Mostrando las entradas con la etiqueta vacaciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta vacaciones. Mostrar todas las entradas

domingo, 9 de enero de 2022

Ensalada de gallina de Sumito

 Esta entrada la estoy escribiendo porque cuando le dije a mi hermana que siguiera la receta de Sumito que tiene en su canal de Youtube - y que es muy buena por cierto - ella se quejó que no era una receta sino un método. Tiene razón en realidad. 

En la descripción del video están los ingredientes pero es cierto que el procedimiento no está escrito. Como les he dicho aquí antes, a mí me gusta ver y escuchar a Sumito y no me importa repetir el video una y otra vez, pero para complacerla a ella, aquí voy con la receta. Esta transcrita aquí con mis modificaciones. 

Ingredientes para seis personas:

  • 1/2 gallina cocida en caldo* (yo uso pollo porque donde vivo es lo que hay)
  • 1 papa grande
  • 1 zanahoria
  • 1 manzana verde (aunque puede ser una manzana roja también, pero verde queda mejor)
  • 1 tallo de apio (celery)
  • 1/2 taza de guisantes
  • 3 cucharadas de mayonesa
  • 1 cucharada de mostaza
  • sal y pimienta al gusto
* Se cocina la gallina o el pollo previamente en agua con celery, zanahoria, cebolla, ajo porro y hojas de laurel, ah, y sal! A mí también me gusta agregarle un codito de jenjibre. 

Procedimiento
1. Se cortan todos los vegetales y la manzana en cubitos, tratando de que queden lo más homogéneos posible y también que sean de un tamaño que permita que en cada bocado haya algo de cada uno. 
2. Se remueve la gallina o el pollo del caldo, que se aparta para usarlo luego, y se pica también en cubitos. (Sumito dice que a la gente le gusta que la carne del muslo cortada en cubos y la carne de la pechuga desmenuzada, pero en realidad, a mi me gusta es la carne del muslo así que me ahorro la desmenuzada.)
3. Se cocinan la papa y la zanahoria en el caldo de la gallina hasta que estén suaves al diente pero todavía firme. Se escurren. 
4. Se mezcla la mayonesa con la mostaza. 
5. Se ponen todos los ingredientes en una fuente y se mezcla con cuidado de que la mayonesa lo cubra todo. 
6. Se deja enfriar. 

La ensalada de gallina dura unos días en la semana pero es mejor comérsela pronto. En mi casa, nunca es problema. 


Buen provecho. Sin foto la entrada porque no tuvimos el problema de que se volviera agria la ensalada. No duró mucho. 😂


P.D. ¡Esta es la primera entrada del 2022! Debí haberla montado en diciembre para los que están preparando su fiesta navideña pero entre trajín y trajín, no lo logré. Espero que el 2022 me llegue más inspiración.


jueves, 30 de junio de 2016

De regreso

Este año regresamos en abril a China y en junio a Venezuela y a Cape Cod. Hoy, casi julio, regreso a ésta bitácora con dos entradas, ésta que leen y una muy atrasada, ¡del 2011! (y que ahora no encuentro.)

Regreso a China
Acompañanada de mis hijos, viajé a China en abril por una semana, para las vacaciones de Semana Santa. Como las vacaciones de este colegio coincidieron con las vacaciones del colegio en China, no logramos encontrarnos con todos los amigos, ni visitar mi biblioteca, pero todo lo demás fue un rico paseo por el pasado. Nos recibieron con tanto, tanto cariño y nos dimos gusto con todo lo que nos había hecho falta, que por fin se nos pasó la nostalgia que llevábamos pegada desde que nos mudamos a Egipto y nos dimos cuenta de que no era China. Uds. se reirán porque es obvio, pero en realidad, después de 13 años en China, mudarnos a un país diferente nos pegó más de lo que esperábamos. 

Con un par de amigas chinas en nuestro Starbucks favorito. 

Un paisaje muy de Tianjin. Con la contaminación el cielo es gris y casi no se ve la Torre de Tianjin (Tianjin Da Shá), pero allá al final del canal está. 
Durante esa semana, mis hijos se reunieron con sus amigos, pasearon por toda la ciudad y se deleitaron con todas las comidas que no se consiguen fuera de China: los tallarines, el puerco agri dulce, las empanaditas chinas, y los refrescos japoneses. Comimos en todos nuestros restaurantes favoritos: el mexicano, el alemán, el de la olla mongolesa, el japonés, el de los pinchos. Lo único que les faltó fue comer en Kentucky Fried Chicken, que según mis hijos, es completamente diferente en sabor - y mejor - que el KFC en cualquier otra parte del mundo. 

Pasaron la semana entera estirpadas de la risa, de la alegría de estar reunidas. 
A mí también me tocó pasear mucho con las amigas. Cuando nos fuímos, después de 13 años, no nos sacaron tanta fiesta. De hecho, me sentí poco apreciada. Uno no es profeta en su tierra, por lo que fue doblemente sabroso el cariño con que nos recibieron a todos. Como si fuera poco, la bibliotecaria que me siguió no fue tan buena y ya se va. Tal vez será poco modesto de mi parte, pero me encantó saber que le hice falta en lo profesional tanto como lo personal. 

A la entrada del mercado antiguo, un paseo bello que le recomiendo a todos los que visitan Tianjin.

Regreso a Venezuela
Mi papá cumple 90 años en julio así que teníamos que ir a visitarlo. Me llevé a Michaelito sólo. Andreína se quedó en Egipto la semana adicional que Scott tuvo que quedarse por ser director de atletismo, y se rehusó venir a Venezuela cuando se dio cuenta que llegaríamos a EEUU dos días después de Scott. A ella la estaba esperando un cachorrito que le regaló su abuela Ginny. 

Michael tenía 13 años que no viajaba a Venezuela, y nos encantó la reacción de los que lo conocieron de niñito. ¡Es que está altísimo!

Michaelito con su abuelo Daniel

Llegamos a casa de mi amiga Lidia y nuevamente ahí nos recibieron súper bien ella y su mamá. Encontré a mis papás bien, cuidados por mi hermano que vive en Margarita. Están en buena salud y buenos ánimos, lidiando como todos los venezolanos con la situación del país, pero bien dentro de todo. Tengo muchas fotos que montar un día pronto. ¡Se las debo!

Esta foto nos la tomamos en Hannsi en el Hatillo. 

Y por supuesto, no faltó la reunión con los amigos. Lástima que fue un viaje relámpago y no logré a ver a todos, pero me encantó conseguirnos con ésta muestra. Pasamos una tarde muy alegre en la librería Kalathos (que por cierto es una maravilla de librería. ¡Se las recomiendo!)

Amigos del Orfeón USB y la Sra Lourdes, mamá de mi amiga Lidia
Regreso a la playa
Y ahora estoy en la playa, en Cape Cod. Este año venimos solos, Scott y yo. Andreína se quedó con su tía en New Hampshire. La tía tiene caballos y Andreína es apasionada de todo lo ecuestre. Se va a quedar en NH hasta diciembre, estudiando en el colegio público del pueblo. Ya va a ver lo que es vivir en EEUU. Sólo conoce el país de vacaciones. Michael se quedó con la abuela Ginny. A él no le gusta la playa, y cuadró con la abuela para que le consiguiera empleo en el pueblo de ella y así quedarse en el apartamento para visitas que ella tiene sobre su garaje. Trabaja en un restaurante de lavaplatos. Le pagan 8.25 dólares la hora, que no es nada en EEUU pero no tiene gastos sino una abuela que lo consiente. 

A Scott y a mí sí nos gusta nuestra vida playera. El trabaja como salvavidas y yo soy ama de casa. Este año como no tenemos a los chamos, compartimos una casa con tres otros salvavidas. Es una casa enorme con vista al mar y muy cómoda. Lo único que nos falta son nuestros hijos, pero estamos practicando para cuando sean grandes y ya no vivan con nosotros. 



Aquí los dejo, esperando regresar a ésta bitácora nuevamente. En Venezuela me reclamaron varios lectores que la tenía tan descuidada. A ver si logro mantener la inspiración. 









martes, 5 de enero de 2016

De castillos en Austria

Estamos en Austria de vacaciones, en la region de Salzburgo. Llevamos cinco días aquí y hoy descansamos de esquiar para hacer turismo en el valle.  Ya les contaré de la esquiada (probablemente algo que suene "me encanta, me encanta, me encanta") pero será otro día porque ahorita tenemos los ojos llenos de castillos. 

Visitamos dos castillos: el de Moosham y el de Mauterndorf. Ambos fueron construidos en el siglo XII-o por los menos entonces empezaron. Ambos fueron sede episcopal durante la Edad Media.

No nos dejaron tomar fotos adentro del castillo, así que solo tengo del exterior. El día nublado por lo que las fotos salieron un poco azules a pesar de mis intentos de editarlas. 

El castillo de Moosham fue la sede de la Inquisición en el condado, por lo cual la biblioteca tiene una pared completa cubierta con gruesos libros con los expedientes de ese oficio. En el sótano tienen una sala de torturas, escalofriante en su sencillez. El inquisidor podía escoger entre cuchillos, mazas o la mesa estiradora. También tres celdas pequeñas a un lado, con gruesas puertas para encerrar a los prisioneros pero con una rejilla para que pudieran escuchar la tortura que los esperaba. Lo peor de todo fue que la mayoría de los implementos estaban diseñados para mujeres. 



Aparte de la sala de torturas, el castillo de Moosham fue un lindo ejemplo de un castillo en el Medioevo. El guía que nos llevó por sus salas quedó encantado de que yo viniese de Venezuela y me dedicó toda la plática,con un 60% en alemán y unas cuantas palabras en ingles. En 1886, cuando el castillo se encontraba abandonado, lo compró un conde y ha permanecido en la familia desde entonces. Creo que el guía era descendiente del conde. Me gusta imaginármelo aristócrata también. 



El segundo castillo es el de Mauterndorf. Este fue restaurado mas o menos al mismo tiempo, pero ahora lo tiene una fundación o tal vez el gobierno. Es obvio que la restauración aquí ha sido profesional y no una labor de amor familiar. En vez de un humano, tuvimos una de esas guías grabadas para que uno vaya a su propio paso, y no fue lo mismo que tener a nuestro aristócrata privado. Aún así, muy lindo el castillo y muy esmerados sus dioramas de la vida en el castillo durante el Renacimiento. 



También fuimos al pueblo de Mariapfarr, donde Joseph Mohr algo escribió la letra de Noche de Paz. La iglesia donde ofició Joseph Mohr como obispo en 1816 y donde la escribió pero llegamos justo a tiempo para una procesión fúnebre y no tuve corazón para tomar fotos. 

Mañana a esquiar de nuevo, porque a eso vinimos, después de un saborcito arquitectónico medieval. No esta mal para empezar el año. 



viernes, 1 de enero de 2016

Chistes de año nuevo

31 de diciembre
- "¡No me vuelvo a bañar hasta el 2016!”
- "¡Nos vemos en el año que viene!

1ro de enero, 7:30 am
- "No me he cepillado los dientes desde el año pasado."
-"¡Qué hambre! ¡No como desde el 2015!"

-"¡Hijo! ¡A levantarse que vamos a esquiar! ¡Ya es la tercera vez que te llamo!"
-"Mamá, no ves que llevo todo el año acostado. ¿De verdad esperas que me levante ahora?"

1ro de enero, 11:30 am
-"¡Qué calor! Este tiene que ser el día mas caluroso de lo que va de año!"

1ro de enero, 5:30 pm
-"Ay, mami. Ya basta con los chistes. Son tan del año pasado."

---
Así pasamos el día, con los chistes de año nuevo. A mi me causan mucha gracia. Mi hijo para complacerme se une, pero mi hija me tiene mucha menos paciencia. 

En cualquier caso, pasamos un día bello, esquiando en Austria. Pobrecitos nosotros. Ojalá el 2016 nos traiga a todos mucha alegría, felicidad y prosperidad. 


sábado, 1 de agosto de 2015

Hibernando en verano


Parece mentira que ya es 1ro de agosto. Cuando llegamos a EEUU en junio, estaba como en shock. El año escolar, que habíamos anticipado tanto por ser el triunfal regreso a Egipto tras 18 años, resultó ser dificilísimo. La transición después de 13 años en China fue dura. Nos sorprendió la feroz nostalgia que sentimos por nuestra vida en China, y por lo menos para mí los primeros seis meses fueron oscuros. 

Las cosas mejoraron en el segundo semestre a medida que fuimos ajustándonos pero igual, llegamos a las vacaciones de verano buen aporreados. 

El verano lo pasamos calladitas. Me hija se quedo con su tía Lisa en New Hampshire, montando caballos y así cumpliendo un sueño de ella. Me hijo se vino con nosotros y se quejó de lo pequeño de la casa camper y de la falta de Internet, y solo se acecinó a la paya en las noches en que tuvimos fogatas. 

Yo por supuesto pasé el verano leyendo, excepto por un día que Scott y Michael fueron a NH a buscar la camioneta picó, eso es cuento para otro día. 

Los dejo con unas pocas fotos de ilustración de mis actividades terapéuticas. 








domingo, 18 de enero de 2015

Esquiamos de verdad


Los que tienen tiempo leyéndome saben que los Fitzgerald Crespo somos fanáticos del esquí. Yo aprendí a esquiar en Italia, durante mi luna de miel, pero no fue hasta que pasaron 11 años que aprendí a disfrutarlo. Eso lo aprendí en China, en el resort Wanlong, 7 horas al norte de Beijing.

Esquiar en China es buenísimo, por lo menos en Wan Long. No neva mucho sino hasta marzo, por lo que el resort cubre las pistas con nieve artificial. El que no esquía, no sabe que la nieve artificial es un regalo. La nieve natural es poco uniforme. Cae a diferentes temperaturas y cubre superficies irregularmente. La nieve artificial es uniforme y en Wanlong, las temperatures son siempre constantemente bajas. No hay deshielo y re-congelamiento como en otras partes.  Wanlong tiene un ejército de maquinas niveladoras que suben por las pistas toda la noche para que en la mañana estén listas para esquiar de nuevo. Como para completar el paraíso, no hay mucha gente y las pistas nunca terminan todas marcadas por los pasos de miles de esquiadores.

En la vida real, la nieve casi nunca queda perfectamente nivelada ni tampoco hay la visibilidad perfecta de Wanlong. Hay una gran diferencia entre las condiciones de la mañana a la tarde, y hay que compartir las pistas con mucha gente. Así nos tocó en Austria éstas vacaciones y a veces nos hizo falta nuestro resort privado -- pero sólo a veces. Aunque sí tuvimos que compartir con un gentío, la temperatura nunca bajó de -10 grados, los vientos nunca fueron huracanados y los paisajes fueron sin igual. Para allá volvemos.


Las fotos del teléfono y sin editar, pero igual el paisaje muy lindo.


miércoles, 7 de enero de 2015

Viena empieza con p

Mi papá dice que las ciudades más bellas de Europa todas empiezan con la letra p: París, Praga y San Petersburgo. Si a San Petersburgo le perdona la s inicial, a Viena fácilmente la rebautizaria Piena porque es una ciudad espectacularmente hermosa. 

Pasamos cinco días embelesados en la ciudad. Nos quedamos en casa de un amigo que tiene la gran fortuna de trabajar allá y su apartamento queda dentro del casco histórico así que hasta la panadería de la esquina esta en un edificio magnifico. 


La catedral Votiva al final de la calle. Por aquí pasamos todos los días cuando salíamos a pasear. 


Este castillo de fantasía es la alcaldía, el Rathaus. De noche se pinta de luces y es hasta mas hermoso. 


Estatuas alegóricas por todas partes. Aquí Palas Atenea frente al Palacio de Justicia. 


En frente del museo de historia natural tenían un mercado de Navidad, lleno de tarantines vendiendo manualidades y artesanías bellísimas. Mejor ir de noche a pesar del frío, por lo bonito que se ven las luces y por la excusa de tomar gluwein, vino caliente aromatizado con naranjas y especias. 


La fachada del museo de historia natural. Mi pieza favorita fue la Venus de Dusseldorf. Me hubiese gustado también visitar el museo de arte que queda enfrente, pero mis hijos y mi marido se rebelaron. 


Llegando al apartamento por la otra esquina, otra belleza. 

Quedamos encantados. Para acá volvemos. 

viernes, 21 de noviembre de 2014

En Niza

Estoy escribiendo desde Niza, en un apartamentico pequeño en el histórico Hotel Negresco. La propietaria nos asegura que el Hotel Negresco aparece en todos las postales de Niza. Como es la primera vez que venimos a Niza y como nunca hemos recibido una postal desde aquí, la dejamos alardearse.

Niza es una ciudad espectacular. Nos captivó desde el primer momento en que vimos el mar, la ciudad, la colina y el cielo azul. (Pasamos 13 años en China y llevamos 4 meses en el Cairo. Un cielo azul nos mata.)


Vinimos con mi marido que tenía una reunión aquí. Andreína y yo nos vinimos en el equipaje. Dejamos a Michaelito en el Cairo en casa de unos amigos. El no pudo venir para no pasarse del máximo de días de ausencia que le permite el colegio. 

Quedamos encantados con los callejones de la ciudad vieja, 


con las iglesias, 


con la bahía, 


con el mercado de flores y vegetales, 

Aquí no se ve el mercado en sí porque los vendedores se ponen muy necios cuando los fotografían, pero igual bello el vecindario en la mañana. 

con los techos rojos, 


con la arquitectura.

Aquí vivió Matisse. Es un edificio privado y no se puede visitar, pero igual muy hermoso y cuidado. 

Niza es una ciudad que se deleita con su propia belleza y se lo perdonamos, porque se merece todos los piropos y muchos más. 

La reunión de Scott fue ayer y en la mañana Andreína y yo paseamos por el bulevar comercial. Compré un par de botas que al final no me gustaron, y Andreína se quejó de lo lindo porque no quería caminar sino para el hotel donde se podía conectar al Internet. 

Hoy la dejamos enchufada y nos fuimos a pasear en bicicleta. Niza es una de esas ciudades donde hay bicicletas municipales y Scott y yo montamos felicísimos de un lado del malecón al otro. Terminamos del lado del puerto, posando en frente de unos barcos coloridos, igualitos a los de la postal que nunca recibimos pero que ahora llevamos para siempre en la lista de nuestros lugares favoritos. 





jueves, 9 de octubre de 2014

Mejor que sea Jacques Costeau

Aprendí a bucear hace 18 años, cuando vivimos la primera vez en Egipto. Hasta el momento de la verdad todo me fue bien. Las prácticas en la piscina, la teoría con las tablas de profundidad, toda la parafernalia, chévere. Todo bien hasta que nos sumergimos de verdad.

Nos fuimos a bucear en barco. El curso incluía dos días y una noche en un barco sobre el Mar Rojo. Navegar hasta el sitio donde anclamos fue bellísimo. Salimos del puerto con el canto del muezzin como despedida y luego pasamos dos días rodeados por el mar, bordeando los cerros del Sinai.

Todo iba bien hasta que en la última práctica me tocó quitarme la máscara para demostrar que podía vaciarla bajo el agua. Pues me dio pánico y tuve que subir a la superficie. El instructor no quedó muy impresionado, pero igual bajamos luego a ver un barco hundido de la II Guerra Mundial, el Thistlegorm. De haber sido yo la instructora, me hubiese dado cuenta de que yo sería pésima alumna, pero creo que al instructor le gustaba mucho bucear y no podía ni imaginarse mi incomodidad.

Muy interesante el barco, pero como nosotros éramos principiantes no pudimos bajar con los mas avanzados, y nos tocó verlo desde arriba. De lejos vimos tres peces gigantes y creímos que eran tiburones. El instructor después se rió de nosotros. ¡Eran atunes! Válgame que son grandes esos bichos No recuerdo mucho más de la buceada; yo lo que quería era salir de allí. Fue la última vez que fui a bucear. Ahora sé que para encuentros marinos, los prefiero por medio de un documental de Jacques Costeau.

Pues, adelantemos 18 años. A mi marido sí le gusta bucear y mi hijo está aprendiendo. Esta semana de vacaciones estamos en el Mar Rojo de nuevo para que ellos vayan a bucear. Andreína y yo nos quedamos en la orilla. Aquí el arrecife llega hasta la playa y podemos entrar con máscara y esnórquel. Hay mucho coral muerto, pero está en recuperación pues el resort obviamente se ha dado cuenta que cuidar el coral es también cuidar los dólares del turismo, o más bien, los euros porque aquí los que vienen son los europeos.

Tengo una bolsa impermeable para el teléfono y pensé que sería perfecta para tomar fotos de los peces y el coral, pero en primer lugar, hay muuuuuchos peces y no le tienen miedo a los humanos y se acercan demasiado, y en segundo lugar, son peces y se mueven rapidísimo. Casi todas las fotos me salieron movidas. Ahora le tengo aun más respeto a Jacques Costeau y los fotógrafos marinos.

En el cuadrado inferior de la derecha se ve la pierna de Andreína.  Le estaba tratando de tomar la foto, pero ni ella ni yo nos podíamos mantener inmóviles. El collage con PicMonkey.com







jueves, 31 de julio de 2014

Hibernando en verano

Mis vacaciones en Cape Cod se me acabaron el domingo. Nos regresamos a casa de mi suegra en donde siempre pasamos los últimos días en preparación para la salida. Salimos mañana para Egipto y nuestra nueva aventura.
Caminos verdes
Desafortunadamente, a Egipto no se puede llegar caminando, ni siquiera por el camino de la playa de mi rutina diaria.


Este verano fue uno de hibernación. Pasé las cuatro semanas en Cape Cod siguiendo una dieta paleolítica con modificaciones para fortalecer mi sistema autoinmune, y por lo tanto, prácticamente todo lo que comí lo preparé yo. Normalmente salimos a comer mucho, pero con todas mis alergías es más fácil cocinar y comer en casa.

Camarones al ajillo
Una muestra de mis desayunos. Menos mal que no le tengo alergía a los mariscos. Eso sí, no me pude quitar el antojo que tenía por ostras, pero hay que dejar algo para el próximo año. 

No tuvimos a Andreína porque ella pasó casi todo el verano en NH, montando caballos con la tía y jugando con perros con mi suegra. Michael disfrutó de hijo único, y como a él le gusta jugar sus juegos de video y leer, fue muy tranquilo.

Dentro del camper
El rincón de Michael. Ahí tenía asiento y enchufe para los aparaticos. 
Además de que Michael es calladito, también estuvo haciendo un curso de capacitación de salvavidas tres veces a la semana. Cuando le tocaba el curso, yo me sentaba sola en la playa a leer, jugar entre las olas y tomar fotos en Instagram.

Michael salvavidas
Michael tiene camisa negra y gorra venezolana. 

Así que como ven, pasamos el verano hibernando, recuperándonos de la despedida china cargando pilas para Egipto, y acobijados en nuestra cueva de Cape Cod.

Vista desde el camper
La vista desde mi cueva, digo, el camper. 
La próxima entrada será desde Egipto. Mar salaama. (Adiós en árabe, según recuerdo de hace 18 años cuando fuimos por primera vez.)

miércoles, 16 de julio de 2014

Salvavidas

Mi marido ha trabajado como salvavidas en las playas de Cape Cod por 20 años. Empezó cuando estaba en la universidad, durante sus vacaciones de verano. Después de graduarse con título en Business Administración, trabajó en la industria de pavimentación y dejó de tener vacaciones de verano, pero cuando perdió el cargo en la reestructuración de su empresa, volvió a la universidad para sacar una maestría en educación. Uno de los beneficios de ser maestro, y alguien diría hasta la razón para serlo, son los dos meses de vacaciones de verano.

Head of the Meadow Beach

Con sus vacaciones aseguradas, Scott volvió a su trabajo veraniego de salvavidas. Lleva 17 veranos desde que lo retomó. Eso nos ha permitido pasar nuestros veranos en uno de los lugares más hermosos de la costa oriental de los EEUU. Ya a mediados de marzo empezamos a soñar con las playas y nuestra vida de aquí, y me imagino que nada cambiará el marzo que viene cuando estemos en Egipto.

CCNS Junior Lifeguard Program

Todos los años, los salvavidas tienen que demostrar que están en buena condición física. Tienen una carrera de calificación que llaman el Run-Swim. Corren 750 yardas y nadan 550 yardas (No estoy segura de la distancia corrida, pero estamos muy claros con la nadada.) Scott se prepara con cuidado desde abril, nadando tres veces a la semana. No es sólo para la carrera de calificación sino para la temporada completa, pero tiene como orgullo quedar entre los primeros en el Run-Swim. Este año quedó de tercer lugar, muy bien teniendo en cuenta que los que terminaron antes de él tienen apenas 20 años. (Scott cumplió 51 en octubre.)

Still has it!

El domingo Michael cumple 15 años. El Cape Cod National Seashore Park tiene un programa de capacitación para salvavidas para jóvenes de 13 a 18 años. A partir de los 15 años, los participantes se gradúan con calificación de salvavidas y pueden trabajar. Michael hizo el programa el año pasado y éste año puede recibir su calificación si pasa los exámenes escritos y el Run-Swim.

CCNS Junior Lifeguard Program

Las clases son lunes, miércoles y viernes. La playa donde las dan es muy linda, y por lo general me quedo en la playa, a suficiente distancia como para no hacerlo pasar pena, pero mirando de vez en cuando.

CCNS Junior Lifeguard Program
Michael es el último a la derecha. Hay que admitir que ese día el agua estaba friísima y los muchachos salieron todos del agua con dentera. El dice que prefiere nada en un laguito que hay cerca de la casa porque ahí lo que hay son tortugas malhumoradas y no cangrejos agazapados. 
Aquí aclaro que mientras que a Michael le gustan muchos aspectos de nuestra vida veraniega, la playa no es su entorno favorito. No le gusta la arena, le tiene pavor a los cangrejos, le dan asco las algas, y no le gusta nadar en el agua fría y salada. De hecho, cuando me asomo a ver como van con las clases, Michael es fácil de ubicar. Es el que está tratando de que no lo toque el agua - ¡hasta cuando está nadando! Ni modo. Le toca sacar su calificación y el año que viene trabajará como salvavidas, ganando 19 dólares la hora. Eso vale el esfuerzo. Quien sabe. Tal vez de acá hasta allá aprenda a gustarle nadar. 

sábado, 12 de julio de 2014

No todo es comer




Les avisé al comienzo del verano que estaría montando muchas recetas, pero no vayan a pensar que lo único que he hecho desde que llegamos a la playa ha sido cocinar y comer. Estamos disfrutando de la playa como siempre, re-descubriendo nuestras actividades favoritas. Nos quedan dos semanas y vamos a disfrutarlas a lo máximo.

Lo que andamos haciendo además de comer:
  • jugando en la casa camper
  • organizando fogatas en la playa con nuestros amigos del verano
  • visitando la biblioteca
  • trabajando (Scott)
  • empezando a trabajar (Michael)
  • leyendo (todos)
  • recogiendo blueberries
  • caminando
  • nadando y bugibordeando 
  • alimentando pajaritos detras de la casa camper
  • echando de menos a Andreína
Resulta que Andreína se fue a New Hampshire a visitar a su tía que tiene caballos y no regresa hasta el 18 de julio. Nos alegra que tenga esa oportunidad porque ella es jinete de nacimiento, pero nos hace falta. La casita camper está calladita.

martes, 1 de julio de 2014

De cambios y chocolates

Pasamos la semana pasada en Miami, visitando a mis papás y mis hermanos. Fue una semana muy linda. Comí mucha comida rica, pasé muchos momentos lindos con la familia, y disfruté mucho en general.

Pero...

Siempre pendiente de que mis vagaciones no iban a empezar en realidad hasta que regresáramos a la playa en Cape Cod.

Llegamos el sábado a medianoche, y el domingo lo pasé todo el día desempacando y organizando. Estamos de nuevo en una casa camper, esta vez nuestra. La compramos con mi cuñada y la estamos estrenando este verano. Es 3 metros más larga que la del año pasado, y de veras que cuentan esos tres metros. Además, tenemos electricidad, agua y desagüe además de aire acondicionado. Además, el puesto que nos dieron tiene muchos árboles que le dan sombra, o sea que es un palacio. Estamos muy a gusto.

Una vez que tenía la camper acomodada, salí a arreglar el resto de la vida. Me encontré con varios cambios:
  • el abasto de la esquina lo han convertido en una delicatessen frou frou. Un pote de salsa ketchup y una cabeza de lechuga me costó 10 dólares!!!! Antes me hubiese costado la mitad, aunque es cierto que la ketchup podría haber estado en el abasto desde que lo abrieron hace 60 años. 
  • pedir un permiso para hacer fogata en la playa ahora es computarizado. Muy eficiente, sí, pero a mí me gustaba ser la que iba a hacer cola desde las 3 hasta las 4 pm cuando abrían la taquilla en la tarde del día que queríamos hacer la fogata. Era un pequeño sacrificio que me sacaba de la casa y me libraba de otras responsabilidades. Ahora cualquiera lo puede hacer desde el sofá. No soy especial. 
  • la casa en ruinas de la calle principal es ahora una chocolatería. Uyyyy. Justamente tenían que abrir una tienda de chocolates cuando me he puesto a dieta de eliminación por las alergías. Lástimas que lo de las alergías es serio, o tendría que romper con ella de inmediato. 
Lo que si no cambia es lo bello y tranquilo que es aquí. En el avión desde China, leí un artículo en la revista de la línea aérea sobre la reacción química que se produce en el cerebro cuando presenciamos un paisaje hermoso. Resulta que el cuerpo libera serotonina, un neurotransmisor asociado con las sensaciones de placer. Por cierto que comer chocolate también produce serotonina. 

Para llegar a la playa donde trabaja Scott, hay que subir una pequeña duna. Desde la cumbre se ve playa, océano y cielo, mi trifecta favorita, y ahí en la cumbre de la duna, le dí la razón a los científicos. La próxima vez que me dé antojo de la chocolatería, me iré a la playa para recibir mi dosis de serotonina. 

Head of the Meadow Beach

domingo, 13 de abril de 2014

Perro prestado

Hoy domingo termina nuestra vacación de abril, una semana que coincide con la fiesta china Qing Ming, en la cual se honra a los ancestros. No tenemos Semana Santa de feriado pero no importa porque siempre nos toca ésta semana para recargar las pilas antes del último pedazo del año.

Scott aprovechó ésta semana para regresar a Kuala Lumpur y terminar su tratamiento en la pierna. Le sacaron la férula y los tornillos que le pusieron hace dos años. Los niños y yo nos quedamos aquí, y teníamos pensado viajar a Yangshou de nuevo, pero entonces una amiga me pidió que le cuidara a su perro, Enzo, mientras que ellos viajaban a Myanmar. Como Andreína se enloquece por los animales y nos había pedido perro desde que aprendió a hablar, dije que sí. 



Enzo es cachorro de labrador. Es bellísimo y afectuoso. Lo he disfrutado muchísimo, sobre todo sabiendo que mañana se lo regreso a sus dueños. Cuando le dije a Andreína que tendríamos perro prestado, se puso contentísima. De hecho, estaba a punto de empezar a pelear con el hermano por alguna bobada que él hizo y cambió de inmediato la cara. Bastante cómico, en realidad.

Nosotros nos habíamos opuesto a tener perro porque viajamos mucho. Los tres meses del verano que pasamos en EEUU, cualquier mascota tendría que pasarlos sola, a merced de la ayee. Además, yo sabía que después de que se les pasara la emoción como a las dos semanas, a la mascota tendría que cuidarla yo. Los niños se harían los locos, Scott estaría de viaje por sus innumerables campeonatos y torneos deportivos, y la boba de yo estaría limpiando y paseando y cuidando.

Y así fue con Enzo. A mí me pareció originalmente un negocio muy bueno: perro prestado para ver como nos iba. Les dije a los niños que estaban a prueba y que si se comportaban a la medida podríamos tener perro en Egipto. Pues no. No habrá perro en Egipto. Quedó clarísimo.

A Andreína le duró la infatuación con el perro apenas 12 horas. Jugando la primera tarde, Enzo la mordió. Un mordisco juguetón, pero con sus dienticos afilados de cachorro, y a ella le dolió. Creo que sobre todo le dolió la pérdida de la ilusión. En ninguno de sus libros o las películas donde un/a niño/a como ella sueña con tener perro y luego lo logra por alguna circunvalación Hollywood-esca había habido problema tan innoble como ésta. Ella juraba que sería amor a primera vista y música acaramelada la semana completa, pero los colmillos infantiles de Enzo acabaron con la ilusión.

La mañana siguiente había que sacar a pasear al perro a caminar por primera vez. La ví como se preparaba mentalmente, diciéndose: "Okey. Ayer fue un fallo pero hoy sí vamos a obtener esa unión perfecta entre can y humano. Salgamos a caminar." Desgraciadamente, otra vez la ilusión espichada. Enzo es perro y cachorro además. Se para a oler cuanta matica, piedrita, o basurita encuentra por ahí, y una vez que descubrió a los gatos callejeros, se convirtieron en obsesión perruna. Cuando los huele arrastra a quien traiga para perseguirlos. Andreína es flaquita y no pudo con los tirones.

Al regresarse después de semerenda caída arrastrada por el perro, se les atravesó el perro del vecino. A mi nunca me ha gustado ese perro. Lo dejan salir solo en la mañana y el bicho anda por todo el vecindario dejando la marca. Enzo, muy amistoso, fue a presentársele al nuevo amigo, y ese, ocupado en lo suyo, marcó a Andreína con un largo chorro de orín. ¡Ay, niña para estar enojada con toda la especie! Hasta ahí llegó. Sí me ayudó a entretenerlo y alimentarlo, pero más nunca fue con aquella ilusión del principio.

A partir de esa primera mañana me levanté yo sola con el perro. El se despierta a las 5 y media, y a esa hora quiere orinar, comer y caminar. Mañana me toca la última madrugada. Aparte de la dificultad inicial de dejar mi dulce camita, he disfrutado de nuestras caminatas. Estamos de primavera y todos  está floreado. Lo único malo es que las alergías las tengo alborotadísimas, pero me imagino que una vez que Enzo regrese a su familia, se me pasará lo peor. Entre las flores y el perro, pasé unos días sin poder respirar, pero me alegro haber disfrutado de ambos.

Enzo, te quiero. Te ganaste mi corazón con el primer lamido. Quisiera decir que me vas a hacer falta pero lo mejor que tienes es que perteneces a otra familia, y que nuestro amor ya será lindo recuerdo y no onerosa realidad.