jueves, 28 de septiembre de 2017

#muñecosdelafitzianita

Estoy enfiebrada desde junio. Al llegar a EEUU para nuestras vacaciones de verano, me estaba esperando un libro que había pedido por Amazon en enero. A Egipto nunca mandamos nada porque recibir cualquier paquete aquí es un calvario, así que el libro me estaba esperando desde su publicación en casa de mi suegra.



Primero supe del libro por medio de una muestra que vino con una revista de manualidades. Para ese entonces estaba apenas aprendiendo a hacer crochet, y mi primer intento me quedó tan mal que ni los perros querían jugar con él. Pobre connato.

Adelantamos hasta junio de éste año y ya tenía bastante práctica con las agujas, haciendo bufandas, cestas y cobijitas a cuadros. En Egipto tengo una sola tienda donde comprar hilos. Vienen de Turquía y tienen variedad, pero es una sola marca. Llegar a EEUU y ver el gran surtido de estambre fue como caer en el paraíso...hasta que me fijé en los precios. ¡¡¡¡12 dólares por una madeja!!!!! Y esa ni siquiera era la más cara. Empecé a pensar donde podría ahorrar para poder gastar en hilos.

Entonces, paseando por un Walmart, conseguí unos bollos a dólar y medio. Al principio me pareció un estambre tosco y ordinario, pero a ese precio valió la pena experimentar. Total, para aprender vale cualquier cosa.

Pues, salieron bellos los muñecos, modestia aparte. Después del primero, por cualquier excusa me acercaba a Walmart a buscar más hilos, en todos los colores y sobre todo los bollos de colores en degradé.



Y así empezó la fiebre. Ahora la búsqueda de excusas era para encontrar a quién regalárselos. Tuve la suerte que mis sobrinas en EEUU todas tuvieron bebés a la misma vez, así que nada más con ellas hice 5. 



Luego vino el 16 de julio y sentí una necesidad patriótica de hacer un muñeco tricolor con siete estrellas. Ese lo empecé la noche antes de la consulta popular y lo terminé a un par de días. Ya estaba más rápida y eficiente. Me quedó bello. Es uno de mis favoritos. 



Al regresar a Egipto, un día vino un amigo de Scott a la casa. Ya ni sé para qué vino, pero me vió tejiendo la parejita del tricolor y de inmediato me pidió uno para la novia que cumplía años en dos semanas. Tuve que terminar el encargo en Venezuela pues me tocó viajar de emergencia, y se me pasó el cumpleaños de la muchacha, por lo que le hice un compañero. Me motivaban también las ganas de no pensar mucho en los problemas que me tenían en Venezuela, y tener aguja e hilo en las manos es inmensamente relajante. 

 
No se me ocurrió tomarles una foto juntos. Aquí no se vé que los morados son los mismos.

Ya llevo 13 muñecos. El 14vo y la 15va ya están encargados. El 14vo lo estoy haciendo con un estambre que compré en Venezuela. Como con el hilo de Walmart, al principio no me gustó mucho, pero ahora me arrepiento no haber comprado más. 



Para verlos todos, visiten mi cuenta de Instagram y busquen #muñecosdelafitzianita. Y si quieren encargarme uno, me pueden escribir a fitziane arroba mac punto com. 


domingo, 30 de julio de 2017

De domingo a domingo

Son las 5:15 am. El domingo 16 de julio, me levanté a las 5:15 am para manejar dos horas a la ciudad de Pittsburgh a participar en la consulta popular organizada por el movimiento de oposición al gobierno de Venezuela.



Ese domingo fue muy lindo, de mucha esperanza. Fuí una de los 600 mil y pico de venezolanos en el exterior, y una de los 7.535.259 millones de venezolanos, que expresamos nuestra opinión sobre la dictadura madurista. En Pittsburgh nos reunimos temprano. Cuando yo llegué a las 8, ya había bastante gente. El lugar, un restaurante venezolano, estaba decorado con banderas, globos y los carteles de la MUD. En la foto no se vé la gente pero les aseguro que eramos muchos, aún a esa temprana hora. La consulta no empezaba oficialmente hasta las 9, pero todos ya estabamos listos.



En esta fiesta democrática, me tomé fotos con un Grandes Ligas venezolano. Me dijeron su nombre entonces y me lo han repetido varias veces y nunca lo recuerdo, pero él es pitcher para los Piratas de Pittsburgh. Sin saber su nombre igual posé para mi foto porque mis hombres saben quien es y todas sus estadísticas de juego.


Más importante para mí fue encontrarme con una fan de este espacio. ¡Perdóname, amiga, porque no te pregunté tu nombre! Gracias por la palabras de aliento y muestras de amistad. Lograste duplicar la felicidad que sentí de poder participar en el plesbicito. 

Amiga, yo sé que no te gustó ésta foto con el pulgar alzado pero es que para mí, ese pulgar representa el voto. #16JULSISIS

Hoy es domingo 30 de julio y es un amanecer muy diferente. Hoy no me levanto con la ilusión de participar en democracia sino con angustia de presenciar esfuerzos por derrocarla. Con la asamblea nacional constituyente Maduro quiere instalar una nueva Cuba. Yo no sé de política, pero sé lo suficiente para saber que la ANC no traerá la paz y prosperidad prometidos por Maduro.

He dejado El Anecdotario a un lado en gran parte porque no tengo palabras para expresar mi tristeza y rabia por lo que está pasando en Venezuela, pero hoy escribo ésta entrada aunque sea inadecuada e insuficiente. Como diría Mafalda, la ANC es el empezose del acabose. Pero, será el acabose de la dictadura madurista así que hay que mirar más allá de la angustia y concentrarse en la esperanza del nuevo amanecer.

jueves, 30 de junio de 2016

De regreso

Este año regresamos en abril a China y en junio a Venezuela y a Cape Cod. Hoy, casi julio, regreso a ésta bitácora con dos entradas, ésta que leen y una muy atrasada, ¡del 2011! (y que ahora no encuentro.)

Regreso a China
Acompañanada de mis hijos, viajé a China en abril por una semana, para las vacaciones de Semana Santa. Como las vacaciones de este colegio coincidieron con las vacaciones del colegio en China, no logramos encontrarnos con todos los amigos, ni visitar mi biblioteca, pero todo lo demás fue un rico paseo por el pasado. Nos recibieron con tanto, tanto cariño y nos dimos gusto con todo lo que nos había hecho falta, que por fin se nos pasó la nostalgia que llevábamos pegada desde que nos mudamos a Egipto y nos dimos cuenta de que no era China. Uds. se reirán porque es obvio, pero en realidad, después de 13 años en China, mudarnos a un país diferente nos pegó más de lo que esperábamos. 

Con un par de amigas chinas en nuestro Starbucks favorito. 

Un paisaje muy de Tianjin. Con la contaminación el cielo es gris y casi no se ve la Torre de Tianjin (Tianjin Da Shá), pero allá al final del canal está. 
Durante esa semana, mis hijos se reunieron con sus amigos, pasearon por toda la ciudad y se deleitaron con todas las comidas que no se consiguen fuera de China: los tallarines, el puerco agri dulce, las empanaditas chinas, y los refrescos japoneses. Comimos en todos nuestros restaurantes favoritos: el mexicano, el alemán, el de la olla mongolesa, el japonés, el de los pinchos. Lo único que les faltó fue comer en Kentucky Fried Chicken, que según mis hijos, es completamente diferente en sabor - y mejor - que el KFC en cualquier otra parte del mundo. 

Pasaron la semana entera estirpadas de la risa, de la alegría de estar reunidas. 
A mí también me tocó pasear mucho con las amigas. Cuando nos fuímos, después de 13 años, no nos sacaron tanta fiesta. De hecho, me sentí poco apreciada. Uno no es profeta en su tierra, por lo que fue doblemente sabroso el cariño con que nos recibieron a todos. Como si fuera poco, la bibliotecaria que me siguió no fue tan buena y ya se va. Tal vez será poco modesto de mi parte, pero me encantó saber que le hice falta en lo profesional tanto como lo personal. 

A la entrada del mercado antiguo, un paseo bello que le recomiendo a todos los que visitan Tianjin.

Regreso a Venezuela
Mi papá cumple 90 años en julio así que teníamos que ir a visitarlo. Me llevé a Michaelito sólo. Andreína se quedó en Egipto la semana adicional que Scott tuvo que quedarse por ser director de atletismo, y se rehusó venir a Venezuela cuando se dio cuenta que llegaríamos a EEUU dos días después de Scott. A ella la estaba esperando un cachorrito que le regaló su abuela Ginny. 

Michael tenía 13 años que no viajaba a Venezuela, y nos encantó la reacción de los que lo conocieron de niñito. ¡Es que está altísimo!

Michaelito con su abuelo Daniel

Llegamos a casa de mi amiga Lidia y nuevamente ahí nos recibieron súper bien ella y su mamá. Encontré a mis papás bien, cuidados por mi hermano que vive en Margarita. Están en buena salud y buenos ánimos, lidiando como todos los venezolanos con la situación del país, pero bien dentro de todo. Tengo muchas fotos que montar un día pronto. ¡Se las debo!

Esta foto nos la tomamos en Hannsi en el Hatillo. 

Y por supuesto, no faltó la reunión con los amigos. Lástima que fue un viaje relámpago y no logré a ver a todos, pero me encantó conseguirnos con ésta muestra. Pasamos una tarde muy alegre en la librería Kalathos (que por cierto es una maravilla de librería. ¡Se las recomiendo!)

Amigos del Orfeón USB y la Sra Lourdes, mamá de mi amiga Lidia
Regreso a la playa
Y ahora estoy en la playa, en Cape Cod. Este año venimos solos, Scott y yo. Andreína se quedó con su tía en New Hampshire. La tía tiene caballos y Andreína es apasionada de todo lo ecuestre. Se va a quedar en NH hasta diciembre, estudiando en el colegio público del pueblo. Ya va a ver lo que es vivir en EEUU. Sólo conoce el país de vacaciones. Michael se quedó con la abuela Ginny. A él no le gusta la playa, y cuadró con la abuela para que le consiguiera empleo en el pueblo de ella y así quedarse en el apartamento para visitas que ella tiene sobre su garaje. Trabaja en un restaurante de lavaplatos. Le pagan 8.25 dólares la hora, que no es nada en EEUU pero no tiene gastos sino una abuela que lo consiente. 

A Scott y a mí sí nos gusta nuestra vida playera. El trabaja como salvavidas y yo soy ama de casa. Este año como no tenemos a los chamos, compartimos una casa con tres otros salvavidas. Es una casa enorme con vista al mar y muy cómoda. Lo único que nos falta son nuestros hijos, pero estamos practicando para cuando sean grandes y ya no vivan con nosotros. 



Aquí los dejo, esperando regresar a ésta bitácora nuevamente. En Venezuela me reclamaron varios lectores que la tenía tan descuidada. A ver si logro mantener la inspiración. 









sábado, 6 de febrero de 2016

Si la vida te da coles...

...mételas en el horno!

Uno de los alimentos que más me produce malestar estomacal es la papa. Me cuesta mucho digerirla, pero me gustaba mucho chuchear sobre todo para acompañar la lectura. Ahora con ésta receta de coles horneadas, me hago la idea de que vienen de una bolsa de papitas. Quedan crujientes y saladitas.


La receta es muy fácil. Viene del recetario, The Autoimmune Protocol Cookbook, de Mickey Trescott

Ingredientes:
  • un racimo de hojas de col, lavadas y completamente secas*
  • 2 cdas de aceite de oliva
  • sal marina al gusto
Preparación:
  1. Caliente el horno a 395 grados centígrado. 
  2. *Se comprueba que las hojas estén completamente secas. Eso las permitirá quedar crujientes. 
  3. Remueva los tallos de la hoja. También se pueden cortar las hojas sin tallo en rectángulos medianos para que resulten más fáciles de comer. 
  4. En un recipiente de vidrio, se mezclan bien las hojas con el aceite. 
  5. Se ponen una por una sobre una bandeja de hornear, dejándo un poco de espacio entre ellas. 
  6. Se hornean por 20 minutos y con cuidado se despegan de la bandeja. 
  7. Se les echa la sal al gusto. Importante hacerlo después de horneadas pues la sal las haría sudar en el horno y no quedarán crujientes. 
  8. Repítase con todas las hojas. 
Al principio, me pareció larguísimo tener que esperar 20 minutos, especialmente porque mis bandejas son más bien pequeñas y para un racimo de col tengo que montarlas hojas en 6 tandas, pero después recordé que antes cuando comía galletas (y me daban indigestión) no me importaba esperar lo que fuera. 

Mientras que esperaba que estuvieran listas, me senté con mi primera tanda en mi balconcito y mi libro a darme gusto sin indigestión.

Ojo, aquí con "col" digo las de las hojas grandes como éstas.

Si quieren saber más del protocolo autoimmune, mi amiga Carola ha escrito un buen resúmen en español aquí. 


martes, 2 de febrero de 2016

El colmo de la lectura digital


Foto de Mike Licht, Mrs. Duffee Seated on a Striped Sofa, Reading her Kindle, After Mary Cassatt. https://flic.kr/p/8mxjNR
Foto de Mike Licht, Mrs. Duffee Seated on a Striped Sofa, Reading her Kindle, After Mary Cassatt. https://flic.kr/p/8mxjNR

Llego a mi casa muerta de hambre. Otra vez con el ajetreo del trabajo se me olvidó almorzar. Gracias a Dios que la señora de servicio ya tiene la cena lista. Ella terminó su faena del día y se fue. El apartamento está vacío y silencioso. De afuera se escuchan un par de perros ladrando, pero adentro no hay sino el suspiro del aire acondicionado.

Me sirvo la cena. No voy a esperar a nadie en mi familia porque les falta una hora por llegar. El hambre me pone impaciente. Lo único que quiero es sentarme a comer y leer un libro. Es una gran combinación esa: leer y comer, comer y leer. La aprovecho a menudo. Hoy no quiero ni pensar mientras mastico, así que escojo un libro bien cotufa, una novelita romántica sin pretensiones.

Transporto el plato del microondas a la mesa. Abro el libro y empiezo a leer y comer. Al llegar al final de la página, alzo el índice y toco el borde izquierdo de la página para continuar a la página siguiente.

No pasa nada.

Vuelvo a tocar el borde con el índice, ésta vez con un poco más de fuerza.

Nada.

Después de repetir el movimiento por la tercera vez, me doy cuenta que no se trata de un libro electrónico. No estoy leyendo en la tableta ni en el teléfono. Es un libro de papel, y la página hay que pasarla manualmente, no adelantará automáticamente.

Algún sabio dijo que la definición de locura es repetir una acción y siempre esperar un resultado diferente. Así será mi locura digital que no me dí cuenta hasta la tercera repetición que el libro era de los tradicionales y no electrónico. 

sábado, 30 de enero de 2016

El Club de los Sustotes

Cuando nació mi hijo, mi mamá me dió la bienvenida al Club de los Sustitos. Ese es el club al cual pertenecemos todos los que tenemos hijos. Si alguna vez te has preocupado por un hijo (de tu vientre o adoptado) también estás inscrito/a. 

Casi siempre los sustos son pequeños, y de allí el nombre del club: que si el bebé no come o llora mucho (o si come demasiado y no llora por nada), si se cayó y el raspón se ve infectado, si se le rompió el corazón al darse cuenta de que no puede volar como Superman or porque los amiguitos no lo invitaron a la fiesta, que si es tarde y no ha llegado, que si anda triste o enojado y no cuenta porqué, que si hay alguién que lo atormenta en el colegio (un bully), que si nadie se da cuenta de que tu hijo es un genio. 

Yo he tenido la suerte que siempre han sido sustitos, pero hace tres semanas, tuvimos un sustote.

Nos estábamos regresando de unas maravillosas vacaciones en Austria. Habíamos regresado el carro de alquiler, e íbamos con buen tiempo a registrarnos para el vuelo. Mi marido y mi hijo, con sus largas piernas, iban adelante de Andreína y yo. Ella detrás mío me llamó para decirme que había visto a Tianjin, donde vivimos por 13 años, en la pantalla de los vuelos de salida. Yo no le puse mucha atención para alcanzar a los varones. 

Al final de pasillo donde estábamos, el corredor tomaba para la izquierda. Yo pasé por las puertas que separaban los dos pasillos y de pronto no veo a Andreína. Dí la vuelta y me regresé a la puerta a llamarla para que se apurara y allí ví a tres turistas alrededor de un bulto negro en el piso. Era Andreína, desmayada pero convulsionando. Cuando llegué ví como sangraba de la nariz y de la boca. Los turistas ya la tenían en posición de emergencia e intenté llamar a los servicios de emergencia, pero me respondió una máquina en alemán. Una de las turistas llamó por su cuenta, menos mal, y en diez minutos llegaron los paramédicos. Para entonces Andreína ya había recuperado la razón, pero lloraba. La sangre resultó ser de cuando se mordió la lengua al caer. Tenía un tremendo chichón en la frente. 

Con los paramédicos llegó un doctor que dijo que había que llevarla al hospital más cercano, por suerte nada más a 20 minutos. En el hospital la ingresaron a la sección de pediatría y la llevaron a hacerle un encefalograma. Se cuenta rápidamente, pero fue eterno la espera por la ambulancia, en el proceso de admisión, y por la consulta con el pediatra y el neurólogo. Una vez regresada a su habitación y ella más calmada, nos contó todo lo que sintió y se mostró preocupada por tener que viajar. Nos dijeron que tenía que quedarse por lo menos 24 horas en observación. 

Eso fue el viernes. El sábado Scott insistió que yo regresara con Michael para comenzar las clases. Yo no estaba muy contenta con la decisión, pero resultó que los médicos no le prestaron atención a Andreína todo el sábado. En Austria los fines de semana son sagrados. La única consolación para nosotros fue pensar que si hubiese algo grave, la visitarían a menudo. El sábado en la noche por fín llegó el neurólogo a discutir los resultados del encefalograma, que no mostraron nada. Le prescribieron una medicina que se debe tomar si le da de nuevo y le dieron de alta. Scott y ella se montaron en un avión al día siguiente sin problemas. 

Una vez en el Cairo, le conseguimos neurólogo. El le mandó a hacer una resonancia magnética del cerebro y otro encefalograma, pero de seis horas. Nos toca ir el miércoles a recibir los resultados y discutir el diagnóstico. 

Total que ahora somos miembros del Club de los Sustotes también. Menos mal que además de sustos y angustías, también hay amor y alegría. Andreína no ha tenido más ataques y está muy tranquila. Hoy está en un torneo de basquetbol y aunque perdieron todos los juegos, Andreina jugó súper bien. Sigue con todas sus actividades y cumple con sus deberes del colegio, así que no nos podemos quejar. Ojalá el neurólogo nos bote del Club de los Sustotes el miércoles, con ser miembro del de los sustitos tenemos. 

El neurólogo en Austria nos dijo que el ataque pudo haber sido producto del estrés o el cansancio. Si ese es el caso, no tenemos que preocuparnos de cuando éste montado caballo. Esa es su forma preferida de relajación. 


martes, 5 de enero de 2016

De castillos en Austria

Estamos en Austria de vacaciones, en la region de Salzburgo. Llevamos cinco días aquí y hoy descansamos de esquiar para hacer turismo en el valle.  Ya les contaré de la esquiada (probablemente algo que suene "me encanta, me encanta, me encanta") pero será otro día porque ahorita tenemos los ojos llenos de castillos. 

Visitamos dos castillos: el de Moosham y el de Mauterndorf. Ambos fueron construidos en el siglo XII-o por los menos entonces empezaron. Ambos fueron sede episcopal durante la Edad Media.

No nos dejaron tomar fotos adentro del castillo, así que solo tengo del exterior. El día nublado por lo que las fotos salieron un poco azules a pesar de mis intentos de editarlas. 

El castillo de Moosham fue la sede de la Inquisición en el condado, por lo cual la biblioteca tiene una pared completa cubierta con gruesos libros con los expedientes de ese oficio. En el sótano tienen una sala de torturas, escalofriante en su sencillez. El inquisidor podía escoger entre cuchillos, mazas o la mesa estiradora. También tres celdas pequeñas a un lado, con gruesas puertas para encerrar a los prisioneros pero con una rejilla para que pudieran escuchar la tortura que los esperaba. Lo peor de todo fue que la mayoría de los implementos estaban diseñados para mujeres. 



Aparte de la sala de torturas, el castillo de Moosham fue un lindo ejemplo de un castillo en el Medioevo. El guía que nos llevó por sus salas quedó encantado de que yo viniese de Venezuela y me dedicó toda la plática,con un 60% en alemán y unas cuantas palabras en ingles. En 1886, cuando el castillo se encontraba abandonado, lo compró un conde y ha permanecido en la familia desde entonces. Creo que el guía era descendiente del conde. Me gusta imaginármelo aristócrata también. 



El segundo castillo es el de Mauterndorf. Este fue restaurado mas o menos al mismo tiempo, pero ahora lo tiene una fundación o tal vez el gobierno. Es obvio que la restauración aquí ha sido profesional y no una labor de amor familiar. En vez de un humano, tuvimos una de esas guías grabadas para que uno vaya a su propio paso, y no fue lo mismo que tener a nuestro aristócrata privado. Aún así, muy lindo el castillo y muy esmerados sus dioramas de la vida en el castillo durante el Renacimiento. 



También fuimos al pueblo de Mariapfarr, donde Joseph Mohr algo escribió la letra de Noche de Paz. La iglesia donde ofició Joseph Mohr como obispo en 1816 y donde la escribió pero llegamos justo a tiempo para una procesión fúnebre y no tuve corazón para tomar fotos. 

Mañana a esquiar de nuevo, porque a eso vinimos, después de un saborcito arquitectónico medieval. No esta mal para empezar el año. 



viernes, 1 de enero de 2016

Chistes de año nuevo

31 de diciembre
- "¡No me vuelvo a bañar hasta el 2016!”
- "¡Nos vemos en el año que viene!

1ro de enero, 7:30 am
- "No me he cepillado los dientes desde el año pasado."
-"¡Qué hambre! ¡No como desde el 2015!"

-"¡Hijo! ¡A levantarse que vamos a esquiar! ¡Ya es la tercera vez que te llamo!"
-"Mamá, no ves que llevo todo el año acostado. ¿De verdad esperas que me levante ahora?"

1ro de enero, 11:30 am
-"¡Qué calor! Este tiene que ser el día mas caluroso de lo que va de año!"

1ro de enero, 5:30 pm
-"Ay, mami. Ya basta con los chistes. Son tan del año pasado."

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Así pasamos el día, con los chistes de año nuevo. A mi me causan mucha gracia. Mi hijo para complacerme se une, pero mi hija me tiene mucha menos paciencia. 

En cualquier caso, pasamos un día bello, esquiando en Austria. Pobrecitos nosotros. Ojalá el 2016 nos traiga a todos mucha alegría, felicidad y prosperidad. 


domingo, 27 de diciembre de 2015

50 añitos

Ayer fue mi quincuagésimo cumpleaños. (Tuve que buscar el ordinal para 50 en el DRAE porque no es una palabra que se utiliza a menudo, ¿verdad?) Quisiera poder montar un bello escrito, lleno de reflexión y compromisos para el futuro, pero, francamente he llegado a los 50 sin nada muy profundo que decir, ja ja.

El 2015 fue un año que comenzó fuerte para mí pero, especialmente en los últimos meses, se amansó bastante. Estoy mas ubicada en mi vida egipcia, mi salud ha mejorado, mis hijos continúan creciendo en inteligencia y hermosura - y de vez en cuando en sabiduría - y mi matrimonio se acerca a un feliz vigésimo aniversario. Estoy haciendo mucho ejercicio, y aunque todavía no se me nota en la figura, siento los beneficios en la claridad mental y la energía. Como bendición adicional, en Venezuela se ve el final de 20 años de socialismo mal guiado, y nada más por eso hay razones para ser optimista.

Los dejo con unas fotos de mis hijos y mi marido celebrando el consumismo navideño, y sobre todo con los mejores deseos para un 2016 lleno de éxitos y alegrías.


Nos levantó a las 7 de la mañana. Menos mal que es adolescente porque antes había que levantarse a las 5, ja ja. 
Demasiado temprano levantarse a las 7 de la mañana para abrir regalos en la opinión de éste adolescente.

El pobre hombre se lesionó la espalda aprendiendo a surfear con paracaídas (kite surfing) y pasó la Navidad acostado. 


Estos globitos de Navidad los hizo Andreína como regalos para cada uno de nosotros. Le quedaron preciosos y ahora me decorarán la Navidad por muchos años. 




sábado, 1 de agosto de 2015

Hibernando en verano


Parece mentira que ya es 1ro de agosto. Cuando llegamos a EEUU en junio, estaba como en shock. El año escolar, que habíamos anticipado tanto por ser el triunfal regreso a Egipto tras 18 años, resultó ser dificilísimo. La transición después de 13 años en China fue dura. Nos sorprendió la feroz nostalgia que sentimos por nuestra vida en China, y por lo menos para mí los primeros seis meses fueron oscuros. 

Las cosas mejoraron en el segundo semestre a medida que fuimos ajustándonos pero igual, llegamos a las vacaciones de verano buen aporreados. 

El verano lo pasamos calladitas. Me hija se quedo con su tía Lisa en New Hampshire, montando caballos y así cumpliendo un sueño de ella. Me hijo se vino con nosotros y se quejó de lo pequeño de la casa camper y de la falta de Internet, y solo se acecinó a la paya en las noches en que tuvimos fogatas. 

Yo por supuesto pasé el verano leyendo, excepto por un día que Scott y Michael fueron a NH a buscar la camioneta picó, eso es cuento para otro día. 

Los dejo con unas pocas fotos de ilustración de mis actividades terapéuticas. 








lunes, 18 de mayo de 2015

El jámam y el jamaám

El colegio donde trabajo en Egipto nos ofrece clases de árabe para aliviarnos las dificultades linguísticas a los maestros extranjeros. La profesora, Maysa, es un amor y su clase es muy divertida. Cuando estudio y hago mi tarea, se me hace fácil pero aún cuando no he estudiado, Maysa se esmera tanto que se nos hace fácil también.

Para celebrar el fin de curso, Maysa nos llevó a un restaurante en el centro de la ciudad. Llamarlo restaurante es mucho. Es un cocina abierta, con mesas en un pasillo entre dos edificios, pero es famoso por servir el mejor pichón asado de todo el Cairo. Comer pichón es una delicadez culinaria egipcia que ya no se consigue en todas partes, por lo cual ella tenía muchas ganas de compartir con nosotros sus alumnos.

En árabe, a los pichones (y a las palomas) se les dice "jamaám." Al baño, se le dice "jámmam." ¿Se fijaron en la doble m del baño? Si se fijaron, felicitaciones. A mí se me hace dificilísimo diferenciar. Antes de ir al restaurante, Maysa pasó una clase entera explicando la diferencia entre las dos palabras, pero en vano.

Para llegar al restaurantucho, nos montamos en metro y luego caminamos unas cuatro cuadras pues la estación que quedaba más cerca estaba cerrada. Es la estación de la Plaza Tahrir, y siempre la cierran cuando el gobierno cree que habrá protestas. Justamente el sábado sentenciaron a muerte al expresidente Morsi y había rumores de que habría manifestaciones, ergo, estación de metro cerrada.

Por fín llegamos y Maysa nos aseguró de nuevo que a pesar de la mala facha, la comida era buena y sana. Antes de sentarnos, yo escuché que ella le preguntó al mesonero, ¿Fi il jamaám? (¿Hay pichón?) El mesonero respondió en negativo y le dió instrucciones a Maysa para otro restaurante donde sí habría. Ella salió del lugar y nosotros salimos tras ella. Entre todos eramos doce, y en fila los doce la seguimos.

El nuevo restaurante era al doblar la esquina. Maysa se mostró sorprendida de vernos todos tras ella pero nos indicó el baño. Los que no necesitábamos el baño entramos al salón principal del otro restaurante y dirigimos a los mesoneros a arrimar suficientes mesas para sentarnos a los 12. Pasaron como cinco minutos antes de que Maysa regresara muerta de la risa, pues por fin había entendido porque la seguimos. En lugar de preguntar si había pichón, ella había preguntado si había baño. Pichón sí había en el primer lugar, y muy rico también.

Aquí mis pichones, riquísimos. Como son tan pequeños me sirvieron tres, y en realidad hubiese comido tres más. Ahora a aprender a pedirlos así, asados sin nada. Me imagino que dentro de un año podré pedirlos sin que suene que esté pidiendo ir al baño.






lunes, 11 de mayo de 2015

Guayabas al final del guayabo

En venezolano, tener guayabo significa sufrir de un corazón roto. He pasado la gran parte de éste primer año escolar en Egipto enguayabada, luchando contra una fuerte nostalgia por nuestra vida en China. Afortunadamente, el tiempo lo cura todo y ya se me está pasando. Tianjin siempre será mi otro hogar, pero el Cairo me está cayendo un poco mejor.

Yo sigo con mis alergías. Una de las cosas que encuentro más difícil es no poder disfrutar de postres. Le tengo alergía al trigo, a los huevos, los lácteos, y algunas nueces, o sea que un viaje a la pastelería es un paseo virtual para mí. Solo puedo comer con los ojos y me consuelo con frutas.

Aquí en Egipto se consiguen las guayabas. En Venezuela me gustaba la guayaba pero no era mis fruta favorita porque la hay por doquier. No fue hasta que salí de Venezuela que me dí cuenta de lo exótico que son las frutas tropicales en otros lares. Encontrarme aquí con guayabas ha sido como encontrarme con una hermana perdida.

Por los momentos, mi manera favorita de comérmelas es horneadas. La receta es super sencilla. Lo dificil es esperar los 30 minutos que se tardan en el horno.



Cascos de guayaba al horno

Ingredientes:
  • 6 guayabas, cortadas por la mitad y despepitadas
  • 1 cda de aceite de coco - (Me imagino que se podría usar mantequilla, pero yo le tengo alergía.)
  • 2 cdta de miel
Método:
  1. Se engrasa un molde de vidrio con el aceite de coco. (Las hice una vez en un molde de metal y el metal las tiño de negro.)
  2. Se colocan los cascos de guayaba en una sola capa.
  3. Se vierte la miel para que cubra bien todos los cascos. Yo prefiero verter la miel sobre los bordes del casco pues la gravedad nos ayudará con el interior. 
  4. Se hornea a 425 grade F (215 grados C) por 30 minutos. 
  5. Se sirven solos o como acompañante al yogurt o helado. 

Me gustaría poder reportar que estos cascos de guayaba horneados son igualmente deliciosos calientes o fríos, pero no me han durado más de 15 minutos después de sacarlos del horno así que no sé. A todos en mi familia les encantan y nunca queda sino el molde sucio. 



martes, 10 de marzo de 2015

Sorpresita postal

Ayer recibí una postal desde París enviada por Julie. ¡Gracias! Me encanta París y quiero visitar pronto para llevar a mis hijos. Tengo muchos recuerdos lindos de la ciudad, de mis visitas con el Orfeón de la USB y muchos años después con mi marido, así que tendremos muchos rincones que visitar. 

Gracias, Julie, por la linda postal y sobre todo por la intención. Hoy sale la postal tuya. Normalmente se tardan dos semanas pero veremos. Déjame un comentario cuando te llegue. 

viernes, 6 de marzo de 2015

Rompecabezas

Mi papa es muy aficionado a los rompecabezas. Cada Navidad empieza uno nuevo. Una vez fue uno de 30 mil piezas. Se tardó tres meses y lo enmarcó al final. No recuerdo cual era la imagen, pero las cifras - 30 mil piezas, 3 meses - son inolvidables. 

A mí también me gustan pero tenía tiempo que no armaba uno. En la biblioteca de la secundaria siempre tienen uno para que cualquiera que pase calce unas piezas y mi hija se envició por un tiempo. Recientemente abandonaron uno de esos por ser muy difícil y me lo traje a casa. 


Me tardé dos semanas y lo disfrute mucho por lo que ahora comencé con uno que le había dado de regalo de Navidad a Andreína pensando continuar la tradición. Ella lo miró, le gustaron el par de lobos de la imagen pero no se ha apurado en abrirlo, así que lo emprendo en solitario. 


Este sí se ve peludo (no porque se trata de unos lobos sino porque en venezolano peludo significa difícil.) Nada mas el marco me tardo la mañana entera. Aquí voy a pasar otras dos semanas en comunión virtual con mi papa. No me quejo. ¡A tu salud, papi!

domingo, 18 de enero de 2015

Esquiamos de verdad


Los que tienen tiempo leyéndome saben que los Fitzgerald Crespo somos fanáticos del esquí. Yo aprendí a esquiar en Italia, durante mi luna de miel, pero no fue hasta que pasaron 11 años que aprendí a disfrutarlo. Eso lo aprendí en China, en el resort Wanlong, 7 horas al norte de Beijing.

Esquiar en China es buenísimo, por lo menos en Wan Long. No neva mucho sino hasta marzo, por lo que el resort cubre las pistas con nieve artificial. El que no esquía, no sabe que la nieve artificial es un regalo. La nieve natural es poco uniforme. Cae a diferentes temperaturas y cubre superficies irregularmente. La nieve artificial es uniforme y en Wanlong, las temperatures son siempre constantemente bajas. No hay deshielo y re-congelamiento como en otras partes.  Wanlong tiene un ejército de maquinas niveladoras que suben por las pistas toda la noche para que en la mañana estén listas para esquiar de nuevo. Como para completar el paraíso, no hay mucha gente y las pistas nunca terminan todas marcadas por los pasos de miles de esquiadores.

En la vida real, la nieve casi nunca queda perfectamente nivelada ni tampoco hay la visibilidad perfecta de Wanlong. Hay una gran diferencia entre las condiciones de la mañana a la tarde, y hay que compartir las pistas con mucha gente. Así nos tocó en Austria éstas vacaciones y a veces nos hizo falta nuestro resort privado -- pero sólo a veces. Aunque sí tuvimos que compartir con un gentío, la temperatura nunca bajó de -10 grados, los vientos nunca fueron huracanados y los paisajes fueron sin igual. Para allá volvemos.


Las fotos del teléfono y sin editar, pero igual el paisaje muy lindo.


miércoles, 7 de enero de 2015

Viena empieza con p

Mi papá dice que las ciudades más bellas de Europa todas empiezan con la letra p: París, Praga y San Petersburgo. Si a San Petersburgo le perdona la s inicial, a Viena fácilmente la rebautizaria Piena porque es una ciudad espectacularmente hermosa. 

Pasamos cinco días embelesados en la ciudad. Nos quedamos en casa de un amigo que tiene la gran fortuna de trabajar allá y su apartamento queda dentro del casco histórico así que hasta la panadería de la esquina esta en un edificio magnifico. 


La catedral Votiva al final de la calle. Por aquí pasamos todos los días cuando salíamos a pasear. 


Este castillo de fantasía es la alcaldía, el Rathaus. De noche se pinta de luces y es hasta mas hermoso. 


Estatuas alegóricas por todas partes. Aquí Palas Atenea frente al Palacio de Justicia. 


En frente del museo de historia natural tenían un mercado de Navidad, lleno de tarantines vendiendo manualidades y artesanías bellísimas. Mejor ir de noche a pesar del frío, por lo bonito que se ven las luces y por la excusa de tomar gluwein, vino caliente aromatizado con naranjas y especias. 


La fachada del museo de historia natural. Mi pieza favorita fue la Venus de Dusseldorf. Me hubiese gustado también visitar el museo de arte que queda enfrente, pero mis hijos y mi marido se rebelaron. 


Llegando al apartamento por la otra esquina, otra belleza. 

Quedamos encantados. Para acá volvemos.