miércoles, 3 de septiembre de 2014

Un mes entero

El domingo fue primero de septiembre y se cumplió exactamente un mes de nuestra llegada a Egipto.

Hemos pasado el mes entero aclimatizándonos
  • al calor seco del desierto
  • al sol inclemente - no veremos llover hasta abril, y eso si Alá quiere
  • al nuevo colegio y la manera de hacer las cosas aquí
  • a la extrema lentitud del Internet
  • a los apagones diarios - la demanda por electricidad es mucho superior a la capacidad productiva de la industría eléctrica del país
  • a que mi hijo tiene 15 años y un círculo de amigos con el que sale sin nosotros
La venida a Egipto ha sido un regreso triunfal después de 18 años, por lo que hemos pasado el mes entero redescubriendo. Cada otro paso es un recuerdo y un ¡así era antes!
  • el lento pasar de la vida - aquí nadie se apura para nada, todo es bukra, inshala (mañana si Dios quiere)
  • los rincones de nuestra vida anterior
    • el restaurante chino donde era el único lugar donde cocinaban bien los vegetales
    • el puesto donde nos estacionábamos cuando llegábamos a la avenida principal
    • el mercado de frutas de esa misma esquina
    • el centro CSA, donde ofrecían clases de árabe, una mini-biblioteca y un gimnasio
    • el muelle donde se tomaban las falúas para navegar sobre el Nilo
    • la calle donde vivíamos, casi irreconocible por el verdor que la rodea
    • la estación del Metro, idéntica, como si estuviese atrapada en ámbar: los mismos escalones, las mismas taquillas, los mismos andenes y definitivamente los mismísimos vagones
  • la comida egipcia: el koshari, las sambusas, el shawarma, los dátiles (Scott los redescubre porque con mis alergías sólo puedo disfrutar de los dátiles)
  • la luz dorada que debe ser combinación de la refracción del aire contaminado y miles de años de arena polvorienta
  • el canto del muecín que nos despierta de madrugada y que despide el día cuando se esconde el sol
Hemos pasado el mes entero asombrados de todo lo que cabe dentro de éste primer mes.

P.D. Sin foto por la nombrada lentitud del Internet.

Actualización del 3 de septiembre. Ahora sí fotos, aunque malosas, porque estoy en el colegio  y aquí el Internet funciona mejor. Estos son dos rincones nuevos para nosotros, pero con el mismo aire lento que recordamos de hace 18 años.




domingo, 17 de agosto de 2014

Van tres sábados

Parece mentira, pero éste es mi tercer sábado en Egipto.

El primer sábado lo pasamos en el colegio en plena orientación. Habíamos llegado el viernes, con un grupo de como 20 maestros nuevos. Tuvimos que presentarnos al colegio en la mañana, pero se apiadaron de nosotros y solo nos tenían actividades hasta el mediodía. Regresamos a la casa, pero la vecina, que también trabaja en el colegio, ofreció llevarnos a conocer un poco el vecindario. Le agradezco mucho el sentimiento, pero en realidad, no se me pegó nada de lo que vimos esa tarde. Yo solamente veía mi cama.

El segundo sábado me fuí para IKEA con una amiga que antes trabajaba en mi colegio en China. Compré un montón de cosas y pasé la tarde desempacando y acomodando. Andreína pasó el viernes montando caballo con las hijas de una de la maestra de arte y el sábado fúrica porque no regresamos a pasar el sábado también.

Hoy tercer sábado regresé a IKEA y a un automercado grande con tremenda lista. Pude apegarme a la lista en el mercado, pero después de llevar la compra al autobús del colegio que nos trajo, dejé la lista cuando tomé rumbo a IKEA. O sea, ¡licencia para comprar! Andreína tuvo clase de equitación en la mañana y cuando regresó con su papá, él se tomó una siesta y ella se puso a armar las mueblecitos que compré en IKEA. Salió a su abuelo Daniel. Tiene muy buen sentido de donde van las cosas y como usar las herramientas. Ojalá siga así, porque yo de mi papá heredé la nariz y los estornudos.
Estas tres semanas se nos han ido a millón. Dios quiera que los siguientes sábados no se apresuren tanto en pasar.

(Sin foto por los momentos porque el Internet está muy lento.)


martes, 12 de agosto de 2014

Ahora sí, ¡llegamos!

Mi última entrada la escribí en New Hampshire, apurada porque quería dejar constancia del verano y de mi estado mental. Ahora escribo desde nuestro nuevo hogar en el vecindario de Maadi, en Cairo. Llegamos el 1ro de agosto pero me he tardado hasta hoy en sentirme que llegué y que estoy lista para ésta nueva etapa.

Nuestro apartamento es grande y amoblado con buen gusto. (Uno no siempre puede contar con el buen gusto de los propietarios de un apartamento alquilado, pero esta vez tuvimos suerte.) Hay cuatro habitaciones o sea que los niños tienen cada uno su cuarto. Anoche por fín pude terminar de vaciar la habitación de Andreína donde la compañía de flete depositó nuestras 70 cajas que envíamos de China, y ella por fín durmió en su cama. No le gustó donde la primera habitación que será la oficina-gimnasio de Scott, y estaba durmiendo en el sofá. Nada más con eso ya me siento como que no estamos de transeúntes.

El colegio nos queda en la esquina. Me encanta estar tan cerca. Facilísimo regresar a casa si se me olvidó algo - y si me conocen saben que no es cuestión de si se me olvidó algo al salir en la mañana sino cuantas cosas fueron las que se me olvidaron. Tenemos un abasto en frente de la casa y otro a una cuadra. El automercadito que más me gusta me queda a dos cuadras largas pero es el más limpio y surtido. El de enfrente es el más caro y oscuro de los tres, pero obviamente el más conveniente. Tenemos un par de restaurantes al doblar y varios más a dos cuadras. O sea que todo muy cercano y fácil.

Durante la semana de orientación, Michael conoció a varios otros muchachos de 9no grado y está muy contento. Andreína desafortunadamente no tuvo a ninguna hembra de su edad, pero el fin de semana fue a montar caballos y está más feliz ahora. Mañana es el día de la orientación para todos los alumnos nuevos y tenemos la esperanza de que conocerá más niñas para que el primer día de la escuela media no sea tan intimidante.

Mi biblioteca es pequeña en comparación a mi biblioteca en Tianjin, pero creo que estaré a gusto. La directora de la primaria tiene muchos proyectos y se me contagia su emoción. Eso sí, después de dos semanas de preparaciones, ¡¡ya estoy lista para que conocer a los alumnos!!

Para celebrar el final de la orientación a los nuevos maestros, el colegio nos llevó de paseo en falca. Las falucas, o falúas, son botes tradicionales del Medio Oriente. Son barcos largos de río, con velas latinas. Ahora se utilizan más que nada para el turismo, pero antes eran la embarcación que movilizaban el Nilo.

Ahora que estamos más ubicados en nuestro nuevo hogar, estamos más listos a navegar por el Cairo así como las falucas navegan el Nilo.

Felucca on the Nile
Nos llevaron a todos los nuevos para un paseo de una hora al atardecer. 

Felucca man
Este capitán se dejó tomar la foto y hasta posó. 

Felucca on the Nile
El Nilo inmemorial, las falucas y el Cairo moderno

viernes, 1 de agosto de 2014

Hibernando en verano

Mis vacaciones en Cape Cod se me acabaron el domingo. Nos regresamos a casa de mi suegra en donde siempre pasamos los últimos días en preparación para la salida. Salimos mañana para Egipto y nuestra nueva aventura.
Caminos verdes
Desafortunadamente, a Egipto no se puede llegar caminando, ni siquiera por el camino de la playa de mi rutina diaria.


Este verano fue uno de hibernación. Pasé las cuatro semanas en Cape Cod siguiendo una dieta paleolítica con modificaciones para fortalecer mi sistema autoinmune, y por lo tanto, prácticamente todo lo que comí lo preparé yo. Normalmente salimos a comer mucho, pero con todas mis alergías es más fácil cocinar y comer en casa.

Camarones al ajillo
Una muestra de mis desayunos. Menos mal que no le tengo alergía a los mariscos. Eso sí, no me pude quitar el antojo que tenía por ostras, pero hay que dejar algo para el próximo año. 

No tuvimos a Andreína porque ella pasó casi todo el verano en NH, montando caballos con la tía y jugando con perros con mi suegra. Michael disfrutó de hijo único, y como a él le gusta jugar sus juegos de video y leer, fue muy tranquilo.

Dentro del camper
El rincón de Michael. Ahí tenía asiento y enchufe para los aparaticos. 
Además de que Michael es calladito, también estuvo haciendo un curso de capacitación de salvavidas tres veces a la semana. Cuando le tocaba el curso, yo me sentaba sola en la playa a leer, jugar entre las olas y tomar fotos en Instagram.

Michael salvavidas
Michael tiene camisa negra y gorra venezolana. 

Así que como ven, pasamos el verano hibernando, recuperándonos de la despedida china cargando pilas para Egipto, y acobijados en nuestra cueva de Cape Cod.

Vista desde el camper
La vista desde mi cueva, digo, el camper. 
La próxima entrada será desde Egipto. Mar salaama. (Adiós en árabe, según recuerdo de hace 18 años cuando fuimos por primera vez.)

sábado, 19 de julio de 2014

Panquecas de plátano y celery embarrado

Les comenté hace unos días que intenté hacer panquecas de plátano con una receta de Carola, pero que me quedaron más bien como croquetas por no seguir la receta correctamente. Pues, ahora sí hice las panquecas como es y quedaron muy ricas.

El jarabe de maple que usé lo hizo mi cuñada, con savia de sus propios maples. Aparentemente les rindió muchísimo y nos regalaron un tremendo pailón pero ya nos lo hemos acabado. Les quedó buenísimo a pesar de ser la primera vez. Ojalá lo vuelvan a hacer, pero ella me cuenta que fue como la comiquita del Aprendiz de Brujo. Cuando empezaron no sabían que iban a pasar 24 horas ajetreadas recolectando e hirviendo savia sin parar.



Lo del celery embarrado es homenaje a mi suegra, que le gustan el celery con mantequilla de maní y pasas. Eso lo llaman, "ants on a log." (hormigas sobre un tronco.= A mi nunca me ha gustado la mantequilla de maní, pero teniendo en cuenta de que mis hijos son gringos y que la mantequilla de maní tiene mucha nutrición, les preparaba a mis hijos sus "ants on a log" y los veía comérselos.

Recientemente hice tapenade con aceitunas negras, y se me ocurrió que serviría como el plato aquel, pero como ven, en lugar de parecer hormigas encaramadas, más bien me salió el celery embarrado.




Tapenade de aceitunas


  • 1 taza de aceitunas deshuesadas (yo usé las negras griegas que son súper saladas)
  • 2 cdas. de alcaparras
  • 2 cdas. de ajo
  • 1/4 taza de perejil



  1. Se pone todo en una licuadora o en un procesador, y se licúa hasta que se forme una pasta uniforme. Si sale demasiado espesa, se puede agregar un poquito de aceite de oliva. 

Uma amiga una vez me hizo un tapenade rústico, con los mismos ingredientes, pero en lugar de licuarlos, los picó todos muy menudito. Uso aceitunas verdes rellenas y le quedó muy lindo. 

Esta receta también del libro de Mickey Trescott, the Autoimmune Paleo Diet.