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sábado, 30 de enero de 2016

El Club de los Sustotes

Cuando nació mi hijo, mi mamá me dió la bienvenida al Club de los Sustitos. Ese es el club al cual pertenecemos todos los que tenemos hijos. Si alguna vez te has preocupado por un hijo (de tu vientre o adoptado) también estás inscrito/a. 

Casi siempre los sustos son pequeños, y de allí el nombre del club: que si el bebé no come o llora mucho (o si come demasiado y no llora por nada), si se cayó y el raspón se ve infectado, si se le rompió el corazón al darse cuenta de que no puede volar como Superman or porque los amiguitos no lo invitaron a la fiesta, que si es tarde y no ha llegado, que si anda triste o enojado y no cuenta porqué, que si hay alguién que lo atormenta en el colegio (un bully), que si nadie se da cuenta de que tu hijo es un genio. 

Yo he tenido la suerte que siempre han sido sustitos, pero hace tres semanas, tuvimos un sustote.

Nos estábamos regresando de unas maravillosas vacaciones en Austria. Habíamos regresado el carro de alquiler, e íbamos con buen tiempo a registrarnos para el vuelo. Mi marido y mi hijo, con sus largas piernas, iban adelante de Andreína y yo. Ella detrás mío me llamó para decirme que había visto a Tianjin, donde vivimos por 13 años, en la pantalla de los vuelos de salida. Yo no le puse mucha atención para alcanzar a los varones. 

Al final de pasillo donde estábamos, el corredor tomaba para la izquierda. Yo pasé por las puertas que separaban los dos pasillos y de pronto no veo a Andreína. Dí la vuelta y me regresé a la puerta a llamarla para que se apurara y allí ví a tres turistas alrededor de un bulto negro en el piso. Era Andreína, desmayada pero convulsionando. Cuando llegué ví como sangraba de la nariz y de la boca. Los turistas ya la tenían en posición de emergencia e intenté llamar a los servicios de emergencia, pero me respondió una máquina en alemán. Una de las turistas llamó por su cuenta, menos mal, y en diez minutos llegaron los paramédicos. Para entonces Andreína ya había recuperado la razón, pero lloraba. La sangre resultó ser de cuando se mordió la lengua al caer. Tenía un tremendo chichón en la frente. 

Con los paramédicos llegó un doctor que dijo que había que llevarla al hospital más cercano, por suerte nada más a 20 minutos. En el hospital la ingresaron a la sección de pediatría y la llevaron a hacerle un encefalograma. Se cuenta rápidamente, pero fue eterno la espera por la ambulancia, en el proceso de admisión, y por la consulta con el pediatra y el neurólogo. Una vez regresada a su habitación y ella más calmada, nos contó todo lo que sintió y se mostró preocupada por tener que viajar. Nos dijeron que tenía que quedarse por lo menos 24 horas en observación. 

Eso fue el viernes. El sábado Scott insistió que yo regresara con Michael para comenzar las clases. Yo no estaba muy contenta con la decisión, pero resultó que los médicos no le prestaron atención a Andreína todo el sábado. En Austria los fines de semana son sagrados. La única consolación para nosotros fue pensar que si hubiese algo grave, la visitarían a menudo. El sábado en la noche por fín llegó el neurólogo a discutir los resultados del encefalograma, que no mostraron nada. Le prescribieron una medicina que se debe tomar si le da de nuevo y le dieron de alta. Scott y ella se montaron en un avión al día siguiente sin problemas. 

Una vez en el Cairo, le conseguimos neurólogo. El le mandó a hacer una resonancia magnética del cerebro y otro encefalograma, pero de seis horas. Nos toca ir el miércoles a recibir los resultados y discutir el diagnóstico. 

Total que ahora somos miembros del Club de los Sustotes también. Menos mal que además de sustos y angustías, también hay amor y alegría. Andreína no ha tenido más ataques y está muy tranquila. Hoy está en un torneo de basquetbol y aunque perdieron todos los juegos, Andreina jugó súper bien. Sigue con todas sus actividades y cumple con sus deberes del colegio, así que no nos podemos quejar. Ojalá el neurólogo nos bote del Club de los Sustotes el miércoles, con ser miembro del de los sustitos tenemos. 

El neurólogo en Austria nos dijo que el ataque pudo haber sido producto del estrés o el cansancio. Si ese es el caso, no tenemos que preocuparnos de cuando éste montado caballo. Esa es su forma preferida de relajación. 


martes, 23 de julio de 2013

El secreto de la chola

Mi hermano me pasó un clip en Youtube donde una latina explica el infalible método de la chola, que supuestamente explica porque los niños hispanos en EEUU son tan bien educados, je je. Aquí se los pongo. (En Venezuela, a la chancla le llamamos chola o chancleta y por eso es que el epígrafe de ésta entrada es diferente al título del video clip.)




A mi hijo le pareció comiquísimo -- posiblemente porque a él nunca le he dado un cholazo  -- y ha adoptado el secreto como chiste. Cuando su hermana se pone muy dificil, él mueve los dedos como si estuviese lanzando una chola y hace el ruidito, "fliu fliu fliu."

Las cholas mías permanecen bajo mis pies porque no empleo el secreto de la chancla sino para hacer chiste. En cualquier caso, mis cholitas Havaianas ya están tan suavecitas de tanto uso que no servirían. Me las puse para montarme en el avión de Miami a Boston el 24 de junio y no me las he quitado. Les toca vacaciones a las cholas en una semana pues comienzo a trabajar el 1ro de agosto. Ayyy, me van a hacer falta mis cholitas.




martes, 1 de enero de 2013

No monto entrada desde el año pasado

Mi primera resolución para el 2013 era montar una entrada hoy, para poder decir que no monto desde el año pasado (fíjense en la fecha de la entrada anterior), pero el año empezó apurado y no tuve tiempo.

Lo que sí alcance a hacer fue salir con mis hijos y mi marido a hacer patinaje de sillas, hablar por Skype con unos amigos queridos y con mi mamá y papá, tomar una siesta, salir a cenar, ir a comprar aguacates, lentejas y comida para acures, ver una película con mi marido y convencer a mi hijo adolescente de darse el primer baño del año. (Les dije que el año empezó apurado.)

Total que los dejo con esta foto linda de hoy, el día más frío del 2013, esperando que su año empiece así de bien y cobran buena compañía.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Mi año en fotos

Le acepté la invitación a Jackie Rueda a contar el resúmen de mi año en fotos con un collage de 12 fotos, una por mes. Me pareció un lindo proyecto. Pensé que sería una buena forma de ver mi historia fotográfica y tal vez reconectarme con mi cámara. (Sigo sin comprar una nueva. Creo que será resolución para el 2012.)

No debió sorprenderme que casi todas las fotos que merecieron consideración fueron fotos de mis hijos y de mi familia. Aquí está mi año y mi familia, deseándoles mucha felicidad en el 2012.



1. Heelies Week 2, 2. IST China Week Temple Fair, 3. Church in Shanghai, 4. Leon de piedra, 5. Good friends, 6. Lijiang, 7. Wish, 8. 1st day of school 2011, 9. Andre y los abuelos, 10. Waving to friends, 11. Soccer friends, 12. After opening the gifts.

Enero:  Andreína empezando el año con buen pié. Le regalaron un par de Heelies, unos zapatos con rueditas debajo del talón. Le encantan.
Febrero: Año Nuevo Chino, el año del tigre. Pintar papeletas con ideogramas y poemas traen buena fortuna. Nos gusta mucho el Año Nuevo Chino y celebramos a todo dar.
Marzo: Fuímos a Shanghai. Esta y otra fueron las únicas fotos que tomé. Lástima que el collage cortó la foto. La luz es perfecta.
Abril: Sigue mi fascinación con los leones guardianes de piedra. Este está en la entrada a un teatro de opera pekinesa que data de principios de siglo.
Mayo: Celebramos la primera comunión de Andreína. Me encanta ésta foto, que compuse yo, pero que tomó uno de los padrinos, porque Andreína se dejó fotografíar. Claro, que yo estoy haciéndole cosquillas para que sonría, pero ni modo, el efecto es lo importante.
June: Fuímos a Yangshou, un pueblo hermosísimo en Guilín. Nos encantaría regresar para volver a explorar montados en bicicleta. Aquí mis hijos posan en frente del panorama que figura en el dorso del billete chino de 20 reminbi.
Julio: Haciendo un deseo con un diente de león en Cape Cod. Pasar el verano en la playa es una de nuestras más grandes bendiciones.
Agosto: Otra foto que no es mía, pero que nos enseña en frente del colegio el primer día del año escolar 2011. Gracias a Tod Baker por tomar la foto.
Septiembre: Vinieron los abuelos a visitarnos por dos meses. Aquí están con Andreína frente a su salón para el open house que ofrece el colegio cada año.
Octubre: En la Gran Muralla. Llevamos a los abuelos y les gustó tanto como a nosotros. En los dos meses que estuvo aquí, mi mamá subió a la Muralla cuatro veces.
Noviembre: ¡Campeonas! Andreína participó en la selección de fútbol del colegio. Terminaron campeonas del torneo.
Diciembre: Confieso estar adicta de mi iPhone y los apps de fotografía. Esta tomada y editada con mi teléfono el 25 de diciembre en la tarde.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Mamás expatriadas

Cuando las compañías trasnacionales asignan puestos en el extranjero a sus empleados, a menudo eso significa trasladar a toda la familia.

El marido es casi siempre el empleado y cuando llega al nuevo país tiene su trabajo para ocuparlo y también el apoyo de la compañía, ya sea solamente con un asistente local o con un departamento completo de recursos humanos.

Los hijos tienen el colegio para ocuparlos. En mi colegio, ofrecemos mucho apoyo a los recién llegados tanto en la enseñanza del inglés si lo requieren como con los servicios de las psicólogas escolares. Además, todos los niños en mi colegio han pasado por la experiencia de ser "los nuevos" y nos esforzamos en inculcarles respeto, compasión y afán de servicio hacia los que acaban de llegar.

Eso nos deja a las mamás. Ellas llegan y a los pocos días están pasando el día solas. Solas y encargadas de mantener el hogar, de preservar la cultura familiar y del pais (los países) de origen, y de ser la isla de normalidad para los hijos y el marido. Vaya cargo.

No es fácil ser madre expatriada. Ojo, tampoco es imposible. Sí puedes. A menudo en el nuevo país se consigue ayuda doméstica barata. Por lo menos así lo es aquí en China. Eso ayuda porque la ayee (la señora que limpia) se encarga de los oficios de la casa y también de muchas de las diligencias del hogar: pagar el teléfono, llamar al plomero, salir de compras. La ayee también es la primera maestra de chino para muchas las mamás, y con ellas aprendemos a hablar de los hijos de uno y los nombres de las verduras. (No se rían. Es importante saber hablar de comida.)

Con el tiempo, la mamá aprende a comunicarse y aprende a manejarse en la nueva cultura, pero es un aprendizaje de immersión. A mí parecer, lo más importante es ubicarse en el vecindario y conocer a las demás mamás. En mi colegio, la asociación de padres y representantes se esmera en dar la bienvenida a las nuevas familias y sobre todo a las nuevas mamás. Pero... ellas solamente pueden ayudar a las que se hacen conocer, así que si eres mamá expat, no te quedes encerrada en tu casa. Sale a conocer que la idea de mudarse a otro país es expandir los horizontes.

La mejor guía a la vida de expatriado está en las bitácoras de los que están viviendo esa vida. El sitio, ExpatBlog, http://www.expat-blog.com/es/directorio/, tiene un excelente directorio de blogs de todo tipo de expatriado. Hay mucha propaganda y muchos links comerciales, sí, pero también mucha información que vale la pena.

Este post lo escribo porque hace un par de semanas conocí a una venezolana-canadiense que viene con sus dos hijos adolescentes y su marido. (!Espero que venga! Rita, te estoy esperando. Contigo aumentaríamos en 100% la colonia venezolana en Tianjin. El 100% actual soy yo.) Me gustó mucho conversar con ella, y después de 10 años aquí, espero haberle sido de ayuda. La verdad es que en lugar de dejarla irse a hacer el tour del colegio con el director de la secundaria, debí haberla dejado conmigo para seguir conversando. ¿Ves, Rita? Tienes que venir para terminar la conversa.

A las mamás expatriadas (y a los papás que acompañan a sus esposas empleadas también), les deseo mucha suerte - porque sí, la van a necesitar - y les recomiendo nuevamente salir a conocer. ¿Que no conocen el idioma? Pues salgan para aprender. ¿Qué son tímidas? Déjense de eso que si tienen que proteger a sus hijos no hay espacio para la timidez. Dénse unos días para recuperarse del jetlag, y ¡a salir!

martes, 12 de julio de 2011

En Cape Cod hay una liga veraniega de beisból. Los jugadores son todos universitarios. Es una liga excelente y hay muchos "graduados" que juegan en las Grandes Ligas. Por ejemplo, Nomar Garciaparra es ex-alumno de la liga.

El equipo más cercano para nosotros es el de Orleans. (Donde jugó Garciaparra.) Hasta hace un par de años se llamaba los Cardenales de Orleans, pero la organización de las Grandes Ligas decidió que si querían usar ese nombre tendrían que pagar regalías y ahora el equipo son los pájaros de fuego, Firebirds. Más o menos cuando cambió el nombre, Scott anotó a Michael en la lista de espera para ser bat boy del equipo. Este año se cumplió el sueño de Scott y nos llamaron a preguntar si todavía estábamos interesados.

El más emocionado es Scott. Siempre quiso ser pelotero profesional pero la vida conspiró contra él y le negó la gloria en el campo de beisból, dándole en su lugar la gloria de tenernos a nosotros. A Michael le gusta. No es que le guuuuuusta, pero le gusta. Su parte favorita es pararse con el equipo al principio para cantar el himno nacional. Por cierto que cuando lo llevábamos al primer juego, a los 10 minutos de llegar al campo, Scott le explicó lo que tendría que hacer durante el himno nacional y ahí fue cuando nos dimos cuenta que el niño no se sabe el himno nacional de EEUU. Nos dió tiempo nada más de explicarle la letra y tararear la música, y ni modo, tendrá la temporada entera para aprenderlo bien. (Tampoco se sabe el himno nacional chino y el venezolano lo conoce solo como canción de cuna.)

Michael no conoce mucho el juego de beisból. El sabe que es el deporte favorito de su papá. Conoce las reglas porque en la primavera Scott ofreció una actividad extra-curricular después del colegio, justamente para que Michael aprendiera a jugar. En China vamos a juegos de pelota de la liga china profesional, pero los niños lo que hacen es jugar en las gradas y no lo prestan mucha atención al juego. Total es que menos mal que hay más de un bat boy en cada juego y que los jugadores lo ayudan también. ¿Quién sabe? Dentro de 10 años estará viendo un partido en televisión y podrá decir que aquel pelotero le enseño a distinguir aquella técnica.

Y yo, ¿qué pito toco aquí? Ser mamá pelotera: manejar por todo Cape Cod para llevarlo a los juegos, lavarle el uniforme, prepararle la merienda que comparte con el otro bat boy y la mitad del equipo, fotografiarlo y documentar en la bitácora, ah, y ¡enseñarle a cantar los himnos nacionales!