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miércoles, 16 de julio de 2014

Salvavidas

Mi marido ha trabajado como salvavidas en las playas de Cape Cod por 20 años. Empezó cuando estaba en la universidad, durante sus vacaciones de verano. Después de graduarse con título en Business Administración, trabajó en la industria de pavimentación y dejó de tener vacaciones de verano, pero cuando perdió el cargo en la reestructuración de su empresa, volvió a la universidad para sacar una maestría en educación. Uno de los beneficios de ser maestro, y alguien diría hasta la razón para serlo, son los dos meses de vacaciones de verano.

Head of the Meadow Beach

Con sus vacaciones aseguradas, Scott volvió a su trabajo veraniego de salvavidas. Lleva 17 veranos desde que lo retomó. Eso nos ha permitido pasar nuestros veranos en uno de los lugares más hermosos de la costa oriental de los EEUU. Ya a mediados de marzo empezamos a soñar con las playas y nuestra vida de aquí, y me imagino que nada cambiará el marzo que viene cuando estemos en Egipto.

CCNS Junior Lifeguard Program

Todos los años, los salvavidas tienen que demostrar que están en buena condición física. Tienen una carrera de calificación que llaman el Run-Swim. Corren 750 yardas y nadan 550 yardas (No estoy segura de la distancia corrida, pero estamos muy claros con la nadada.) Scott se prepara con cuidado desde abril, nadando tres veces a la semana. No es sólo para la carrera de calificación sino para la temporada completa, pero tiene como orgullo quedar entre los primeros en el Run-Swim. Este año quedó de tercer lugar, muy bien teniendo en cuenta que los que terminaron antes de él tienen apenas 20 años. (Scott cumplió 51 en octubre.)

Still has it!

El domingo Michael cumple 15 años. El Cape Cod National Seashore Park tiene un programa de capacitación para salvavidas para jóvenes de 13 a 18 años. A partir de los 15 años, los participantes se gradúan con calificación de salvavidas y pueden trabajar. Michael hizo el programa el año pasado y éste año puede recibir su calificación si pasa los exámenes escritos y el Run-Swim.

CCNS Junior Lifeguard Program

Las clases son lunes, miércoles y viernes. La playa donde las dan es muy linda, y por lo general me quedo en la playa, a suficiente distancia como para no hacerlo pasar pena, pero mirando de vez en cuando.

CCNS Junior Lifeguard Program
Michael es el último a la derecha. Hay que admitir que ese día el agua estaba friísima y los muchachos salieron todos del agua con dentera. El dice que prefiere nada en un laguito que hay cerca de la casa porque ahí lo que hay son tortugas malhumoradas y no cangrejos agazapados. 
Aquí aclaro que mientras que a Michael le gustan muchos aspectos de nuestra vida veraniega, la playa no es su entorno favorito. No le gusta la arena, le tiene pavor a los cangrejos, le dan asco las algas, y no le gusta nadar en el agua fría y salada. De hecho, cuando me asomo a ver como van con las clases, Michael es fácil de ubicar. Es el que está tratando de que no lo toque el agua - ¡hasta cuando está nadando! Ni modo. Le toca sacar su calificación y el año que viene trabajará como salvavidas, ganando 19 dólares la hora. Eso vale el esfuerzo. Quien sabe. Tal vez de acá hasta allá aprenda a gustarle nadar. 

martes, 1 de julio de 2014

De cambios y chocolates

Pasamos la semana pasada en Miami, visitando a mis papás y mis hermanos. Fue una semana muy linda. Comí mucha comida rica, pasé muchos momentos lindos con la familia, y disfruté mucho en general.

Pero...

Siempre pendiente de que mis vagaciones no iban a empezar en realidad hasta que regresáramos a la playa en Cape Cod.

Llegamos el sábado a medianoche, y el domingo lo pasé todo el día desempacando y organizando. Estamos de nuevo en una casa camper, esta vez nuestra. La compramos con mi cuñada y la estamos estrenando este verano. Es 3 metros más larga que la del año pasado, y de veras que cuentan esos tres metros. Además, tenemos electricidad, agua y desagüe además de aire acondicionado. Además, el puesto que nos dieron tiene muchos árboles que le dan sombra, o sea que es un palacio. Estamos muy a gusto.

Una vez que tenía la camper acomodada, salí a arreglar el resto de la vida. Me encontré con varios cambios:
  • el abasto de la esquina lo han convertido en una delicatessen frou frou. Un pote de salsa ketchup y una cabeza de lechuga me costó 10 dólares!!!! Antes me hubiese costado la mitad, aunque es cierto que la ketchup podría haber estado en el abasto desde que lo abrieron hace 60 años. 
  • pedir un permiso para hacer fogata en la playa ahora es computarizado. Muy eficiente, sí, pero a mí me gustaba ser la que iba a hacer cola desde las 3 hasta las 4 pm cuando abrían la taquilla en la tarde del día que queríamos hacer la fogata. Era un pequeño sacrificio que me sacaba de la casa y me libraba de otras responsabilidades. Ahora cualquiera lo puede hacer desde el sofá. No soy especial. 
  • la casa en ruinas de la calle principal es ahora una chocolatería. Uyyyy. Justamente tenían que abrir una tienda de chocolates cuando me he puesto a dieta de eliminación por las alergías. Lástimas que lo de las alergías es serio, o tendría que romper con ella de inmediato. 
Lo que si no cambia es lo bello y tranquilo que es aquí. En el avión desde China, leí un artículo en la revista de la línea aérea sobre la reacción química que se produce en el cerebro cuando presenciamos un paisaje hermoso. Resulta que el cuerpo libera serotonina, un neurotransmisor asociado con las sensaciones de placer. Por cierto que comer chocolate también produce serotonina. 

Para llegar a la playa donde trabaja Scott, hay que subir una pequeña duna. Desde la cumbre se ve playa, océano y cielo, mi trifecta favorita, y ahí en la cumbre de la duna, le dí la razón a los científicos. La próxima vez que me dé antojo de la chocolatería, me iré a la playa para recibir mi dosis de serotonina. 

Head of the Meadow Beach

sábado, 6 de julio de 2013

Playeros

Estamos disfrutando de la playa como nunca -- porque la casa camper es demasiado acalorada durante el día.

Vamos a llegar a China irreconocibles de lo bronceados que estaremos. A la ayee no le va a gustar. Me va a regañar por haberle quemado la tez blanca de Michael. Ni modo, en la playa hay brisa y frescura, y además, nos toca un tremendo puesto de estacionamiento.  

jueves, 27 de junio de 2013

Hogar dulce hogar

Estamos instalados en el pueblo de Truro, MA, donde hemos pasado todos los veranos de la vida de Michael, con la excepción del último cuando mi marido estuvo recuperándose de cirugía.

Llegamos ayer en la tarde, a encontrarnos por primera vez con el camper que será nuestro domicilio por los próximos 32 días. 



El camper tiene 6 metros de largo y dos y medio de ancho. El puesto en el campamento nos permite tener electricidad y agua, pero no desagüé. Tenemos un tanque para el agua sucia, pero cuesta 25 dólares vaciarlo, así que el plan es usar el baño del campamento y el grifo que tiene el puesto. 



El camper nos los prestó un amigo de mi cuñado y nos sale gratis. Tenemos que pagar alquiler al campamento y el registro automovilístico. Sale más barato que alquilar casa de playa. Scott quería pasar el mes entero en una carpa pero me negué categóricamente. Menos mal porque hoy, apenas a 24 horas de llegar, ha llovido desde las 2 pm y el pronostico promete más. En carpa seria un martirio esté aguacero -- en realidad, con el camper tan solo un poco mejor. ¡No hay donde moverse! Ojalá no nos toquen muchos días de lluvia. 

Normalmente a Scott le dan vivienda por ser salvavidas pero este año estamos en una playa diferente porque nos quedamos apenas cuatro semanas. Con  esta playa  la vivienda corre por nuestra cuenta, y en Cape Cod son demasiado caros los alquileres. 

El mantra para los 32 días es "a disfrutar de la aventura." Las camas hay que armarlas todas las noches, transformando la mesa del comedor, el sofá y unos gabinetes en camas sorprendentemente cómodas. Hay que comprar comida a diario porque la neverita es pequeña. Tengo una cocina a gas con horno y todo, pero tan poco espacio que no provoca cocinar. Compramos una pequeña parrilla a gas para cocinar afuera más bien. La tenemos afuera sobre la mesa de picnic, donde también hemos puesto el microondas. El camper tiene enchufe externo. La parrilla cocina como las cocinitas de juguete, pero tal vez eso sea porque todavía esta nueva. Lo único que he intentado hasta ahora ha sido salchichas. A ver como nos va mañana. 

Total que todo una verdadera aventura. Tengo planeado pasar casi todo el tiempo en la biblioteca pública o la playa, para pasar poco tiempo dentro del camper y no desencantarnos con él. 

Alberto Grau siempre dice, "en veinte años nos reiremos." Me conformo con poder reírme en 34 días. 

miércoles, 6 de julio de 2011

Del baúl de los recuerdos

30 de junio de 2016: Esta entrada la escribí en el 2011. No sé porqué nunca la publiqué. Miren a mis hijos chiquitos tan bellos. ¡Andreína se dejaba tomar fotos! ¡Michaelito sonríe en la playa! (Ir para la playa ahora para él es una amargura. No le gusta para nada.)

Por fín llegamos. Nuestra razón de vivir, las cuatro o cinco semanas que podemos pasar en Cape Cod. Estoy en la biblioteca pública, mi otra lugar favorito, y mis hijos están en su campamento vacacional diario. Mi propósito principal hoy es conectarme al internet para continuar con mi curso, así que nada más les dejo unas foticos de felicidad playera.



sábado, 31 de julio de 2010

Arcoiris en La Vuelta al Mundo

Este mes la contraseña en La Vuelta al Mundo fue "arcoiris." La Vuelta al Mundo es un proyecto fotográfico colaborativo en el cual participo. Cada mes tenemos un tema común y 1.100 fotógrafos contribuimos al mural del grupo en flickr. Este mes el mural ha estado muy colorido. No dejen de visitar aquí.

Por seis semanas durante el verano, vivimos a 13 millas de Provincetown, una meca para la vida alternativa. La bandera arcoiris ondea de casi todas las puertas. Encontré varios ejemplos de arcoiris para el mural aunque no tuve suerte con las banderas. Es sorprendentemente dificil fotografiar banderas, o por lo menos así me pareció. Abajo un trío multicolor y unas cuantas más aquí.


Pero en realidad, el arcoiris de mis vacaciones en Cape Cod pertenece a otra gama de colores.  El violeta es el de uva de playa y blueberry silvestre. El azúl es el azúl del Atlántico del norte y del cielo limpio con nubes gordotas y esponjadas como no tenemos casi nunca en Tianjin. El verde es de pino playero y de la grama sobre las dunas y el amarillo es el reflejo dorado del atardecer sobre el océano. El anaranjado es el color de las dunas y los rojos están en los cachetes sonrojados de sol de mis hijos, en las brasas de la fogata, y en el uniforme de salvavidas de mi marido. Estos fueron los colores que se me atravesaban por todas partes éste mes.

domingo, 28 de junio de 2009

En transición



Estamos en transición. Llegamos a la playa el jueves y seguimos un poco jetlaggeados. Mis hijos empiezan el campamento de verano el lunes que viene. Mientras tanto, sigo en camino al descanso.


martes, 8 de julio de 2008

Regreso del biónico

mi marido el biónico - si se fijan muy bien le ven la cicatriz en el cuello

Hace casi un año mi marido se cayó de una bicicleta cuando iba camino a la playa a trabajar. El es salvavidas en una playa de Cape Cod. Durante el resto del año es feliz como profesor de educación física, pero sus vacaciones en la playa son sagradas. La caída de la bicicleta le causó una pequeña fractura en una vértebra e inflamación de un disco. Tuvo que operarse del cuello y ahora tiene una férula y tres tornillos. Por eso ahora lo llamamos el biónico.

Fue una lesión bastante grave y la mayor preocupación de Scott era no poder regresar a la playa. A nadie le sirve un salvavidas que no puede nadar. Gracias a Dios, a los angelitos que me lo cuidan y a todas las oraciones y energías positivas que nos enviaron entonces, ahora está bien y tiene movilidad casi completa del cuello. Este año regresamos a la playa para su 18va temporada como salvavidas, celebrando que puede caminar, nadar y rescatar.

Con otros salvavidas en la playa Coastguard Beach.

Jugando a que rescata a Andreína

viernes, 22 de diciembre de 2006

Atardecer en Hawaii

Sunset at Poipu Beach, Kauai, Hawaii
vhomola
Kauai, la isla de Elvis Presley y Stitch. Llegamos hoy. Dentro de un rato llega la familia de Scott y se nos acaba la paz. Seremos 16 en cuatro apartamentos. Estoy anticipando con placer y ansiedad. Ojala no sea demasiado jaleo. Lo que quiero es paz y tranquilidad para Navidad.

La foto no es mia. La conseguí en www.webshots.com, entre otras. Mañana saco la cámara y tomo las mías.