viernes, 15 de octubre de 2021

Y ahora a empezar de nuevo

 La última entrada la llamé, “Se me va acabando.” La escribí en las últimas semanas de mi vida en Egipto como educadora internacional. Ahora ya estoy en mi nueva vida en EEUU. Tengo aquí desde agosto.

¿Saben esa sensación fantasma que le queda a uno cuando pasas horas en un carro o avión? ¿De que todavía te estás moviendo aunque te paraste hace tiempo? A veces me siento así, como un vertigo existencial. No es nada malo, simplemente es. 

Y bueno, a empezar de nuevo a los 55 años. Esta vez soy inmigrante. Es diferente a ser una maestra “expat”. No tengo un departamento de recursos humanos que me traduzca la cultura, y aunque conozco los EEUU y he vivido aquí, de vez en cuando siento el choque cultural del recién llegado. 

Estoy trabajando como bibliotecaria en dos bibliotecas. Una de ellas me gusta mucho. La otra no tanto mas que nada porque pagan poco y las horas son largas, pero me ocupa y me saca de la casa. En la biblioteca que no me gusta estoy aprendiendo mucho así que no todo es malo.

Mis hijos están felices: Andreína en su primer año de universidad y Michaelito en su último semestre. Consiguió trabajo en Google, después de hacer pasantía con la compañía durante el verano y se muda para Nueva York en febrero. Yo quería que estuviera en Boston para visitarlo a menudo, pero él me dice que después de un año puede pedir transferencia, y bueno, para la Gran Manzana viajaré. 

Mi marido tiene un contrato especial éste año con el colegio en Egipto. Trabaja 6 o 7 semanas y se viene por 3 semanas. Aquí se encarga de su papá, me ayuda a acompañar a su mamá, y disfruta de semi-vacaciones. Le gusta tanto que está pensando que en junio, al final del año escolar, cuando venga a vivir a tiempo completo aquí, va a buscar un trabajo de monitor de esquí y jubilarse de la educación. Cumple 60 años en octubre así que le toca. Yo tengo que trabajar por lo menos por cinco años más y le tengo envidia. 

Vivimos con mi suegra para acompañarla, en una casa al orilla del lago Winnepesauke. Mi rincón favorito es el comedor, desde donde puedo ver el lago y ahora en octubre, los árboles vestidos de otoño. Tengo la vida internacional almacenada en la caseta de nuestra casa alquilada y si algo cambiaría, es poder desempacar por completo y rodearme de mis cosas. Esta casa de mi suegra es amplia y cómoda, pero es de ella. No me quejo: la casa es bella y mi suegra es maravillosa pero sí, tal vez esa sensación de vertigo sería menor si me pudiera apoyar sobre mis cacharros empacados. 

martes, 25 de mayo de 2021

Se me va acabando

La vista desde mi biblioteca al jardín del colegio. Me encanta cuando las acacias flambayán están en flor.
Es mi última primavera en Egipto.

 

Esta entrada va a ser un poco dispersa porque estoy tratando de entender cómo me siento. Se me acaba la vida de educadora internacional. El 15 de junio me regreso a EEUU y en agosto, por primera vez desde 1996 no voy a montarme en un avión para regresar a trabajar en un colegio internacional. ¡25 años!

Mi trayectoria internacional:

  • El Cairo, Egipto:  1997-1998
  • Beirut, Líbano: 1998-2001
  • Tianjin, China: 2001-2014
  • El Cairo, Egipto: 2014-2021
Se cuenta rápido, pero, ¡qué de tiempos que hemos pasado! ¡Qué aventuras!

De Egipto me va a hacer falta:
  • comprarle limones al viejito de la esquina que me llama habibi 
  • ver las pirámides de Giza desde la autopista todos los fines de semana cuando llevo a mi hija a su clase de equitación
  • tener ayuda doméstica - aunque mi señora de servicio me saca de quicio con sus taradeces, le agradezco que me tiene la casa como tacita de plata
  • los pajaritos que cantan del árbol en la esquina. Son como 500s y cantan todo el día pero sobre todo para despertarme en la mañana
  • pedicuras baratísimas
Esos son pequeños detalles. Lo que voy a echar de menos de verdad es ser una maestra expatriada. Ya no voy a ser expat, sino inmigrante. Ser "expat" nos permitió un estilo de vida con muchos privilegios. Viajamos mucho y conocimos mucho. Tuvimos domésticas y choferes. Fuimos al cine, al teatro, al ballet, a conciertos con entradas VIP. Nos codeamos con embajadores, jefes de transnacionales, y la clase alta de los países donde vivimos. Tuvimos un estatus especial. 

Ahora voy a ser inmigrante, con toda la sensación de ajenidad que eso implica y sola. En los colegios internacionales, teníamos una camada de amigos expatriados y nos deleitábanos de nuestro estatus especial. Mi vida en un pueblito de New Hampshire será muy diferente. 

No me van a hacer falta los viajes de mi vida expat - si no me monto en un avión por un par de años seré feliz - pero sí me hará falta tener cocinera y chofer. Que alguien me lave la ropa y la planche y la guarde. Voy a comenzar la vida en un país nuevo - por más que EEUU sea conocido, he trabajado poco ahí - sin un departamento de recursos humanos que me explique las diferencias y pecularidades de la cultura. 

¿Si uno anticipa que va a sentir un choque cultural, pega menos?

martes, 12 de enero de 2021

Ceviche con Carel

 El ceviche de pescado siempre ha sido uno de mis pasapalos favoritos. En las fiestas en Caracas, mientras otros invitados estaban pendientes de los tequeños, yo siempre estaba atenta a la salida del ceviche. 

Si no lo conocen, el ceviche es un plato peruano en el que se "cocina" el pescado con jugo de limón. Pongo cocina entre comillas porque mi marido, que es de EEUU y a quien le gusta su carne bien cocida y con ketchup, insiste que está crudo. Pero no lo está, el ácido del limón curte el pescado y le da una textura completamente diferente. Es una cocción química. Agregarle cebolla, cilantro y ají transforma el pescado en una delicia inigualable. 

Aquí hay una receta peruana para ceviche de pescado. El ceviche se come en muchos países latinoamericanos, pero en Perú se le considera patrimonio cultural. Me gusta ésta receta porque da sugerencias para el tipo de pescado y de limones, sabiendo que no serán los mismos en EEUU u otros países que en Perú.  Y aquí está una receta del chef Sumito Estévez, que si me han ido leyendo últimamente saben que soy completamente fanática de su canal.

Pero creo que mi elaboración favorita es la que hicimos en casa de mi amiga Carel, que vive en Caracas y que me consintió siempre cuando iba a visitar a mis papás. Aquí les dejo un simulacro de receta para hacer ceviche en casa.   (Por cierto que Carel vende cremitas y mermeladas artesanales. Si están en Caracas, les recomiendo seguir su cuenta de Instagram, @alimentosconvida)

Ingredientes para ceviche de pescado:  (sin cantidades porque es al ojo, pero basicamente es mucho pescado, cilantro y limón, y un poquito de lo demás)

- cantidad de pescado fresco

- el cuento de dónde se compró el pescado, la conversación con el vendedor, la descripción del mercado, etc.

- cebolla morada, picada en ruedas finitas

- cilantro picadito

- raíz de jenjibre rallada 

- jugo de limón recién exprimido

- sal al gusto

- vista al Avila

- buenos amigos con quien compartir

Elaboración




Se deja reposar 15 minutos y se disfruta frente al Avila, en buena compañía.





lunes, 4 de enero de 2021

Encurtidos de vegetales en salmuera

  

En mi entrada anterior sobre hallacas, les prometí una receta de encurtidos. Pues hoy precisamente descubrí que el canal de YouTube del chef Sumito Estévez tiene un taller sobre preservación de alimentos y uno de ellos es justamente sobre encurtidos en salmuera.  Yo empecé a hacer mis encurtidos hace tres años porque no me gustaban los que se compran en Egipto, pero sí aprendí mucho sobre la importancia de la asepsia en el proceso de la fermentación. Les recomiendo mucho el taller y todo el contenido del canal. Es excelente. 

Yo hago mis encurtidos con una receta que encontré en el Food Network pero ahora los haré con las recomendaciones de Sumito. A los encurtidos en la foto de abajo, no les puse semillas ni laurel porque estaba apurada, pero igual quedaron muy buenos. 

Ingredientes para la salmuera*

  • 4 tazas de agua
  • 10 dientes de ajo, pelados
  • 2 tazas de vinagre blanco
  • 6 cucharadas de sal marina 
Vegetales
  • 2 pepinos medianos, sin pelar, cortados en rodajas de 1/2 cm
  • 1 zanahoria grande, pelada y cortada en rodajas finitas
  • 1 cabeza de coliflor, separada en flores (el tallo también se puede cortar en trozos pequeños pero nunca lo he hecho)
  • 1 manojo pequeño de cebollín, la parte blanca con la mitad de lo verde
  • 1 manojo pequeño de eneldo
  • 1 hoja de laurel por jarra
*La receta también sugiere agregar semillas. 1 cucharada de cualquiera de éstas: cilantro, celery, mostaza, pimienta. Sumito sugiere hojas de laurel.



Procedimiento

En una olla mediana, se lleva el agua al hervor. Se agrega el ajo y se baja la llama. Se cocinan por cinco minutos, y se le agrega el vinagre y la sal, mezclando hasta que se disuelva la sal. Se tapa y deja aparte.

En dos frascos de vidrio previamente esterilizados y aun calientes, se reparten los dientes de ajo y las ramas de eneldo. También se reparten las semillas. 

Se llenan los frascos con los vegetales. Deben quedar bien apretados. 

Se regresa la salmuera al hervor y se vierte sobre los vegetales, teniendo cuidado de cubrirlos bien. Se tapan los frascos y se dejan enfriar. Se colocan en un lugar fresco de la cocina hasta por 3 dias, aunque se pueden comer en unas pocas horas. 

Mientras están reposando, los encurtidos estarán en un proceso de fermentación. Este producirá gases. Es importante abrir los frascos por lo menos 1 vez al día para dejar salir las burbujas de gas.

Yo los guardo en la nevera después de 3 días, pero se pueden quedar un poco más si se quieren más avinagrado. 





jueves, 31 de diciembre de 2020

Pan de jamón sin gluten

Tengo la buena fortuna de

  • tener una cuñada que es chef de repostería
  • que ella está experimentando mucho con comida sin gluten
  • que yo le tengo alergía al gluten y por lo tanto puedo aprovechar de sus experimentos

Tengo la mala fortuna de 

  • que ella vive en Vietnam y yo vivo en Egipto 

Aun así, Aviley me pasó la receta del pan de jamón sin gluten. Quedó espectacular. Lo he hecho dos veces, para Nochebuena y hoy pensaba para el 31, pero mi hijo ya se ha comido tres cuartas partes y no va a quedar sino el codo del pan para los invitados. (Tenemos la buena fortuna de que estamos en pandemia y solo seremos cinco.) (Digo, para seguir el tema de la fortuna - muy apropiado por ser fin de año, ¿no les parece?)

Por cierto, Aviley está en Ho Chi Min y allá hace delicias para vender. Su cuenta en IG es @AvileySweets, y hace exquisiteces con y sin gluten. Si están por esos lares, contáctenla. Y aunque no, apóyenla siguiendo su cuenta en Instagram y dejándole comentarios. 

La receta viene de una cuenta de Instagram @diet_doctor, que monta recetas para la dieta keto. Originalmente era para bagels, pero Aviley me dice que sirve para hacer panes de todo tipo. 

Ya he hecho el pan dos veces. La primera vez para la Nochebuena y hoy otra vez para la mini-fiesta del 31, pero (Tenemos la buena fortuna de que estamos en pandemia y solo seremos 5. 

Entonces, la receta. Hace un pan mediano de unos 40 centímetros de largo. 

Ingredientes

3 tazas de queso mozzarella recién rallado

2 cucharadas de queso crema

2 tazas de harina de almendra

2 cucharadas de afrecho, linaza molida o psyllium

2 cucharadas de polvo de hornear

Sal al gusto

2 huevos

Procedimiento

Unir los dos quesos. Derretirlos en una olla pequeña. Quedará chicloso pero manejable. 

Masa de quesos derretidos

Batir los huevos a mano y mezclarlo con los ingredientes secos y el queso derretido. 

Amasar bastante a mano o con una paleta. 



Dejar reposar 5 minutos una vez que se sienta la mezcla como una masa. 

Se prepara una superficie lisa (e.g., el mesón de la cocina) cubriéndolo con envoplast (papel film, Saran Wrap). 

Estirar la masa sobre el envoplast y con otra capa por encima de la masa. 

Se colocan las aceitunas, pasas y jamón. (Vean la receta de pan de jamón de Sumito Estevez para un tip como colocar el jamón.)

Se enrolla y se coloca sobre una bandeja enmantequillada. Se le hacen pinchos con un palito de dientes o un cuchillo para que escape el vapor del centro. 

Se pinta con huevo antes de hornear. 

Se coloca en el horno a 150C (300F) por 45 minutos.