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domingo, 9 de enero de 2022

Ensalada de gallina de Sumito

 Esta entrada la estoy escribiendo porque cuando le dije a mi hermana que siguiera la receta de Sumito que tiene en su canal de Youtube - y que es muy buena por cierto - ella se quejó que no era una receta sino un método. Tiene razón en realidad. 

En la descripción del video están los ingredientes pero es cierto que el procedimiento no está escrito. Como les he dicho aquí antes, a mí me gusta ver y escuchar a Sumito y no me importa repetir el video una y otra vez, pero para complacerla a ella, aquí voy con la receta. Esta transcrita aquí con mis modificaciones. 

Ingredientes para seis personas:

  • 1/2 gallina cocida en caldo* (yo uso pollo porque donde vivo es lo que hay)
  • 1 papa grande
  • 1 zanahoria
  • 1 manzana verde (aunque puede ser una manzana roja también, pero verde queda mejor)
  • 1 tallo de apio (celery)
  • 1/2 taza de guisantes
  • 3 cucharadas de mayonesa
  • 1 cucharada de mostaza
  • sal y pimienta al gusto
* Se cocina la gallina o el pollo previamente en agua con celery, zanahoria, cebolla, ajo porro y hojas de laurel, ah, y sal! A mí también me gusta agregarle un codito de jenjibre. 

Procedimiento
1. Se cortan todos los vegetales y la manzana en cubitos, tratando de que queden lo más homogéneos posible y también que sean de un tamaño que permita que en cada bocado haya algo de cada uno. 
2. Se remueve la gallina o el pollo del caldo, que se aparta para usarlo luego, y se pica también en cubitos. (Sumito dice que a la gente le gusta que la carne del muslo cortada en cubos y la carne de la pechuga desmenuzada, pero en realidad, a mi me gusta es la carne del muslo así que me ahorro la desmenuzada.)
3. Se cocinan la papa y la zanahoria en el caldo de la gallina hasta que estén suaves al diente pero todavía firme. Se escurren. 
4. Se mezcla la mayonesa con la mostaza. 
5. Se ponen todos los ingredientes en una fuente y se mezcla con cuidado de que la mayonesa lo cubra todo. 
6. Se deja enfriar. 

La ensalada de gallina dura unos días en la semana pero es mejor comérsela pronto. En mi casa, nunca es problema. 


Buen provecho. Sin foto la entrada porque no tuvimos el problema de que se volviera agria la ensalada. No duró mucho. 😂


P.D. ¡Esta es la primera entrada del 2022! Debí haberla montado en diciembre para los que están preparando su fiesta navideña pero entre trajín y trajín, no lo logré. Espero que el 2022 me llegue más inspiración.


martes, 12 de enero de 2021

Ceviche con Carel

 El ceviche de pescado siempre ha sido uno de mis pasapalos favoritos. En las fiestas en Caracas, mientras otros invitados estaban pendientes de los tequeños, yo siempre estaba atenta a la salida del ceviche. 

Si no lo conocen, el ceviche es un plato peruano en el que se "cocina" el pescado con jugo de limón. Pongo cocina entre comillas porque mi marido, que es de EEUU y a quien le gusta su carne bien cocida y con ketchup, insiste que está crudo. Pero no lo está, el ácido del limón curte el pescado y le da una textura completamente diferente. Es una cocción química. Agregarle cebolla, cilantro y ají transforma el pescado en una delicia inigualable. 

Aquí hay una receta peruana para ceviche de pescado. El ceviche se come en muchos países latinoamericanos, pero en Perú se le considera patrimonio cultural. Me gusta ésta receta porque da sugerencias para el tipo de pescado y de limones, sabiendo que no serán los mismos en EEUU u otros países que en Perú.  Y aquí está una receta del chef Sumito Estévez, que si me han ido leyendo últimamente saben que soy completamente fanática de su canal.

Pero creo que mi elaboración favorita es la que hicimos en casa de mi amiga Carel, que vive en Caracas y que me consintió siempre cuando iba a visitar a mis papás. Aquí les dejo un simulacro de receta para hacer ceviche en casa.   (Por cierto que Carel vende cremitas y mermeladas artesanales. Si están en Caracas, les recomiendo seguir su cuenta de Instagram, @alimentosconvida)

Ingredientes para ceviche de pescado:  (sin cantidades porque es al ojo, pero basicamente es mucho pescado, cilantro y limón, y un poquito de lo demás)

- cantidad de pescado fresco

- el cuento de dónde se compró el pescado, la conversación con el vendedor, la descripción del mercado, etc.

- cebolla morada, picada en ruedas finitas

- cilantro picadito

- raíz de jenjibre rallada 

- jugo de limón recién exprimido

- sal al gusto

- vista al Avila

- buenos amigos con quien compartir

Elaboración




Se deja reposar 15 minutos y se disfruta frente al Avila, en buena compañía.





martes, 15 de diciembre de 2020

Hallacas con Ana

Vivo en Egipto. Soy venezolana. Se acerca la Navidad. Me provoca una hallaca. Aquí no las puedo comprar hechas ni tampoco hay quien me regale una. ¿Cómo me mato el antojo? Llamo a Ana para hacer hallacas expatriadas. 



Ana llegó conmigo a Egipto hace 7 años. Es maracucha (o sea, no decora sus hallacas a la manera caraqueña, sino que ¡les pone mayonesa!) y a ella también le dan ganas de comer hallacas y escuchar gaitas después de la fiesta de La Chinita

No voy a incluir la receta aquí. Es muy larga y otros la demuestran muy bien. Aquí está la receta de Armando Escannone escrita y aquí un video con Sumito Estevez, donde además de explicar la receta, nos da muchos tips para su exitosa elaboración.  El video por cierto que es excelente.  (De hecho, ahora estoy enfiebrada viendo todos los videos del canal de Sumito.)

Hacer hallacas fuera de Venezuela o aún America Latina puede ser una fiesta de sustituciones:

Onoto

Se usa para aromatizar el aceite. Me lo traigo de EEUU, y por cierto, no es fácil de conseguir. Les deseo buena suerte porque el onoto contribuye mucho al sabor ese de Navidad.  

Ají dulce

Me traigo ají dulce deshidratado de Venezuela, pero si no tengo, pues no le ponemos. 

Hojas de plátano

No hay, uso papel de aluminio. Hay matas de plátano, sí, pero entonces tendríamos que cosechar las hojas, tostarlas, limpiarlas, cortarlas; es mucho trabajo. Y, me van a perdonar, aunque se pierde una dimensión de sabor, envolver las hallacas con papel de aluminio es facilísimo. 

Tomate

****Le tengo alergia. Hay mucha gente que no le pone tomate a sus hallacas porque dicen que se descomponen si se les agrega, pero Sumito sí se lo pone al guiso. Yo le agrego una salsa de tomate sin tomate. Aquí está la receta en inglés con la que yo usé primero y luego adapté a mi gusto. 

Salsa inglesa

Tiene tomate - y por cierto, gluten también. Yo hago la mía. Aquí está una receta, en inglés, sin tomate, soya ni gluten. No es la que yo uso, pero es la que conseguí en linea. La mía también se las debo. 

Encurtidos

Bueno, los encurtidos se encuentran en todas partes ya preparados, pero aquí en Egipto, a cada jarra le ponen un limón. De hecho, se pueden comprar limones encurtidos solos. A mí no me gustan. El sabor es demasiado fuerte así que yo hago encurtidos en salmuera sin limón. Los monto unos tres días antes y eso es lo que uso para las hallacas. Hay millones de recetas en Internet. Les invito a que prueben varias. La mía es otra receta que les debo.


Una característica de las hallacas caraqueñas es que se decoran. Eso significa que después de poner el guiso sobre la masa, se le agregan otros ingredientes. Estos son los decoraciones que les pongo yo. (Ana se ríe porque en Maracaibo no hacen eso.) (Por cierto que me enteré en el video de Sumito que el huevo y la papa se las ponen es en los Andes. Yo no tengo familia en los Andes. No sé de donde me salió agregárselos a las mías.)

  • huevos sancochados
  • papas sancochadas
  • pasas
  • aceitunas - por favor, si van a usar aceituna con hueso, ¡avisen a los comensales!
  • cebolla en ruedas
  • pimentón en tiritas (aunque al momento de comer la hallaca se las quito)


Tip:  El guiso y la masa deben quedar mas bien salados. Las hallacas se hierven, una vez elaboradas, y en el hervor se pierde un poco de sazón por lo que es importante que el sabor quede bien fuerte. 


Hacer hallacas es un trabajón. Ana y yo hicimos 25 en 6 horas, pero bueno sería hacer el guiso de un día para otro. En Venezuela se hacen en familia y se hacen muchas. Algunas para comer en casa y muchas para regalar.  Si le preguntan a mi hija, las 25 que salieron mas los 20 bollitos no fueron suficientes, así que ahora que la semana que viene estoy de vacaciones en EEUU voy a hacer más con mi cuñada gringa. Ella es buena cocinera, o sea que enseñarle a cocinar hallacas es buena inversión para mí, ¡muaj ja ja!

martes, 5 de febrero de 2019

"Le faltan horas"

El 2 de febrero, el presidente colombiano Ivan Duque, declaró, "A la dictadura de Venezuela le quedan pocas horas." Ya han pasado 48, y ojalá que no sean muchas más.

Somos muchos los que queremos que se termine la dictadura. Según Forbes Mexico, el 81 por ciento de los venezolanos no apoyan a Nicolás Maduro. 

En Caracas, como en muchas ciudades de Venezuela y capitales del mundo, salió la gente a protestar convocados el 2 de febrero por el presidente interino Juan Guaidó. 
Manifestante llenan autopista principal de Las Mercedes pidiendo renuncia de Maduro.
Imagen manifestación en Caracas. Infobae, 2 de febrero de 2019



Yo, mientras tanto, afuera de Venezuela, así.



¿Será que de verdad faltan pocas horas?
¿Cómo sabremos cuando caiga el dictador?
¿Dónde estaré cuando escuche la noticia?
¿Cómo reaccionaré?
¿Estaré en clases en mi colegio internacional y tendré que tragarme los gritos y las lágrimas?
¿Qué viene después?

Juan Guaidó y la oposición tienen un plan para arreglar este desastre, el Plan País. ¿Cuándo podrán ponerlo en práctica? ¿Cuánto tardará en dar fruto?

Tantas preguntas, pero todas predicadas en la salida de Maduro y sus secuaces. ¡Que se vayan ya!


domingo, 30 de julio de 2017

De domingo a domingo

Son las 5:15 am. El domingo 16 de julio, me levanté a las 5:15 am para manejar dos horas a la ciudad de Pittsburgh a participar en la consulta popular organizada por el movimiento de oposición al gobierno de Venezuela.



Ese domingo fue muy lindo, de mucha esperanza. Fuí una de los 600 mil y pico de venezolanos en el exterior, y una de los 7.535.259 millones de venezolanos, que expresamos nuestra opinión sobre la dictadura madurista. En Pittsburgh nos reunimos temprano. Cuando yo llegué a las 8, ya había bastante gente. El lugar, un restaurante venezolano, estaba decorado con banderas, globos y los carteles de la MUD. En la foto no se vé la gente pero les aseguro que eramos muchos, aún a esa temprana hora. La consulta no empezaba oficialmente hasta las 9, pero todos ya estabamos listos.



En esta fiesta democrática, me tomé fotos con un Grandes Ligas venezolano. Me dijeron su nombre entonces y me lo han repetido varias veces y nunca lo recuerdo, pero él es pitcher para los Piratas de Pittsburgh. Sin saber su nombre igual posé para mi foto porque mis hombres saben quien es y todas sus estadísticas de juego.


Más importante para mí fue encontrarme con una fan de este espacio. ¡Perdóname, amiga, porque no te pregunté tu nombre! Gracias por la palabras de aliento y muestras de amistad. Lograste duplicar la felicidad que sentí de poder participar en el plesbicito. 

Amiga, yo sé que no te gustó ésta foto con el pulgar alzado pero es que para mí, ese pulgar representa el voto. #16JULSISIS

Hoy es domingo 30 de julio y es un amanecer muy diferente. Hoy no me levanto con la ilusión de participar en democracia sino con angustia de presenciar esfuerzos por derrocarla. Con la asamblea nacional constituyente Maduro quiere instalar una nueva Cuba. Yo no sé de política, pero sé lo suficiente para saber que la ANC no traerá la paz y prosperidad prometidos por Maduro.

He dejado El Anecdotario a un lado en gran parte porque no tengo palabras para expresar mi tristeza y rabia por lo que está pasando en Venezuela, pero hoy escribo ésta entrada aunque sea inadecuada e insuficiente. Como diría Mafalda, la ANC es el empezose del acabose. Pero, será el acabose de la dictadura madurista así que hay que mirar más allá de la angustia y concentrarse en la esperanza del nuevo amanecer.

jueves, 30 de junio de 2016

De regreso

Este año regresamos en abril a China y en junio a Venezuela y a Cape Cod. Hoy, casi julio, regreso a ésta bitácora con dos entradas, ésta que leen y una muy atrasada, ¡del 2011! (y que ahora no encuentro.)

Regreso a China
Acompañanada de mis hijos, viajé a China en abril por una semana, para las vacaciones de Semana Santa. Como las vacaciones de este colegio coincidieron con las vacaciones del colegio en China, no logramos encontrarnos con todos los amigos, ni visitar mi biblioteca, pero todo lo demás fue un rico paseo por el pasado. Nos recibieron con tanto, tanto cariño y nos dimos gusto con todo lo que nos había hecho falta, que por fin se nos pasó la nostalgia que llevábamos pegada desde que nos mudamos a Egipto y nos dimos cuenta de que no era China. Uds. se reirán porque es obvio, pero en realidad, después de 13 años en China, mudarnos a un país diferente nos pegó más de lo que esperábamos. 

Con un par de amigas chinas en nuestro Starbucks favorito. 

Un paisaje muy de Tianjin. Con la contaminación el cielo es gris y casi no se ve la Torre de Tianjin (Tianjin Da Shá), pero allá al final del canal está. 
Durante esa semana, mis hijos se reunieron con sus amigos, pasearon por toda la ciudad y se deleitaron con todas las comidas que no se consiguen fuera de China: los tallarines, el puerco agri dulce, las empanaditas chinas, y los refrescos japoneses. Comimos en todos nuestros restaurantes favoritos: el mexicano, el alemán, el de la olla mongolesa, el japonés, el de los pinchos. Lo único que les faltó fue comer en Kentucky Fried Chicken, que según mis hijos, es completamente diferente en sabor - y mejor - que el KFC en cualquier otra parte del mundo. 

Pasaron la semana entera estirpadas de la risa, de la alegría de estar reunidas. 
A mí también me tocó pasear mucho con las amigas. Cuando nos fuímos, después de 13 años, no nos sacaron tanta fiesta. De hecho, me sentí poco apreciada. Uno no es profeta en su tierra, por lo que fue doblemente sabroso el cariño con que nos recibieron a todos. Como si fuera poco, la bibliotecaria que me siguió no fue tan buena y ya se va. Tal vez será poco modesto de mi parte, pero me encantó saber que le hice falta en lo profesional tanto como lo personal. 

A la entrada del mercado antiguo, un paseo bello que le recomiendo a todos los que visitan Tianjin.

Regreso a Venezuela
Mi papá cumple 90 años en julio así que teníamos que ir a visitarlo. Me llevé a Michaelito sólo. Andreína se quedó en Egipto la semana adicional que Scott tuvo que quedarse por ser director de atletismo, y se rehusó venir a Venezuela cuando se dio cuenta que llegaríamos a EEUU dos días después de Scott. A ella la estaba esperando un cachorrito que le regaló su abuela Ginny. 

Michael tenía 13 años que no viajaba a Venezuela, y nos encantó la reacción de los que lo conocieron de niñito. ¡Es que está altísimo!

Michaelito con su abuelo Daniel

Llegamos a casa de mi amiga Lidia y nuevamente ahí nos recibieron súper bien ella y su mamá. Encontré a mis papás bien, cuidados por mi hermano que vive en Margarita. Están en buena salud y buenos ánimos, lidiando como todos los venezolanos con la situación del país, pero bien dentro de todo. Tengo muchas fotos que montar un día pronto. ¡Se las debo!

Esta foto nos la tomamos en Hannsi en el Hatillo. 

Y por supuesto, no faltó la reunión con los amigos. Lástima que fue un viaje relámpago y no logré a ver a todos, pero me encantó conseguirnos con ésta muestra. Pasamos una tarde muy alegre en la librería Kalathos (que por cierto es una maravilla de librería. ¡Se las recomiendo!)

Amigos del Orfeón USB y la Sra Lourdes, mamá de mi amiga Lidia
Regreso a la playa
Y ahora estoy en la playa, en Cape Cod. Este año venimos solos, Scott y yo. Andreína se quedó con su tía en New Hampshire. La tía tiene caballos y Andreína es apasionada de todo lo ecuestre. Se va a quedar en NH hasta diciembre, estudiando en el colegio público del pueblo. Ya va a ver lo que es vivir en EEUU. Sólo conoce el país de vacaciones. Michael se quedó con la abuela Ginny. A él no le gusta la playa, y cuadró con la abuela para que le consiguiera empleo en el pueblo de ella y así quedarse en el apartamento para visitas que ella tiene sobre su garaje. Trabaja en un restaurante de lavaplatos. Le pagan 8.25 dólares la hora, que no es nada en EEUU pero no tiene gastos sino una abuela que lo consiente. 

A Scott y a mí sí nos gusta nuestra vida playera. El trabaja como salvavidas y yo soy ama de casa. Este año como no tenemos a los chamos, compartimos una casa con tres otros salvavidas. Es una casa enorme con vista al mar y muy cómoda. Lo único que nos falta son nuestros hijos, pero estamos practicando para cuando sean grandes y ya no vivan con nosotros. 



Aquí los dejo, esperando regresar a ésta bitácora nuevamente. En Venezuela me reclamaron varios lectores que la tenía tan descuidada. A ver si logro mantener la inspiración. 









domingo, 13 de abril de 2014

Cuaresma #prayforvenezuela

El mes de marzo fue uno muy ajetreado para mí. Aquí una corta lista de lo que aconteció en mi vida:
  • terminé mi último curso de la maestría en biblioteconomía
  • empacamos nuestra vida en China para enviarla a Egipto, temprano para que llegue a tiempo
  • recibí la visita de dos autores a mi colegio
  • participé en Shanghai en una conferencia de bibliotecarias
Se cuenta rápido pero esas cuatro líneas representan mas de un mes de intensas preparaciones. Subrayando a todo una constante angustia y preocupación por la situación en Venezuela, un ruido oscuro y constante de fondo que me ha distraído durante esta cuaresma. 

Yo salí de Venezuela hace casi 20 años. Cuando yo me fuí, Carlos Andrés acababa de perdonar a Chávez por sus golpes de estado fallidos así que no conocí su gobierno. Yo no he vivido los problemas de los últimos 15 años, sólo los conozco por medio de mi familia y mis amigos que todavía están en Venezuela. Me siento sin derecho de opinar porque yo no estoy allá y por eso escribo poco al respecto. Además, tengo familia chavista y aunque no entiendo sus razones, respeto sus opiniones porque eso es lo que significa libertad de expresión. Como dijo Voltaire, "Defenderé hasta la muerte su derecho de tener una opinión diferente a la mía."

Seguí las elecciones en diciembre y en abril con cuidado, con la misma cautelosa esperanza de tantos, y ahora sigo las protestas con angustia. No hay nada de cautela en mi angustia. La primera semana de protestas la preocupación me tumbó con migrañas por la tensión. Tanto fue que tuve que hacer ayuno de noticias para no enfermarme más, pero con sentimiento de culpa por los que sí estaban presentes. No entiendo mucho de política y no quiero entrar en polémica, pero para seguir bloqueando siento responsabilidad de responder a lo que está pasando, aunque sea en una pequeña manera.

La cuaresma es tiempo de oración y reflexión para los cristianos. Yo la he pasado orando por los presos políticos, por los estudiantes, por los que protestan y los que no protestan, por que el gobierno entienda que su trabajo es gobernar no reprimir, por los líderes de ahora y los que se están forjando. Sé que al igual que hay problemas, hay gente trabajando por construir patria y resolverlos, y oro por ellos sobre todo. 

También estoy orando por mi familia y mis amigos que siguen en Venezuela, y en especial por mi amiga Lidia. Su papá tiene cáncer y aunque yo no esté allá, estoy muy pendiente. 

No tengo mucho que contribuir a las protestas estando tan lejos, pero hago lo que puedo para diseminar información por mi cuenta de Twitter y contándole a quien escuche lo que está pasando. Soy fitziane en twitter, y normalmente tuiteo sobre temas de biblioteconomía pero ahora la mayoría de mis tuits son para diseminar información sobre la situación en Venezuela. Ojalá pueda regresar a la biblioteconomía a tiempo completo muy pronto. 

(Esta entrada me ha costado mucho y ahora la Gran Muralla Electrónica de China no me deja publicarla. Llevo 24 horas bloqueada. Como si necesitara más razones para solidarizarme con los medios bloqueados en Venezuela.)


La foto la tomé en febrero. Estábamos esquiando, y en mi apuro por mostrar mi solidaridad no me dí cuenta de que el tricolor está al reves. El cariño es el mismo, con equivocaciones y todo.



lunes, 3 de junio de 2013

Lo que escribió mi hermano

Esto lo escribió mi hermano en Facebook en la víspera de las elecciones en abril. Me gustó mucho pero no me dio tiempo para montarlo hasta ahora.

Gracias, Quelito, por prestármelo.

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No me gusta ver como Venezuela está dividida. Ahora resulta que tener orgullo en su nación también es malo.

Yo no voy a votar en contra de la gente que sigue al gobierno. Yo voy a votar porque quiero ver aquella Venezuela donde crecí. Gente de distintos partidos políticos podían estar juntos sin tener que golpearse o insultarse. Magallaneros, caraquistas y güaristas se chalequeaban porque su equipo no ganó el juego de la noche anterior. Pero no pasaba mas de un chiste.

Donde una vecina le cuidaba los hijos o hijas de la que vivía al lado mientras esta iba de compras y además le trae cualquier cosa que necesitara. Un país donde podías salir a caminar sin tener que voltear a ver si alguien te viene siguiendo para atracarte. Donde la gente decía: "buenos días" con una sonrisa. ¿Por qué tenemos que insultar si tenemos puntos de vista diferentes?

Muchos nos quedaremos en este país gane quien gane. Otros se iran. Espero que el distanciamiento entre los VENEZOLANOS se cierre y construyamos una patria grande. Muchos le darán Like y otros quizás me eliminen como conocido de FB. No lo escribo con esa intención. Lo escribo porque sentí la necesidad de hacerlo. Que tengan buenas noches y un mejor mañana.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Chinitos en liqui-liqui

En mi colegio celebramos el Día de las Naciones Unidas con mucho entusiasmo. Es una fiesta donde participa toda nuestra comunidad y es uno de los hitos del año escolar.

Una de las cosas que hacemos en el Día de la ONU es vestirnos en nuestras ropas tradicionales. Este año tenemos 33 nacionalidades representadas entre nuestros alumnos, padres y maestros, lo cual hace que el colegio luzca con una gran diversidad de vestidos. Fotos del día en mi cuenta de flickr.

Hace muchos años, la última vez que visité Venezuela, mi tía Elisabet me regaló un liqui-liqui. Es el traje tradicional para los llaneros de Venezuela. En 1979, Maritza Sayalero ganó el certamen de Miss Universo. Ella vistió un liqui-liqui para el desfile en traje nacional.

Bueno, yo no soy miss y mi liqui-liqui es con falda y no con mini-shorts, pero me lo pongo  con mucho orgullo cada año. ¡Gracias, tía! Somos solo dos venezolanas en el colegio y para mí es importante poder representar al país. Con mi traje y el arroz con leche que siempre preparo, el tricolor está bien representado.



Después de engalanarnos de nuestros trajes nacionales, otra parte importante del día es el acto cultural. Alumnos y padres de diferentes grupos se organizan para presentar un número en el concierto. Este año nos deleitamos con un ensamble de tambores japoneses, el coro de la primaria cantando en zulú, una danza tradicional de la India, un rap en chino, un baile hip-hop, una banda de rock de los maestros, los niños estadounidenses "cantando" en el lenguaje de señas para los mudos, y un baile de los niños chinos de la primaria. No tenemos muchos alumnos chinos porque si vienen a nuestro colegio después no pueden entrar a las universidades chinas, asi que eran apenas 6 varones y 7 hembras.

Imagínense mi sorpresa cuando encontré que éste año los varones chinos se vistieron todos de llaneros para el acto que presentaron. En hermosos liqui-liquis blancos cantaron una canción sobre la necesidad de unirnos a proteger el ambiente. Las niñas tenían vestidos azules lindísimos, pero a mí me llamaron la atención los varones.

Me explicaron las mamás que organizaron a los niños, que escogieron esos trajes porque representaba a la China moderna. Ese estilo lo popularizó el primer presidente chino, y se convirtió en emblema de la revolución.

Como llegó a Venezuela no sé. En Wikipedia en inglés leí que el liqui-liqui posiblemente vino de las Filipinas, pero creo que en éste caso por lo menos no presenta información correcta y en cualquier caso, en la página en español esa conjetura ni aparece


Un misterio, ¿verdad? Ese traje nuestro tan criollo es emblema revolucionario y modernista en China.

martes, 16 de octubre de 2012

En mi país sí hay

No voté. Lo digo con verguenza por conocer a tanta gente que se transportó en carro, tren y hasta avión hasta los centros de votación en los países donde están expatriados. Hace siete años intenté inscribirme en el registro electoral en la embajada en Beijing para las elecciones pasadas y me montaron tantas pero tantas complicaciones que me dí por vencida y no lo volví a intentar el domingo pasado.

Como no voté, no tengo derecho de opinar. En cualquier caso, mis opiniones son pueriles pues nunca me ha interesado la política y porque tengo casi 20 años que salí de Venezuela. Me hubiese gustado ver un cambio en el gobierno porque me parece que hace falta después de 14 años, pero yo no vivo allá.

Lo que sí puedo decir es que al próximo musiú que me diga que la victoria de Chávez no fué sorpresa y que no había esperanza alguna de otro resultado por la corrupción del sistema, le va a salir una lenguarada.

En mi país hay corrupción y hay problemas, claro que sí, pero también hay gente proba, gente honesta, gente que trabaja, que se esfuerza por mejorar. Hay gente que respeta las leyes, al medio ambiente, a las mujeres y a los niños, gente que se respeta a sí misma y a los del bando opositor. Hay gente que se esmera en las artes, en las ciencias, en la política, en los medios, gente que tiene orgullo propio y confianza. La gente en mi país está consciente de los problemas y está dispuesta a intentar a resolverlos. 

En mi país sí hay esperanza.

lunes, 8 de octubre de 2012

Esperando

Tratando de practicar serenidad como estas estatuas mientras esperamos los resultados de las elecciones en Venezuela.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

El libro negro de colores


Soy bibliotecaria en un colegio internacional. Me toca una sesión semanal con cada salón de clases. En ellas enseño a utilizar la biblioteca, a seleccionar libros, a utilizar el catálogo electrónico, a encontrar información en el internet, y sobre todo, a disfrutar de la lectura.

Cada semana, con los alumnos de kindergarten a segundo grado, les leo un par de cuentos. Mi colegio participa con otros colegios internacionales en un galardón a los mejores libros infantiles. Lo llamamos el Premio Panda. Esta semana, me toca leer el décimo libro de los 12 nominados, The Black Book of Colors. Ya había visto que el libro está traducido del español y que el título original es El libro negro de los colores. Nuestra colección de libros tiene muchos que son traducciones al inglés pues intentamos hacerla lo más internacional posible. Como es una colección extensa, no conocía el libro antes de ésta semana.

Hoy es miércoles. Ya había compartido el libro con mis alumnos de kinder y de primer grado el lunes y el martes y todos habíamos quedado fascinados. Hoy, cuando me preparaba a leerlo con los de segundo grado, leí por fín las reseñas de las autoras. ¡Qué sorpresa y qué orgullo ver que tanto la autora como la ilustradora son venezolanas!

El Libro Negro de los Colores es magnífico. El narrador nos cuenta como su amigo Tomás describe los colores con cuatro sentidos: los siente, los huele, los saborea, los escucha. Las descripciones son poéticas y las ilustraciones son impresionantes, pues el libro está impreso sobre páginas negras con dibujos rebosados y lenguaje braile. El texto es sencillo y precisamente por ello, sofisticado. Es un reto intelectual y emocional ver los colores como los describe Tomás. Lo pueden leer aquí en youtube, pero de verdad vale la pena tenerlo en las manos para sentirlo.

Hermosísimo. Si no lo tienen, lo recomiendo altamente. Si lo tienen, léanlo de nuevo. Si escuchan cuidadosamente, me escucharán a mí leyéndolo también. Este es un libro para repetir y repetir.

Felicitaciones a Menena Cottin y Rosana Faría por merecidamente recibir el premio Nuevos Horizontes de la Feria del Libro Infantil en Bologna 2007 por éste libro. Se merecen muchos premios más. De veras, un libro magnífico.


Imágen tomada de http://www.libroseducativos.com

MC: Para tí. ¡Cómo te va a gustar!

miércoles, 7 de octubre de 2009

La Mona Lisa y yo

La revista Estampas es una revista venezolana que circula a nivel nacional con la edición dominical de El Universal. Formó parte de todos mis domingos, leída con el desayuno y de nuevo durante la semana en cualquier momento de ocio.

Recuerdo claramente los artículos de Lutecia Adams, evangelizadora del vegetarianismo. En uno de sus artículos cuenta como cocinar las flores blancas de una mata xerófila cuyo nombre no recuerdo pero que tengo en mi casita de playa en Cape Cod. En otra contaba que para combatir sus bajos niveles de hemoglobina por la falta de carnes rojas en su dieta, había hecho una sopa con pezuña de vaca. Como en esa época yo también era vegetariana casi salí a comprar mi pezuña pero pensar en tener que entrar en la carnicería me derrotó.

¿Todavía incluyen "Los Crímenes de la Vida Real"?  Esos también me gustaban. Primero leía los crímenes, después Lutecia, me daba una paseadita por los avisos de remodelación de closets, y luego me instalaba a leer la revista de cabo a rabo. 

Vivo a 8 mil kilometros de distancia del kiosko de la esquina donde antes compraba la revista, asi que le agradezco mucho a Jacquie  que me avisara que en la Estampas de esta semana !!!!SALGO YO!!!! Bueno, mas bien salió mi blog. Directamente le escribí a mi hermano que vive en Caracas que saliera a comprar la revista. Como él sí vive a media cuadra del kiosko de la esquina, en cinco minutos regresó el email de vuelta: "No te emociones que saliste como la Mona Lisa, chiquitica."

Bueno, chamo, la Mona Lisa es chiquita, pero es ultra famosa. Túqui.

Muchas gracias a los editores de Estampas por calificar a mi bitácora de "imperdible" y "divina", y sobre todo por ponerme en tan exaltada compañía. Mi compañera de honor, Jacqueline Rueda, tiene sin lugar a duda el mejor blog fotográfico de la blogósfera, por lo que es para mí un doble honor ser reconocida al lado del de ella. 

martes, 20 de enero de 2009

Ahogada en nostalgia

Anoche estaba jugando solitario en mi iPod, escuchando a Vos Veis, después de terminar un montonón de trabajo que tuve que traer a casa. La casa estaba silenciosa y oscura. Era la 1 y media de la noche. Tenía la barriga llena de un hervido de res que hice con la receta del Scannone y pensando que sería bonito invitar a mis amigos a un sancocho de gallina estilo venezolano.

Me puse a imaginar la escena: la paila de sancocho hirviendo en la cocina las n-mil horas para ablandar la gallina, la cava con las cervezas, la música salsosa y demasiado fuerte, el sonar de las piedras del dominó sobre la mesa plástica, las mangas de camisa pues tendría que ser en verano, y de pronto, entre el momento de imaginarme aquí en China montando mi rinconcito venezolano en el patio y el próximo, me sentí transportada a Baragua, en la misma escena pero allá. Sentí el calor seco, el polvo, las risas de los amiguitos, el olor a chivo, los chismes de las doñas y los insultos jocosos de los jugadores de dominó, el sabor de la colita Marbel. Fue un instante, lo que duran los recuerdos, y vino seguido de una aplastante sensación de tristeza, tan fuerte que no pude respirar - y me cuesta aún.

Tengo 13 años que salí de Venezuela y es ahora que me doy cuenta que no regreso. ¿Les pasa así a otros emigrantes? ¿Les ha pasado a ustedes? ¿Se le quita a uno ésta tristeza despues de despertarla?

sábado, 22 de marzo de 2008

Huequito musical

Mi hermano viene a visitarme. Llega el miércoles. Mi hijo está emocionadísimo pues el tío Quelo, ¡hace magia! Mi marido está contento porque ambos son super aficionados del beisbol. Antes de que mi hermano se vaya comienza la temporada de beisból chino y el estadio queda a dos cuadras. Mi hija que está contenta aunque no sabe quien es el tío Quelo, pero está confiada que se lo va a ganar con la primera sonrisa. Yo estoy feliz porque viene a visitar mi hermano y porque me trae un cuatro. (Eso lo tuve que cambiar. Originalmente lo del cuatro estaba primero, sorry Quelito.)

Le he tenido ganas a un cuatro desde hace tiempo. Tengo casi 12 años que salí de Venezuela, y la gente me pregunta que es lo que más me hace falta. La respuesta siempre es la comida y la musicalidad. No es tanto la música que añoro, pues hay tantos tipos diferentes y la mayoría la ponen los vecinos a todo volúmen. El silencio relativo de mi mundo anglosaxón es bienvenido. Lo que sí me hace falta es tener toda esa música al alcance de la mano.

Tal vez es porque siempre estuve envuelta en un ambiente musical, sobre todo desde la universidad hasta que me casé y salí del país. Pasé casi diez años cantando con los coros de Alberto Grau y María Guinand. Con ellos montamos muchas obras sinfónico corales con la Orquesta Juvenil Simón Bolívar. Mis amigos de esa época eran casi todos orfeonistas, y muchos terminaron completando carrera musical. Un cuatro en esa época nunca estaba lejos. En manos de otros, pero cerca.

Yo aprendí a tocar cuatro de niña con mis primas y a diferencia de ellas mi desempeño permaneció a nivel infantil. "Compadre Pancho" y "Patito Bonito" eran mis dos piezas favoritas. Quiero decir, mis dos piezas punto. Cada vez que agarraba el cuatro intentaba por algunos minutos "Brisas del Mar". Nunca pasé de la tercera página del Manual de Cuatro para Principiantes que entonces se compraba en el kiosko de la esquina - y que ojalá acompañe el cuatro que me trae mi hermano.

Poco después de salir de Venezuela empecé a preguntarme dónde estaban los músicos de los otros países. Por supuesto que los veo en concierto y en la televisión, los escucho en la radio y en mi ipod, pero ¿dónde está el percusionista y el equivalente al cuatrista? ¿Dónde están los coralistas que se paran a cantar en cualquier esquina, cafeteria, corredor? ¿Dónde están las corales de los bancos y de las facultades? ¿Dónde están los guataqueros y los que tocan de oído? De eso no he encontrado todavía. Tengo como un huequito musical en el alma que ojalá algún día pueda llenar con mi nuevo cuatrico.

A mí no me sorprende el éxito de Gustavo Dudamel. Lo que me sorprende es que no haya muchos muchos músicos venezolanos más con el mismo éxito mundial.

domingo, 23 de diciembre de 2007

El 21 en el 23

Este cuento me lo envió mi papá y yo lo quería postear el día 21 del mes 12, pero ese día lo pasé atravesando la República Popular de China en tren, así que se los pongo hoy. Gracias, papi, me encantó el cuento.

Soy el veintiuno del 21
por Daniel Crespo Morales

Allá por los años de Gómez, exactamente en el año 1926, a tres leguas del pueblo de Baragua, en un sitio conocido como El Hato, tuve la suerte de ser de los nacidos el día 21 de julio en ese lugar justamente el 21.

Mientras Doña Zenovia, mi madre, era atendida por la comadrona en el proceso del nacimiento del décimo hijo que recorría el mismo camino de los nueve anteriores, otro suceso se estaba desarrollando que también era importante para la consolidación financiera del futuro de la familia.

Don Hermógenes, mi padre, estaba en trámites mercantiles para la adquisición de un camión, para reemplazar el arreo de burros que hasta entonces le servía como transporte de cargas, entre El Hato y las poblaciones cercanas y vecinas de Churuguara y Baragua. Había la necesidad de reunir el dinero para una cuota de la adquisición de ese camión. El monto de esa cantidad era igual al valor de una morocota, moneda de oro de los Estados Unidos, de circulación libre y legal en la Venezuela de esos años, y cuyo equivalente en bolívares oro de Venezuela eran 104 bolívares oro por una morocota.

La entrada económica más importante para la familia era producida por la crianza de chivos. En una región donde la lluvia es escasa, y por consiguiente la vegetación también lo es, la crianza de chivos era una bendición puesto que con esa escasa vegetación lograban alimentarse y tenían buenas perspectivas de reproducirse. Además, el cuidado de esos animales era muy fácil pues que no había que alimentarlos, ya que todas las mañanas se despedían del corral, buscaban su alimentación en lugares vecinos y regresaban por las tardes a pernoctar en su corral donde, a muy tempranas horas de la mañana, se ordeñaban a las cabras que lactaban a sus hijos, antes que los pequeños chivitos tuvieran oportunidad de alimentarse. En las horas vespertinas del día anterior se separaban de sus madres en un pequeño corralito y sólo después de recoger la leche en la mañana se abría la puerta que separaban madres e hijos.

La leche producida se consumía en forma de leche hervida, en suero en tapara y como queso, pero la venta de chivos producía las mejores entradas de dinero. Cada chivo tenía el precio regular de cinco bolívares. De manera que para llegar al valor de una morocota se necesitaba vender 21 chivos.

Ese año durante los días inmediatamente anteriores al 21 de julio, la cosecha de los chivos nacidos iba inventariada meticulosamente para llegar a la meta exigida por los compromisos adquiridos con la adquisición del camión.

A las 11:30 AM del día en cuestión, el inventario indicaba que ya habían nacido 20 de los chivos necesarios. Momentos más tarde una de mis hermanas fue con la noticia de que mi madre había concluido su trabajo. Mis hermanos mayores que estaban en el corral contando los chivos recién nacidos exclamaron a coro, "¡NACIÓ EL VEINTIUNO!"

Y esa es la razón porque soy el 21 del veintiuno del julio de 1926.

viernes, 14 de diciembre de 2007

Par de aguinaldos

En sus Cosas de Rosa, Rosa explica los dos tipos de aguinaldos que disfrutamos los venezolanos: a) canciones que en otros países llaman villancicos y b) el tradicional regalo, normalmente de dinero, que se recibe en Navidad. Yo recibí uno de cada uno ésta semana.
El primer aguinaldo (del tipo b) lo recibí por correo. Una lectora me envió desde Venezuela la edición gastronómica de la revista Estampas. A los que todavía están en Venezuela, o que por estar en una comunidad latina reciben los periódicos nacionales, no les parecerá gran cosa, pero a mí, que salí de mi país hace 12 años, leer la revista Estampas es viajar al pasado. Ojeando la revista me transporté a mis años mozos, cuando leía la revista los domingos antes o después de subir cerro en Sabas Nievas. Siempre me gustaba ver los avisos para estantería y remodelación de closets, y ahí están todavía. Por cierto que mis closets siguen necesitando de los servicios ofrecidos. Gracias, amiga por habérmela enviado. Este aguinaldo fue doble, la revista y conocerte.

El otro aguinaldo es uno musical y vino de una amiga con quien compartí muchos años en el Orfeón de la USB. Nuestra primera gira al extranjero fue a Francia en 1986, a participar en el festival de Las Choralies en Vaison La Romaine. Allí tuvimos el privilegio de inagurar el festival con un concierto en el anfiteatro romano de Vaison, y mi amiga me envió la grabación digital de uno de los aguinaldos que cantamos esa noche. Fue publicado por A Couer Joie varios años después en una compilación histórica del festival. Aquí se los dejo con mis mejores deseos de adviento. (Como soy una de las artistas que grabó tengo derecho de montarla, ¿verdad?)

lunes, 3 de diciembre de 2007

Referendum

Para celebrar el cierre tranquilo de la votación, me fuí a flickr para ver las imágenes montadas allí del proceso. Aquí esta un slideshow de las fotos que aparecen al hacer búsqueda con la palabra referendum. Salen fotos de muchos otros referendos en diferentes partes del mundo.

Por cierto que si ordenan las fotos desde la más interesante, el referendo venezolano no aparece sino hasta la segunda página. Será que es a nosotros que nos parece interesante.

domingo, 2 de diciembre de 2007

Les encomiendo el domingo

Estoy en China. Es domingo, 2 de diciembre, en la noche, hora de dormir.
Ustedes en Venezuela. Es domingo, 2 de diciembre, mañana, hora de decidir.
Yo ya me voy a acostar. Cuando despierte, ustedes habrán votado.

Animo y conciencia.
Voten.

miércoles, 30 de mayo de 2007

RCTV

El cierre de RCTV me hace pensar en un chiste que me contaron hace 15-20 años.

Un estadounidense y un soviético están hablando.

El estadounidense dice:
- En EEUU tenemos plena libertad de expresión. En mi país tengo el derecho de pararme en frente de la Casa Blanca en Washington, y a viva voz y sin peligro de encarcelamiento, denunciar al presidente Reagan por incompetente y corrupto.

El ruso contesta:
- En la Unión Soviética tenemos plena libertad de expresión también. En mi país tengo el derecho de pararme frente del Kremlin en Moscú, y a viva voz y sin peligro de encarcelamiento, denunciar al presidente Reagan por incompetente y corrupto.


Este chiste me parecía muy gracioso antes de la perestroika, antes de Tiannamen, antes de Chavez. Ya no.