericanos, pero en Perú se le considera patrimonio cultural. Me gusta ésta receta porque da sugerencias para el tipo de pescado y de limones, sabiendo que no serán los mismos en EEUU u otros países que en Perú.  Y aquí está una receta del chef Sumito Estévez, que si me han ido leyendo últimamente saben que soy completamente fanática de su canal.

Pero creo que mi elaboración favorita es la que hicimos en casa de mi amiga Carel, que vive en Caracas y que me consintió siempre cuando iba a visitar a mis papás. Aquí les dejo un simulacro de receta para hacer ceviche en casa.   (Por cierto que Carel vende cremitas y mermeladas artesanales. Si están en Caracas, les recomiendo seguir su cuenta de Instagram, @alimentosconvida)

Ingredientes para ceviche de pescado:  (sin cantidades porque es al ojo, pero basicamente es mucho pescado, cilantro y limón, y un poquito de lo demás)

- cantidad de pescado fresco

- el cuento de dónde se compró el pescado, la conversación con el vendedor, la descripción del mercado, etc.

- cebolla morada, picada en ruedas finitas

- cilantro picadito

- raíz de jenjibre rallada 

- jugo de limón recién exprimido

- sal al gusto

- vista al Avila

- buenos amigos con quien compartir

Elaboración




Se deja reposar 15 minutos y se disfruta frente al Avila, en buena compañía.





lunes, 4 de enero de 2021

Encurtidos de vegetales en salmuera

  

En mi entrada anterior sobre hallacas, les prometí una receta de encurtidos. Pues hoy precisamente descubrí que el canal de YouTube del chef Sumito Estévez tiene un taller sobre preservación de alimentos y uno de ellos es justamente sobre encurtidos en salmuera.  Yo empecé a hacer mis encurtidos hace tres años porque no me gustaban los que se compran en Egipto, pero sí aprendí mucho sobre la importancia de la asepsia en el proceso de la fermentación. Les recomiendo mucho el taller y todo el contenido del canal. Es excelente. 

Yo hago mis encurtidos con una receta que encontré en el Food Network pero ahora los haré con las recomendaciones de Sumito. A los encurtidos en la foto de abajo, no les puse semillas ni laurel porque estaba apurada, pero igual quedaron muy buenos. 

Ingredientes para la salmuera*

  • 4 tazas de agua
  • 10 dientes de ajo, pelados
  • 2 tazas de vinagre blanco
  • 6 cucharadas de sal marina 
Vegetales
  • 2 pepinos medianos, sin pelar, cortados en rodajas de 1/2 cm
  • 1 zanahoria grande, pelada y cortada en rodajas finitas
  • 1 cabeza de coliflor, separada en flores (el tallo también se puede cortar en trozos pequeños pero nunca lo he hecho)
  • 1 manojo pequeño de cebollín, la parte blanca con la mitad de lo verde
  • 1 manojo pequeño de eneldo
  • 1 hoja de laurel por jarra
*La receta también sugiere agregar semillas. 1 cucharada de cualquiera de éstas: cilantro, celery, mostaza, pimienta. Sumito sugiere hojas de laurel.



Procedimiento

En una olla mediana, se lleva el agua al hervor. Se agrega el ajo y se baja la llama. Se cocinan por cinco minutos, y se le agrega el vinagre y la sal, mezclando hasta que se disuelva la sal. Se tapa y deja aparte.

En dos frascos de vidrio previamente esterilizados y aun calientes, se reparten los dientes de ajo y las ramas de eneldo. También se reparten las semillas. 

Se llenan los frascos con los vegetales. Deben quedar bien apretados. 

Se regresa la salmuera al hervor y se vierte sobre los vegetales, teniendo cuidado de cubrirlos bien. Se tapan los frascos y se dejan enfriar. Se colocan en un lugar fresco de la cocina hasta por 3 dias, aunque se pueden comer en unas pocas horas. 

Mientras están reposando, los encurtidos estarán en un proceso de fermentación. Este producirá gases. Es importante abrir los frascos por lo menos 1 vez al día para dejar salir las burbujas de gas.

Yo los guardo en la nevera después de 3 días, pero se pueden quedar un poco más si se quieren más avinagrado. 





jueves, 31 de diciembre de 2020

Pan de jamón sin gluten

Tengo la buena fortuna de

  • tener una cuñada que es chef de repostería
  • que ella está experimentando mucho con comida sin gluten
  • que yo le tengo alergía al gluten y por lo tanto puedo aprovechar de sus experimentos

Tengo la mala fortuna de 

  • que ella vive en Vietnam y yo vivo en Egipto 

Aun así, Aviley me pasó la receta del pan de jamón sin gluten. Quedó espectacular. Lo he hecho dos veces, para Nochebuena y hoy pensaba para el 31, pero mi hijo ya se ha comido tres cuartas partes y no va a quedar sino el codo del pan para los invitados. (Tenemos la buena fortuna de que estamos en pandemia y solo seremos cinco.) (Digo, para seguir el tema de la fortuna - muy apropiado por ser fin de año, ¿no les parece?)

Por cierto, Aviley está en Ho Chi Min y allá hace delicias para vender. Su cuenta en IG es @AvileySweets, y hace exquisiteces con y sin gluten. Si están por esos lares, contáctenla. Y aunque no, apóyenla siguiendo su cuenta en Instagram y dejándole comentarios. 

La receta viene de una cuenta de Instagram @diet_doctor, que monta recetas para la dieta keto. Originalmente era para bagels, pero Aviley me dice que sirve para hacer panes de todo tipo. 

Ya he hecho el pan dos veces. La primera vez para la Nochebuena y hoy otra vez para la mini-fiesta del 31, pero (Tenemos la buena fortuna de que estamos en pandemia y solo seremos 5. 

Entonces, la receta. Hace un pan mediano de unos 40 centímetros de largo. 

Ingredientes

3 tazas de queso mozzarella recién rallado

2 cucharadas de queso crema

2 tazas de harina de almendra

2 cucharadas de afrecho, linaza molida o psyllium

2 cucharadas de polvo de hornear

Sal al gusto

2 huevos

Procedimiento

Unir los dos quesos. Derretirlos en una olla pequeña. Quedará chicloso pero manejable. 

Masa de quesos derretidos

Batir los huevos a mano y mezclarlo con los ingredientes secos y el queso derretido. 

Amasar bastante a mano o con una paleta. 



Dejar reposar 5 minutos una vez que se sienta la mezcla como una masa. 

Se prepara una superficie lisa (e.g., el mesón de la cocina) cubriéndolo con envoplast (papel film, Saran Wrap). 

Estirar la masa sobre el envoplast y con otra capa por encima de la masa. 

Se colocan las aceitunas, pasas y jamón. (Vean la receta de pan de jamón de Sumito Estevez para un tip como colocar el jamón.)

Se enrolla y se coloca sobre una bandeja enmantequillada. Se le hacen pinchos con un palito de dientes o un cuchillo para que escape el vapor del centro. 

Se pinta con huevo antes de hornear. 

Se coloca en el horno a 150C (300F) por 45 minutos. 




martes, 15 de diciembre de 2020

Hallacas con Ana

Vivo en Egipto. Soy venezolana. Se acerca la Navidad. Me provoca una hallaca. Aquí no las puedo comprar hechas ni tampoco hay quien me regale una. ¿Cómo me mato el antojo? Llamo a Ana para hacer hallacas expatriadas. 



Ana llegó conmigo a Egipto hace 7 años. Es maracucha (o sea, no decora sus hallacas a la manera caraqueña, sino que ¡les pone mayonesa!) y a ella también le dan ganas de comer hallacas y escuchar gaitas después de la fiesta de La Chinita

No voy a incluir la receta aquí. Es muy larga y otros la demuestran muy bien. Aquí está la receta de Armando Escannone escrita y aquí un video con Sumito Estevez, donde además de explicar la receta, nos da muchos tips para su exitosa elaboración.  El video por cierto que es excelente.  (De hecho, ahora estoy enfiebrada viendo todos los videos del canal de Sumito.)

Hacer hallacas fuera de Venezuela o aún America Latina puede ser una fiesta de sustituciones:

Onoto

Se usa para aromatizar el aceite. Me lo traigo de EEUU, y por cierto, no es fácil de conseguir. Les deseo buena suerte porque el onoto contribuye mucho al sabor ese de Navidad.  

Ají dulce

Me traigo ají dulce deshidratado de Venezuela, pero si no tengo, pues no le ponemos. 

Hojas de plátano

No hay, uso papel de aluminio. Hay matas de plátano, sí, pero entonces tendríamos que cosechar las hojas, tostarlas, limpiarlas, cortarlas; es mucho trabajo. Y, me van a perdonar, aunque se pierde una dimensión de sabor, envolver las hallacas con papel de aluminio es facilísimo. 

Tomate

****Le tengo alergia. Hay mucha gente que no le pone tomate a sus hallacas porque dicen que se descomponen si se les agrega, pero Sumito sí se lo pone al guiso. Yo le agrego una salsa de tomate sin tomate. Aquí está la receta en inglés con la que yo usé primero y luego adapté a mi gusto. 

Salsa inglesa

Tiene tomate - y por cierto, gluten también. Yo hago la mía. Aquí está una receta, en inglés, sin tomate, soya ni gluten. No es la que yo uso, pero es la que conseguí en linea. La mía también se las debo. 

Encurtidos

Bueno, los encurtidos se encuentran en todas partes ya preparados, pero aquí en Egipto, a cada jarra le ponen un limón. De hecho, se pueden comprar limones encurtidos solos. A mí no me gustan. El sabor es demasiado fuerte así que yo hago encurtidos en salmuera sin limón. Los monto unos tres días antes y eso es lo que uso para las hallacas. Hay millones de recetas en Internet. Les invito a que prueben varias. La mía es otra receta que les debo.


Una característica de las hallacas caraqueñas es que se decoran. Eso significa que después de poner el guiso sobre la masa, se le agregan otros ingredientes. Estos son los decoraciones que les pongo yo. (Ana se ríe porque en Maracaibo no hacen eso.) (Por cierto que me enteré en el video de Sumito que el huevo y la papa se las ponen es en los Andes. Yo no tengo familia en los Andes. No sé de donde me salió agregárselos a las mías.)

  • huevos sancochados
  • papas sancochadas
  • pasas
  • aceitunas - por favor, si van a usar aceituna con hueso, ¡avisen a los comensales!
  • cebolla en ruedas
  • pimentón en tiritas (aunque al momento de comer la hallaca se las quito)


Tip:  El guiso y la masa deben quedar mas bien salados. Las hallacas se hierven, una vez elaboradas, y en el hervor se pierde un poco de sazón por lo que es importante que el sabor quede bien fuerte. 


Hacer hallacas es un trabajón. Ana y yo hicimos 25 en 6 horas, pero bueno sería hacer el guiso de un día para otro. En Venezuela se hacen en familia y se hacen muchas. Algunas para comer en casa y muchas para regalar.  Si le preguntan a mi hija, las 25 que salieron mas los 20 bollitos no fueron suficientes, así que ahora que la semana que viene estoy de vacaciones en EEUU voy a hacer más con mi cuñada gringa. Ella es buena cocinera, o sea que enseñarle a cocinar hallacas es buena inversión para mí, ¡muaj ja ja!

sábado, 6 de febrero de 2016

Si la vida te da coles...

...mételas en el horno!

Uno de los alimentos que más me produce malestar estomacal es la papa. Me cuesta mucho digerirla, pero me gustaba mucho chuchear sobre todo para acompañar la lectura. Ahora con ésta receta de coles horneadas, me hago la idea de que vienen de una bolsa de papitas. Quedan crujientes y saladitas.


La receta es muy fácil. Viene del recetario, The Autoimmune Protocol Cookbook, de Mickey Trescott

Ingredientes:
  • un racimo de hojas de col, lavadas y completamente secas*
  • 2 cdas de aceite de oliva
  • sal marina al gusto
Preparación:
  1. Caliente el horno a 395 grados centígrado. 
  2. *Se comprueba que las hojas estén completamente secas. Eso las permitirá quedar crujientes. 
  3. Remueva los tallos de la hoja. También se pueden cortar las hojas sin tallo en rectángulos medianos para que resulten más fáciles de comer. 
  4. En un recipiente de vidrio, se mezclan bien las hojas con el aceite. 
  5. Se ponen una por una sobre una bandeja de hornear, dejándo un poco de espacio entre ellas. 
  6. Se hornean por 20 minutos y con cuidado se despegan de la bandeja. 
  7. Se les echa la sal al gusto. Importante hacerlo después de horneadas pues la sal las haría sudar en el horno y no quedarán crujientes. 
  8. Repítase con todas las hojas. 
Al principio, me pareció larguísimo tener que esperar 20 minutos, especialmente porque mis bandejas son más bien pequeñas y para un racimo de col tengo que montarlas hojas en 6 tandas, pero después recordé que antes cuando comía galletas (y me daban indigestión) no me importaba esperar lo que fuera. 

Mientras que esperaba que estuvieran listas, me senté con mi primera tanda en mi balconcito y mi libro a darme gusto sin indigestión.

Ojo, aquí con "col" digo las de las hojas grandes como éstas.

Si quieren saber más del protocolo autoimmune, mi amiga Carola ha escrito un buen resúmen en español aquí. 


lunes, 18 de mayo de 2015

El jámam y el jamaám

El colegio donde trabajo en Egipto nos ofrece clases de árabe para aliviarnos las dificultades linguísticas a los maestros extranjeros. La profesora, Maysa, es un amor y su clase es muy divertida. Cuando estudio y hago mi tarea, se me hace fácil pero aún cuando no he estudiado, Maysa se esmera tanto que se nos hace fácil también.

Para celebrar el fin de curso, Maysa nos llevó a un restaurante en el centro de la ciudad. Llamarlo restaurante es mucho. Es un cocina abierta, con mesas en un pasillo entre dos edificios, pero es famoso por servir el mejor pichón asado de todo el Cairo. Comer pichón es una delicadez culinaria egipcia que ya no se consigue en todas partes, por lo cual ella tenía muchas ganas de compartir con nosotros sus alumnos.

En árabe, a los pichones (y a las palomas) se les dice "jamaám." Al baño, se le dice "jámmam." ¿Se fijaron en la doble m del baño? Si se fijaron, felicitaciones. A mí se me hace dificilísimo diferenciar. Antes de ir al restaurante, Maysa pasó una clase entera explicando la diferencia entre las dos palabras, pero en vano.

Para llegar al restaurantucho, nos montamos en metro y luego caminamos unas cuatro cuadras pues la estación que quedaba más cerca estaba cerrada. Es la estación de la Plaza Tahrir, y siempre la cierran cuando el gobierno cree que habrá protestas. Justamente el sábado sentenciaron a muerte al expresidente Morsi y había rumores de que habría manifestaciones, ergo, estación de metro cerrada.

Por fín llegamos y Maysa nos aseguró de nuevo que a pesar de la mala facha, la comida era buena y sana. Antes de sentarnos, yo escuché que ella le preguntó al mesonero, ¿Fi il jamaám? (¿Hay pichón?) El mesonero respondió en negativo y le dió instrucciones a Maysa para otro restaurante donde sí habría. Ella salió del lugar y nosotros salimos tras ella. Entre todos eramos doce, y en fila los doce la seguimos.

El nuevo restaurante era al doblar la esquina. Maysa se mostró sorprendida de vernos todos tras ella pero nos indicó el baño. Los que no necesitábamos el baño entramos al salón principal del otro restaurante y dirigimos a los mesoneros a arrimar suficientes mesas para sentarnos a los 12. Pasaron como cinco minutos antes de que Maysa regresara muerta de la risa, pues por fin había entendido porque la seguimos. En lugar de preguntar si había pichón, ella había preguntado si había baño. Pichón sí había en el primer lugar, y muy rico también.

Aquí mis pichones, riquísimos. Como son tan pequeños me sirvieron tres, y en realidad hubiese comido tres más. Ahora a aprender a pedirlos así, asados sin nada. Me imagino que dentro de un año podré pedirlos sin que suene que esté pidiendo ir al baño.






lunes, 11 de mayo de 2015

Guayabas al final del guayabo

En venezolano, tener guayabo significa sufrir de un corazón roto. He pasado la gran parte de éste primer año escolar en Egipto enguayabada, luchando contra una fuerte nostalgia por nuestra vida en China. Afortunadamente, el tiempo lo cura todo y ya se me está pasando. Tianjin siempre será mi otro hogar, pero el Cairo me está cayendo un poco mejor.

Yo sigo con mis alergías. Una de las cosas que encuentro más difícil es no poder disfrutar de postres. Le tengo alergía al trigo, a los huevos, los lácteos, y algunas nueces, o sea que un viaje a la pastelería es un paseo virtual para mí. Solo puedo comer con los ojos y me consuelo con frutas.

Aquí en Egipto se consiguen las guayabas. En Venezuela me gustaba la guayaba pero no era mis fruta favorita porque la hay por doquier. No fue hasta que salí de Venezuela que me dí cuenta de lo exótico que son las frutas tropicales en otros lares. Encontrarme aquí con guayabas ha sido como encontrarme con una hermana perdida.

Por los momentos, mi manera favorita de comérmelas es horneadas. La receta es super sencilla. Lo dificil es esperar los 30 minutos que se tardan en el horno.



Cascos de guayaba al horno

Ingredientes:
  • 6 guayabas, cortadas por la mitad y despepitadas
  • 1 cda de aceite de coco - (Me imagino que se podría usar mantequilla, pero yo le tengo alergía.)
  • 2 cdta de miel
Método:
  1. Se engrasa un molde de vidrio con el aceite de coco. (Las hice una vez en un molde de metal y el metal las tiño de negro.)
  2. Se colocan los cascos de guayaba en una sola capa.
  3. Se vierte la miel para que cubra bien todos los cascos. Yo prefiero verter la miel sobre los bordes del casco pues la gravedad nos ayudará con el interior. 
  4. Se hornea a 425 grade F (215 grados C) por 30 minutos. 
  5. Se sirven solos o como acompañante al yogurt o helado. 

Me gustaría poder reportar que estos cascos de guayaba horneados son igualmente deliciosos calientes o fríos, pero no me han durado más de 15 minutos después de sacarlos del horno así que no sé. A todos en mi familia les encantan y nunca queda sino el molde sucio. 



sábado, 8 de noviembre de 2014

Hora de hervido

Las temperaturas están bajando en Egipto. Todos se quejan del frío. Cualquiera pensaría que estamos en Antártida de tanto que se quejan. Me imagino que en un año a mí también se me habrá diluido la sangre y estaré titiritando en octubre, pero por los momentos lo que me da es asombro que ya sientan frío cuando yo finalmente encuentro el clima agradable.

Con el "frio" me ha provocado mucho tomar sopa. El fin de semana pasado nos invitaron a una fiesta de Halloween y nos ofrecieron chili con carne. Por supuesto yo no lo pude probar (le tengo alergia al tomate) por lo que se me despertó el apetito por las sopas, los caldos, sancochos y demás platos que se comen con cuchara.

Me gusta hacer hervido. Me gusta sacar mi recetario de Scannone que compré hace 20 años en la librería del CCCT. Me gusta preparar el caldo primero, colarlo, lavar la olla y volverla a montar con el caldo y las verduras. Me gusta que se tarda horas en preparar. Me gusta ajustar la receta para localizarla. En China usaba ocumo y otras raíces que no sé como se llaman en chino, inglés o español pero que seleccionaba en el mercado apuntando con el dedo. Me gusta hacer el sofrito, ahora sin tomate y sin pimentón, pero igual con sabor. Me gusta agregarle el cilantro y la yerba buena al final. Me gusta ese primer sorbo, cuando se me llena la boca de caldo y la nariz de vapor. ¿Ven? Me gusto todo.


Recuerdo con nostalgia los mercados de vegetales en China, donde hay tantas variedades de tantas cosas. Una de mis vendedoras favoritas separaba las hojas de espinaca en pequeñas, medianas, grandes, más grandes y gigantes. Y eso era nada más la espinaca. Ni hablar de todas las variedades de col que nunca aprendí a nombrar. Aquí hay lechuga, repollo, y espinaca. Un montoncito de cada una y ya.



Con la escasez de verduras, mi hervido tuvo nabo, zanahoria, auyama y batata. Me dicen que habrá yuca cuando llegue el invierno. (Que me imagino empezará cuando baje la temperatura 3 grados más.) No puedo comer papas, y el hervido me quedó un poco dulce. Para corregirlo, le puse un chorrito de limón y un poco más sal de la que normalmente le agrego. Me lo comí de desayuno frente a la ventana para sentir el fresco de la mañana y hacerme la idea que de verdad viene invierno y la temporada de hervido.

viernes, 18 de julio de 2014

Panquecas de plátano y celery embarrado

Les comenté hace unos días que intenté hacer panquecas de plátano con una receta de Carola, pero que me quedaron más bien como croquetas por no seguir la receta correctamente. Pues, ahora sí hice las panquecas como es y quedaron muy ricas.

El jarabe de maple que usé lo hizo mi cuñada, con savia de sus propios maples. Aparentemente les rindió muchísimo y nos regalaron un tremendo pailón pero ya nos lo hemos acabado. Les quedó buenísimo a pesar de ser la primera vez. Ojalá lo vuelvan a hacer, pero ella me cuenta que fue como la comiquita del Aprendiz de Brujo. Cuando empezaron no sabían que iban a pasar 24 horas ajetreadas recolectando e hirviendo savia sin parar.



Lo del celery embarrado es homenaje a mi suegra, que le gustan el celery con mantequilla de maní y pasas. Eso lo llaman, "ants on a log." (hormigas sobre un tronco.= A mi nunca me ha gustado la mantequilla de maní, pero teniendo en cuenta de que mis hijos son gringos y que la mantequilla de maní tiene mucha nutrición, les preparaba a mis hijos sus "ants on a log" y los veía comérselos.

Recientemente hice tapenade con aceitunas negras, y se me ocurrió que serviría como el plato aquel, pero como ven, en lugar de parecer hormigas encaramadas, más bien me salió el celery embarrado.




Tapenade de aceitunas


  • 1 taza de aceitunas deshuesadas (yo usé las negras griegas que son súper saladas)
  • 2 cdas. de alcaparras
  • 2 cdas. de ajo
  • 1/4 taza de perejil



  1. Se pone todo en una licuadora o en un procesador, y se licúa hasta que se forme una pasta uniforme. Si sale demasiado espesa, se puede agregar un poquito de aceite de oliva. 

Uma amiga una vez me hizo un tapenade rústico, con los mismos ingredientes, pero en lugar de licuarlos, los picó todos muy menudito. Uso aceitunas verdes rellenas y le quedó muy lindo. 

Esta receta también del libro de Mickey Trescott, the Autoimmune Paleo Diet.

miércoles, 9 de julio de 2014

Peras asadas con jenjibre y canela

Sigo probando recetas del libro The Autoimmune Paleo Cookbook de Mickey Trescott. Hasta ahora todas han salido bien, excepto por una que ella llama concentrado de coco. Se supone que uno pone cuatro tazas de coco rallado con 1 cucharada de aceite de coco. Según la receta, después de licuar en una licuadora por cinco minutos, se formará una pasta. Yo lo intenté y lo único que obtuve fue una licuadora caliente y el mismo coco rallado con el que empecé pero sin trazas del aceite de coco. Hmmmm. Será que ella tiene una super licuadora.

Lo que sí función de maravilla fue una receta para peras asadas con jengibre y canela. Me imagino que con manzanas sale igual de bien, pero le tengo alergía a las manzanas.

(Pausa mientras que ustedes piensan, ¿Qué? ¿A las manzanas? ¿Cómo se le puede tener alergía a las manzanas? Fin de pausa.)

(Y sí, es un escándalo tenerle alergía a las manzanas. Créanme que cada vez que veo una manzana me pregunto cómo es posible.)


La primera vez que las hice fue en una de nuestras fogatas en la playa. Las envolví bien en papel de aluminio y las pusimos bien cerquita a las llamas, pero no se cocinaron suficientes y quedaron un poco duritas, aunque con muy buen sabor. Las intenté de nuevo ayer y quedaron de rechupete. Ayer me comí una de postre recién salida del horno y la otra cuando regresamos de un partido de pelota a las 3 horas. Me la comí fría y me supo hasta mejor. 

Aquí la receta, adaptada de la original y con mis comentarios entre paréntesis.

Peras asadas con jenjibre y canela
  • 2 peras, lavadas, cortadas por la mitad y despepitadas (¿Así se dice?)
  • 1 cda. de aceite de coco
  • 1/4 cdta. de canela (la receta pide 1/8 pero no hay que ser mezquino)
  • 1/4 cdta. de jenjibre rallado (bueno, mentira, no sé si fue 1/4 de cdta. Rallé un trozo de jenjibre como de 1/2 cm.)(La receta no dice pero la medida original es 1/8 cdta asi que tal vez ella la prepara con jengibre en polvo.)
  • el jugo de 1/2 limón
  • pizca de sal
  1. Se frotan las peras con el limón.
  2. Se mezcla la canela en polvo con el jenjibre y la sal, y se embadurra la cara cortada de las peras con la mezcla. 
  3. Se le rocía con el aceite de coco, por todos lados. 
  4. Se meten al horno precalentado a 175 grados C, y se asan descubiertas por 30 minutos. 
El recetario dice que se pueden hacer con manzanas, pero estoy pensando que tal vez con duraznos saldría muy bien también.  También creo que se podría usar mantequilla en lugar del aceite de coco. Inténtenlo y me dicen.


sábado, 5 de julio de 2014

Ensalada manoseada y menú cavernícola


Le tengo alergía a muchos alimentos. (Ya estarán cansados de que se los recuerde.) No es de la alergía que produce crisis anafiláctica. Más bien comer ciertos alimentos me producen indigestión muy fuerte y se me brota la piel. También me da ansiedad. Dejé de comer trigo hace casi cuatro años y eso ayudó bastante pero también debería evitar los lácteos, los huevos, las papas, los tomates, berenjenas, ajonjolí y las levaduras.

Tengo tiempo cocinando sin glúten, pero los malestares no se me quitan por completo, así que me he resuelto adoptar una dieta cavernícola en serio. Como estaba en tránsito por las últimas tres semanas, preferí empezar éste lunes, ahora que estamos en la casa camper y no tenemos que mudarnos hasta el fin de julio.

Me armé con un recetario llamado el Autoimmune Paleo Cookbook. La dieta paleolítica elimina los cereales, los granos y edulcorantes. Los que sufrimos de trastornos del sistema inmunológico también debemos evitar huevos, lácteos, y los vegetales solanáceos: tomate, papas, berenjenas, pimentones y ajíes. Suena como que no me queda nada para comer, pero en realidad, éstos tres días, he comido muchísimo.

Lunes
   desayuno - fruta solamente porque me tocaba ir a hacer mercado
   almuerzo - hamburguesas dos hierbas (romero, tomillo) con ensalada verde
   cena - ensalada de atún con mayonesa hecha a base de coco

Martes
   desayuno - las hamburguesas que sobraron de ayer con aguacate
   almuerzo - enrolladitos de lechuga rellenos de ensalada de atún
   costillas de cordero con espinacas (en un restaurante en Boston. ¡Tengo que aprender a cocinarlas! Me encantan. ¡Avisado, corderitos!

Miércoles
   desayuno - hamburguesas de cordero con ensalada verde
   almuerzo - pollo a la plancha al ajillo y ensalada manoseada* de col rizada
   cena - pollo a la parilla con limón y ajo, ensalada manoseada del almuerzo, espárragos y aceitunas

Para picar entre comidas, como fruta, celery o zanahorias. Estamos en temporada de cerezas y estamos disfrutando de ellas como nunca. También tomo té y jugos de cranberry (arándano) y de naranja. Se supone que se evitan los jugos porque no tienen mucho valor nutritivo, pero a veces me hace falta un dulcito en la boca y con los jugos mato el antojo.

Como ven, estoy comiendo bien. Desafortunadamente sigue mi indigestión y todavía no puedo decir que es menos. Tengo esperanzas de que se mejore en las próximas semanas. También espero rebajar un poco pero no tengo donde pesarme hasta que regrese a casa de mi suegra antes de que salgamos para Egipto. Sabré

Lo que no me gusta de esto es que hay que estar pensando en comida todo el tiempo, preparándose para las próximas comidas cuando todavía se está comiendo la presente. Mi familia me apoya, pero no se animan a comer completamente como yo, así que después de pensar en lo que voy a preparar para mí, tengo que pensar que darles que ellos coman también. Es todo un proceso y me faltan por lo menos dos semanas antes de ver los resultados. Suspiro.

Una amiga tiene un blog con recetas paleo. Hay muchas que no puedo probar por lo de las alergías, pero todas se ven muy saludables.  https://sanasingranos.wordpress.com

Paleo dinner
La luz a la izquierda es la vela de citronella para espantar a los mosquitos

*La ensalada manoseada es precisamente así. La receta dice que se le agregan 2 cucharadas de aceite de oliva a 4 tazas de col rizada. (Yo nada más use 2 tazas.) Se le agrega la sal, y luego "se manipula por 5 o 10 minutos hasta que la col se desmenuce." 5 minutos es mucho tiempo para tener las manos metidas en un ból de col. Yo aguanté 3 minutos nada mas y me parece que quedó bien. Después de manosear, se le agregan rodajas de pepino y cebolla morada - que yo no agregué porque a mi marido no le gusta la cebolla. Se la podría haber agregado. El ni miró la ensalada. Preferirió los espárragos.

Actualización del sábado: Esta entrada la redacté el jueves en la mañana pero no tengo Internet en la casa camper, así que no la publiqué hasta hoy. Así sera todo el verano, publicación en diferido.

Por cierto, la ensalada manoseada rinde muchísimo. Por fín me la terminé ésta mañana. ¡Menos mal que solo usé dos tazas de col! De haber seguido la receta al detalle, estaría verde ya.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Buqué de pinchos

Una de las comidas callejeras que más nos gustan aquí en China son los pinchos de cordero. Sí, ya sé que van a echar chistes sobre la carne, que es de gato, que nadie nunca ha visto un entierro de chinos, y que se yo que más, pero en realidad, hay toda una gastronomía de parrilla callejera que es deliciosa.

Bueno. También hay que aclarar que paralelo a las delicias hay una larga lista de cosas guacatelosas: escorpiones, pajaritos, testículos de venado, tofu hediondo (así mismo se llama), ranas enteras, etc. En Beijing hay una calle entera dedicada justamente a esos pinchos raros, pero para allá yo no voy. Con tanta comida rica, para qué probar gusano a la parrilla.

Frente al colegio donde trabajo, abrieron una calle de parilleras recientemente. Abren como a las 5 de la tarde. El otro día que tuvimos que quedarnos tarde en el colegio, Scott y yo nos dimos cita allá. Comimos pinchos de cordero, repollo, queso de soya en dos diferentes presentaciones, vainitas, dientes de ajo y rodajas de papa. Cada cosa en su pincho separado. Cada pincho riquísimo. Costó como en los viejos tiempos cuando en China se vivía barato: 68 RMB, o sea, 10 dólares americanos, incluyendo los refrescos y mi cerveza.

Ahora cuando mi marido sale tarde del trabajo, se para en una de las parilleras y nos compra una porción generosa de pinchos. A Andreína le trae un pincho de calamar, a Michaelito una docena de pinchos de cordero y para mí, repollo. Es de lo más romántico. Un buqué de pinchos.

La foto malosa, lo siento, pero es que la tuve que tomar apurada y apartando a mis hijos con la pierna. Ellos se comerían los pinchos hasta así, sin quitarles el plástico. 




domingo, 6 de octubre de 2013

Ponquecitos sin gluten

Otra receta.

Esta es una adaptación de una que aparece en Healthy Gluten Free Cooking, por Tammy Credicott. Ese recetario me gusta porque las recetas son fáciles y deliciosas. En la mayoría de las recetas son pocos los ingredientes. Como saben, le tengo alergía al trigo, el gluten, los lácteos, los huevos, a veces la soya, y recientemente he descubierto que a las manzanas también. Pues las hijas de la autora tienen las mismas alergías que yo (pero no a las manzanas porque nada más a mí se me ocurre ser alérgica a las manzanas) y por lo tanto puedo hacer casi que todas las recetas en el libro. Eso no pasa a menudo con mis recetarios.

Estos ponquecitos los hice ya una vez. La Sra. Credicott amablemente agrupa los ingredientes en "húmedos", "secos", y "otros." La primera vez que intenté la receta leí "otros" y entendí "opcionales." Pues no eran opción; de verdad que hicieron falta. Quedaron comestibles pero no sabrosos.

Esta vez leí la receta con cuidado. Lo único es que pedía manzanas ralladas y yo las reemplazé con calabacín. Salieron menos dulces, pero así le gustan a mi papá. Si alguna vez se las hago, le van a gustar.  Tuve que dejarle el puré de manzanas porque eso lo incluyen para que reaccione con el polvo de hornear y ayude a leudar. Voy a tener que experimentar un poco a ver con que lo reemplazo. 

Aquí la receta enmendada. Las harinas son un poco esotéricas si uno no come sin glúten. Supongo que podrían sumar todas las cantidades y reemplazarlas con harina de trigo, pero ese experimento lo harán ustedes con intestinos normales. Ah, y ella pide que todo sea orgánico pero yo uso lo que consigo.




Ingredientes secos
  • 3/4 taza (90g) de harina de arroz integral
  • 1/4 taza (30g) de harina teff (un cereal etíope)
  • 1/2 taza (60g) de almidón de papas
  • 1/2 taza (60g) de almidón de tapioca (creo que tapioca es yuca)
  • 1/2 cdta goma de xantano
  • 1 cda canela molida
  • 2 cdta bicarbonato de soda
  • 1 cdta de polvo de hornear
  • 1/2 cdta de sal
Ingredientes húmedos
  •  1/4 taza (60ml) de miel
  • 1/2 taza (120ml) de aceite de coco
  • 1/2 taza (90 g) de azúcar moscabada
  • 1 cda de vainilla
  • 1/4 taza (60ml) de puré de manzanas a temperatura ambiente
  • 2/3 taza (160ml) de agua tibia
Otros (En inglés ella los llama add-ins.)
  • 1/2 taza(50g) de coco rallado
  • 3/4 taza (110g) de nueces picaditas  Nunca me han gustado así que me hice la loca.
  • 2 zanahorias ralladas (aunque yo nada más tenía una)
  • 1 calabacín rallado (aquí pedía 2 manzanas pequeñas ralladas, peladas y sin semillas)
  • 3/4 taza (110g) de cranberries secas remojadas en un poquito de agua con ron
  • un puñado de goji berries, por recomendación de mi acupunturista que dice que se lo ponga a todas las comidas. Creo que es para mejorarme la circulación.)
Procedimiento
  1. Se mezclan los ingredientes secos y se apartan. 
  2. Se mezclan los ingredientes húmedos hasta que estén bien combinados. 
  3. Se agrega la vainilla y el puré de manzanas. 
  4. Se agregan los ingredientes secos lentamente. De ser necesario, agréguese un poco de agua hasta obtener una consistencia "normal" de masa de ponques, o sea gruesa pero que todavía se pueda vertir. Tal vez no se necesite toda el agua y hasta tal vez no se necesite del todo.
  5. Agréguese el coco, los vegetales y los cranberries. 
  6. Viertase en tacitas de ponque. Se hornea en un horno a 350 grados F (175 grados C) por 25 minutos hasta que un palillo de dientes metido en el ponque salga limpio. 
Estos ponquecitos los congele la última vez y resultaron muy prácticos para llevarlos al colegio. También se les puede cubrir con nevado de queso crema. Otro experimento para los alegres sin-alergía.

domingo, 16 de junio de 2013

Arepas viejas

Cuando uno vive como nosotros, sin un hogar fijo, uno tiene maletas bien usadas. En año nuevo, nunca salgo a caminar con las maletas a ver si logro no montarme en un avión ese año, pero no funciona.

Algunas maletas nos gustan más que otras. Nuestras favoritas son unas de la tienda deportista Decathlon, pero hemos tenido muchas.

Buscando otras cosas en nuestra casa en NH, Scott encontró su bolso de golf. La última vez que usó esa bolsa fue en Florida, donde Scott jugó golf con su tío. Eso fué hace 4 o 5 años. Después de ese viaje a Florida, la bolsa quedó almacenada hasta hoy.

Dentro de la bolsa encontramos dos bolsas de Harina Pan, compradas en Miami en ese viaje. Sorprendidos me fijé en la fecha de vencimiento, y mayor sorpresa todavía, ¡la Harina Pan no vencerá hasta el 2019!

Igualito me supieron a gloria las dos arepitas que me comí ésta mañana.



martes, 9 de abril de 2013

Chimichurri

Otra receta facilita: chimichurri con perejil y ajo.

Aquí en China me cuesta encontrar perejil. Cilantro encuentro facilmente y menos mal, porque a mí me gusta mucho, pero perejil es más dificil. Ayer en mi mercado libre de verduras encontré perejil, y pude intentar ésta receta que tenía tiempo ojeando. Yo no soy de esas cocineras que le echan un poquito de ésto y otro poco de aquello y todo les queda riquísimo. Yo tengo que fijarme bien en las recetas para no perder los ingredientes, y después del pequeño milagro de conseguir perejil, no quería arriesgarme a tener que botarlo.

La receta es del libro Daisy Cooks, por Daisy Martinez. Daisy es latina que tiene un programa de cocina en PBS en EEUU. El libro lo tengo desde hace un par de años. Me gustó tanto que tengo dos copias, una aquí en China y otra en EEUU para tenerlo durante el verano. Las recetas son por lo general sencillas y llenas de sazón latina, y los ingredientes son fáciles de encontrar - excepto por ají dulce que uso deshidratado gracias a los amables oficios de María Luisa Lares, que me lo consigue en Venezuela y me lo manda con mi mamá.

Búscando el link para ponerlo aquí, me estoy enterando que Daisy tiene dos libros más, uno para fiestas y uno con comidas diarias, y que también uno de sus libros está en español.  Mejor termino la entrada para comprarme los dos libros.

Chimichurri - yo en Venezuela a ésto le decía mojito verde pero ese puede haber sido nombre inventado por mí.

1/2 cebolla blanca, pasada por el procesador de alimentos
1 taza bien llenita de perejil chino (probablemente no importa si se usa el perejil rizado, pero del rizado aquí en China si que no hay.)
1 taza de aceite de oliva (yo le puse un poco menos porque me pareció mucho)
el jugo de dos limones
4 dientes de ajo
Sal al gusto

Aquí me desvío un poco de las instrucciones del libro que dicen que se mezcla todo en una fuente porque ni mi marido ni mi hijo se lo comen si ven las hojas del perejil.

1. Primero pasé la cebolla por el procesador hasta que quedó bien trituradita
2. Le agregué los demás ingredientes directamente al procesador y lo molí todo por un par de minutos.
3. Lo serví con bistec encebollado - también de una receta de Daisy - pero lo que hacía falta aquí era yuca or hallaquitas de masa. (Eso sí sería rico, pero aquí no se consigue yuca ni estamos en temporada de jojoto para comprar hojas de maiz. Para eso tengo que esperar hasta agosto. ¡Ojalá la temporada de perejil coincida con la del maíz!)

No quedó nada de la cena sino los platos sucios así que ésta mañana posé ésta naturaleza muerta para ilustrar la entrada. Después agarré el perejíl, un par de rebanadas de jamón cocido y unas tortillas mejicanas para desayunar tostadas con jamón y chimichurri que me quedaron súper ricas.





viernes, 22 de febrero de 2013

Parillita coreana en el restaurante japonés

A mi marido, mi hija y a mí nos gusta mucho la comida japonesa. En agosto abrió un restaurante japonés cerca de la casa y cenamos allá unas dos veces al mes.

A Andreína le gusta el sashimi de salmón, a Scott el de atún, y a mí el de mero. A los tres nos gustan los frijoles de soya envainados (edamame) y los vegetales en tempura, sobre todo la batata. También nos gustan los sushi roll, especialmente los que tienen aguacate o semillas de ajonjolí por fuera. Nos gusta el wasabe, el jenjibre encurtido y la sopa de miso.

A mi hijo no le gusta tanto. El es carnívoro. Eso de comer algas no es con él, y cuando vamos come solamente milanesa de carne y arroz blanco. La última vez que fuimos, mientras esperaba la milanesa probó el atún crudo y sí le gustó. El milagro fue que haya consentido probarlo.

Michael se fue esta mañana a pasar el fin de semana en Beijing y como él siempre se queja para ir al restaurante, hoy fuimos los tres sólos.

Pedimos nuestros platos favoritos y decidimos además probar la parrilla coreana, un plato nuevo que empezaron a ofrecer desde el año nuevo. (El chino, o sea que nada más llevan dos semanas. )

Nos encantó. Viene en una mini-parrilla de lo más cuchi, con una rueda de cebolla y un trocito de pimentón. La carne viene cruda y uno la cocina sobre la parillita. Andreína fascinada. Quiere traer a su hermano y brindarle una para él solito


miércoles, 16 de enero de 2013

Sorprendentemente delicioso

Les he contado antes de mis alergías. Después de verme con el médico chino que me recetó zanahorias fritas, acudí al hospital internacional en Beijing donde consulté a una doctora estadounidense. Ella me recomendó hacer una dieta de desintoxicación seguida por una de eliminación para ver cuales son los alimentos que más me afectan.

Sigo en la fase de desintoxicación. La empecé el primero de enero y me toca semana y media mas. En los últimos seis meses estaba sintiendo que le tenía alergia al acto de comer, porque todo me sentaba mal, pero ahora que he eliminado todo me siento casi normal.

El platillo principal de la dieta es un batido verde. La receta más abajo, pero tiene mucha espinaca y col. La primera vez que la hice fue con mucha duda. La pobre se vé guácala, asi que fue sorpresa encontrar que es deliciosa. Hoy no tenía casi espinaca porque me tocaba ir al mercado después del desayuno, y la hice menos verde. No quedó tan sabrosa, otra sorpresa.

Receta del batido verde

5 hojas de col rizada
5 hojas de espinaca
1 manzana sin semillas y cortada en trozos
1 pera sin semillas y cortada en trozos
1 trozo de jengibre pelado

La col y la espinaca para la desintoxicación. Se le puede agregar una hoja de diente de león para lo mismo. La fruta para el sabor. El jengibre como anti-inflamatorio. 

Primero se licúan la manzana, la pera y el jengibre con 2/3 taza de agua. Se le agregan las hojas y se licúa bien, unos dos minutos, a alta velocidad. Se vierte y se toma inmediatamente. También se le puede agregar unas semillas que los chinos llaman goji, previamente remojadas. Esas semillas tienen mucha vitamina C y antioxidantes. Otro ingrediente posible es semillas de linaza molidas para aumentarle la fibra pero yo ya con la espinaca y la col tengo suficiente.

Eso de tomárselo inmediatamente es en serio. Si esperan mucho, la espuma verde flota encima del jugo y cuando vayan a tomárselo la sorpresa será que el jugo se les derrama encima cuando están esperando probar espuma. Lo digo por experiencia.

Surprisingly delicious

La foto con el teléfono, editada con un programita llamado Photogene. Creo que el efecto de desenfoco lo debí haber centrado un poco más arriba, pero ni modo. La intención era quitarle la atención a la bolsa de carlotinas que está detras de la licuadora. (No son parte de mi dieta, pero a mis hijos les encantan.)



La receta y la dieta me vienen de un libro, The Whole Life Nutrition Book, por Alissa Segersten y Tom Malterre. También tienen una página web con más recetas de batidos y comidas sin gluten. No he quedado muy impresionada con las recetas excepto con ésta, asi que no es que les recomiendo el libro pero tampoco es que es tan malo. Si quieren una copia ligeramente usada, la mía se las vendo.

Actualización al 5 de marzo de 2014: Me resulta mas fácil digerir esta bebida si le cuelo los sólidos pues terminó siendo demasiada la fibra que estaba ingiriendo y me empezó a producir muchos gases estomacales. Además, me diagnosticaron alergía a la manzana por lo que ahora hago la bebida con peras solamente. Igual queda rica y ahora no tengo que preocuparme porque se me derrame la espuma encima. 

sábado, 12 de enero de 2013

Mis sitios favoritos en el 2013

Pasamos unas lindas vacaciones en Singapore y Tailandia, y al regresar a Tianjin, nos tocó una semana y pico en casa. No hicimos casi nada. El primero de enero fuimos a montar sillas de hielo - anécdota para otro día - y después de eso a practicamos el arte de no hacer nada. Francamente, fue la mejor parte de mis vacaciones.

Esa primera semana de enero re-descubrí dos lugares que me gustaron mucho en el 2012: IKEA y el mercado de verduras en Pingyan Nan Dao.

De IKEA que se puede decir. Hay de todo. Como dice mi amiga Lidia, está lleno de millones de periquitos que no sabía que necesitaba. Es como una cueva de Aladino, ¿verdad? Como los chinos no están de vacaciones hasta dentro de tres semanas, porque ellos no celebran Navidad ni el 31 de diciembre, me tocó visitar IKEA yo solita. Bueno, la primera vez fuí con Andreína porque justamente íbamos a comprarle unas sábanas. Ella y yo curucuteamos por toda la tienda, pero eso sí, nada de la sección infantil que ella no permitió ni siquiera que se lo mencionara. A los diez años una ya es una señorita, ¡nada de bebés!  Salimos con sábanas de la sección de la gente grande. Hoy me tocó ir a buscar otras cositas y el tesoro inesperado fue una picadora manual requete chévere. Del tiro al llegar pelé como cuatro cabezas de ajo y lo único malo es que no voy a necesitar picar ajo hasta febrero. Malo porque tendré que buscar excusa para usar mi picadora.

Mi otro lugar favorito es el mercado de vegetales de Pingyan Nan Dao.  Cuando nosotros llegamos a China hace 12 años, había muchos mercados al aire libre. En esos mercados se vendía de todo: vegetales, frutas, peces nadando, escobas, telas, papelería, papel toallé, veneno de serpiente, aleta de tiburón y huevos centenarios. El mercado que quedaba cerca de mi casa tenía además de los tarantines, restaurantes, dentistas, cartomancistas de fengshui, peluqueros y hasta adivinos. Era un mini cosmos interesantísimo. A mí me encantaba ir. Pues resulta que como a los tres años de haber llegado nosotros, el alcalde de Tianjin invitó a los alcaldes de otras ciudades del noroeste a una conferencia regional, y el alcalde de Dalián dijo que los mercados libres de Tianjin eran sucios y feos. Aunque fue escándalo, había que darle la razón al señor en lo de lo sucio. Feos no, pero sucios definitivamente.

Derrumbaron los mercados libres y construyeron amplios galpones a donde mudaron a los vendedores. Ahora los mercados son menos fríos y menos interesantes, pero después de los primeros meses, igual de sucios. Ya tampoco hay esa maravillosa variedad. No puedo comprar telas, medias panty y cebollas en el mismo mercado libre, ni tampoco me puedo cortar el cabello o hacer copia de las llaves. Ni modo, menos aventura pero ahora el alcalde de Dalián no tiene tanto de que quejarse.

En el mercado de Pingyan Nan Dao venden verduras, frutas, carne y pescado, especies, nueces y encurtidos. Lo más exótico es que asan los patos a la Pekín y eso solo es exótico para mí. Aún así, es lindo, colorido y limpio.

Una cosa que me choca mucho de China es que no hay pipotes de basura, o por lo menos no hay muchos. Definitivamente no hay uno en cada esquina, como me gustaría a mí. La idea es que que la basura se tira al piso pues habrá algún barredor que lo recogerá después. Por eso es que los mercados antes eran tan sucios: esperando que viniera los recogedores se amontonaba la basura.

En mi mercado favorito no es así. Es un galpón grande y ventilado. En el centro están pasillos con las verduras, las frutas y los peces y mariscos. Por cierto que en China se compran los peces vivos para garantizar que están frescos. Así también era con los pollos y gallinas pero ahora con la preocupación por la fiebre aviaria, no se consiguen sino en mercados especializados. A los lados están los vendedores de especies, encurtidos, comidas preparadas, la señora que asa los patos, y las carnes. (Tip de compra: no hay refrigeración en éstos mercados así que carne sólo compren en el invierno.) Hay pipotes de basura en las intersecciones de los pasillos y los cambian con suficiente frecuencia para que no huelan ni se desborden. Ubicaron los puestos de frutas frente a la entrada principal por lo que uno entra y huele manzanas. Todo limpio y ordenado. Me encanta.

El puesto de verduras que me gusta tiene de todo. Estoy conociendo muchas verduras nuevas y aprendiendo mucho chino. El señor se esmera por explicarme como cocinar sus vegetales - no es que yo entiendo nada, pero como que al señor le gusta cocinar. El puesto de las frutas tiene las cerezas más oscuras que jamás he visto. Todavía están muy caras y tendré que esperar que empiece la temporada, pero mientras tanto la variedad de manzanas y peras es sorprendente. No me he atrevido a comprar un pez todavía. Ellos lo pescan, lo limpian y lo cortan como uno quiera pero tan aclimatizada no estoy todavía.

Como hoy tuve que hacer otras diligencias no pude ir al mercado. Me tocará mañana. Voy a hacer la compra pensando en que puedo preparar en trocitos para usar mi picadora.

Tenía fotos del mercado que tomé con el teléfono pero las perdí. Ni modo. Aquí les pongo mi cena después de hacer mercado en Pingyan Nan Dao: batatas japonesas (son moradas), ensalada de lechuga con zanahoria, espinaca y cebollas caramelizadas. La carne en la esquina la compré en un supermercado, pero el ajo que la adobó vino del mercado. 

Playing with my food...

jueves, 22 de noviembre de 2012

Sopa de lentejas

Los días se están acortando, la temperatura está bajando, los árboles están perdiendo sus hojas. Sí, es nuevamente la temporada de sopas. Otra gente lo llamará invierno, pero para mí, la estación se llama tiempo de sopas. 

El sábado llovió bastante aquí y con mucho viento. En Tianjin no llueve mucho, pero el sábado como que cayó toda el agua que nos toca anualmente en un solo golpe. Perfecto el clima para hacer sopita.

Me encanta la sopa de lentejas, pero todavía no había perfeccionado mi propia receta. Encontré en uno de los apps de recetas que tengo en el teléfono una receta para una sopa de lentejas turca. Por cierto que el app (¿cómo se le dice a los apps en castellano?) es uno de mis favoritos. Se llama Whole Foods Recipes y es presentado por una cadena de supermercados en EEUU llamada Whole Foods Market. Los supermercados éstos se esmeran en vender comidas orgánicas aunque no toda la mercancía es así. En cualquier caso, las recetas que he encontrado en el app todas son fáciles de hacer y sobre todo no requieren de ingredientes esotéricos que uno sólo encuentra en los almacenes gourmet de Manhattan. Además, puedo pedir que solo me muestre las recetas sin trigo, lácteos, soya y demás alimentos a los que le tengo alergía y aún así, con todas mis restricciones las recetas son sencillas, sensatas y muy ricas. 

Ah, el app es gratis y sin propagandas. Los ingredientes se pueden comprar en un mercado Whole Foods, pero es sobre todo porque son ingredientes que se encuentran en cualquier mercado. 

Entonces, lo de la sopa. 

Mis ingredientes:

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A esto también le agregué 1 cebolla y 1 zanahoria, un trozo de prosciutto, sal, pasta de tomate, comino, y un toque de paprika. El prosciutto y la paprika no están en la receta original. 

La receta dice que se ponga todo en la olla al mismo tiempo y ya, pero yo sofreí la cebolla y el ajo por cinco minutos, y a eso le agregué el prosciutto por otros cinco minutos. Después se le une todo lo demás y se cocina a fuego mediano por 20 minutos o hasta que la zanahoria esté blandita. 

La caja que ven detrás del ajo en la foto es un litro de caldo de res, sin preservativos ni glutén. Mi vecina, que también le tiene alergía al trigo, lo encontró en un mercado mayorista, y me dio un par de litros de regalo. Es un poco salado, pero como me salió gratis me tomé mi sopa igualito. 

Me gustó tanto la sopa que la hice otra vez a los pocos días. Se me había acabado el prosciutto y lo hice con tocinera en su lugar, pero no quedó igual de bien. 

Aquí les dejo la receta como está en el app. Cuénteme los trucos que ustedes usan para hacer sus sopas en los comentarios. Miren que el invierno en Tianjin dura cinco meses. 

 

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