sábado, 19 de julio de 2014

Panquecas de plátano y celery embarrado

Les comenté hace unos días que intenté hacer panquecas de plátano con una receta de Carola, pero que me quedaron más bien como croquetas por no seguir la receta correctamente. Pues, ahora sí hice las panquecas como es y quedaron muy ricas.

El jarabe de maple que usé lo hizo mi cuñada, con savia de sus propios maples. Aparentemente les rindió muchísimo y nos regalaron un tremendo pailón pero ya nos lo hemos acabado. Les quedó buenísimo a pesar de ser la primera vez. Ojalá lo vuelvan a hacer, pero ella me cuenta que fue como la comiquita del Aprendiz de Brujo. Cuando empezaron no sabían que iban a pasar 24 horas ajetreadas recolectando e hirviendo savia sin parar.



Lo del celery embarrado es homenaje a mi suegra, que le gustan el celery con mantequilla de maní y pasas. Eso lo llaman, "ants on a log." (hormigas sobre un tronco.= A mi nunca me ha gustado la mantequilla de maní, pero teniendo en cuenta de que mis hijos son gringos y que la mantequilla de maní tiene mucha nutrición, les preparaba a mis hijos sus "ants on a log" y los veía comérselos.

Recientemente hice tapenade con aceitunas negras, y se me ocurrió que serviría como el plato aquel, pero como ven, en lugar de parecer hormigas encaramadas, más bien me salió el celery embarrado.




Tapenade de aceitunas


  • 1 taza de aceitunas deshuesadas (yo usé las negras griegas que son súper saladas)
  • 2 cdas. de alcaparras
  • 2 cdas. de ajo
  • 1/4 taza de perejil



  1. Se pone todo en una licuadora o en un procesador, y se licúa hasta que se forme una pasta uniforme. Si sale demasiado espesa, se puede agregar un poquito de aceite de oliva. 

Uma amiga una vez me hizo un tapenade rústico, con los mismos ingredientes, pero en lugar de licuarlos, los picó todos muy menudito. Uso aceitunas verdes rellenas y le quedó muy lindo. 

Esta receta también del libro de Mickey Trescott, the Autoimmune Paleo Diet.

jueves, 17 de julio de 2014

Salvavidas

Mi marido ha trabajado como salvavidas en las playas de Cape Cod por 20 años. Empezó cuando estaba en la universidad, durante sus vacaciones de verano. Después de graduarse con título en Business Administración, trabajó en la industria de pavimentación y dejó de tener vacaciones de verano, pero cuando perdió el cargo en la reestructuración de su empresa, volvió a la universidad para sacar una maestría en educación. Uno de los beneficios de ser maestro, y alguien diría hasta la razón para serlo, son los dos meses de vacaciones de verano.

Head of the Meadow Beach

Con sus vacaciones aseguradas, Scott volvió a su trabajo veraniego de salvavidas. Lleva 17 veranos desde que lo retomó. Eso nos ha permitido pasar nuestros veranos en uno de los lugares más hermosos de la costa oriental de los EEUU. Ya a mediados de marzo empezamos a soñar con las playas y nuestra vida de aquí, y me imagino que nada cambiará el marzo que viene cuando estemos en Egipto.

CCNS Junior Lifeguard Program

Todos los años, los salvavidas tienen que demostrar que están en buena condición física. Tienen una carrera de calificación que llaman el Run-Swim. Corren 750 yardas y nadan 550 yardas (No estoy segura de la distancia corrida, pero estamos muy claros con la nadada.) Scott se prepara con cuidado desde abril, nadando tres veces a la semana. No es sólo para la carrera de calificación sino para la temporada completa, pero tiene como orgullo quedar entre los primeros en el Run-Swim. Este año quedó de tercer lugar, muy bien teniendo en cuenta que los que terminaron antes de él tienen apenas 20 años. (Scott cumplió 51 en octubre.)

Still has it!

El domingo Michael cumple 15 años. El Cape Cod National Seashore Park tiene un programa de capacitación para salvavidas para jóvenes de 13 a 18 años. A partir de los 15 años, los participantes se gradúan con calificación de salvavidas y pueden trabajar. Michael hizo el programa el año pasado y éste año puede recibir su calificación si pasa los exámenes escritos y el Run-Swim.

CCNS Junior Lifeguard Program

Las clases son lunes, miércoles y viernes. La playa donde las dan es muy linda, y por lo general me quedo en la playa, a suficiente distancia como para no hacerlo pasar pena, pero mirando de vez en cuando.

CCNS Junior Lifeguard Program
Michael es el último a la derecha. Hay que admitir que ese día el agua estaba friísima y los muchachos salieron todos del agua con dentera. El dice que prefiere nada en un laguito que hay cerca de la casa porque ahí lo que hay son tortugas malhumoradas y no cangrejos agazapados. 
Aquí aclaro que mientras que a Michael le gustan muchos aspectos de nuestra vida veraniega, la playa no es su entorno favorito. No le gusta la arena, le tiene pavor a los cangrejos, le dan asco las algas, y no le gusta nadar en el agua fría y salada. De hecho, cuando me asomo a ver como van con las clases, Michael es fácil de ubicar. Es el que está tratando de que no lo toque el agua - ¡hasta cuando está nadando! Ni modo. Le toca sacar su calificación y el año que viene trabajará como salvavidas, ganando 19 dólares la hora. Eso vale el esfuerzo. Quien sabe. Tal vez de acá hasta allá aprenda a gustarle nadar. 

domingo, 13 de julio de 2014

No todo es comer




Les avisé al comienzo del verano que estaría montando muchas recetas, pero no vayan a pensar que lo único que he hecho desde que llegamos a la playa ha sido cocinar y comer. Estamos disfrutando de la playa como siempre, re-descubriendo nuestras actividades favoritas. Nos quedan dos semanas y vamos a disfrutarlas a lo máximo.

Lo que andamos haciendo además de comer:
  • jugando en la casa camper
  • organizando fogatas en la playa con nuestros amigos del verano
  • visitando la biblioteca
  • trabajando (Scott)
  • empezando a trabajar (Michael)
  • leyendo (todos)
  • recogiendo blueberries
  • caminando
  • nadando y bugibordeando 
  • alimentando pajaritos detras de la casa camper
  • echando de menos a Andreína
Resulta que Andreína se fue a New Hampshire a visitar a su tía que tiene caballos y no regresa hasta el 18 de julio. Nos alegra que tenga esa oportunidad porque ella es jinete de nacimiento, pero nos hace falta. La casita camper está calladita.

jueves, 10 de julio de 2014

Peras asadas con jenjibre y canela

Sigo probando recetas del libro The Autoimmune Paleo Cookbook de Mickey Trescott. Hasta ahora todas han salido bien, excepto por una que ella llama concentrado de coco. Se supone que uno pone cuatro tazas de coco rallado con 1 cucharada de aceite de coco. Según la receta, después de licuar en una licuadora por cinco minutos, se formará una pasta. Yo lo intenté y lo único que obtuve fue una licuadora caliente y el mismo coco rallado con el que empecé pero sin trazas del aceite de coco. Hmmmm. Será que ella tiene una super licuadora.

Lo que sí función de maravilla fue una receta para peras asadas con jengibre y canela. Me imagino que con manzanas sale igual de bien, pero le tengo alergía a las manzanas.

(Pausa mientras que ustedes piensan, ¿Qué? ¿A las manzanas? ¿Cómo se le puede tener alergía a las manzanas? Fin de pausa.)

(Y sí, es un escándalo tenerle alergía a las manzanas. Créanme que cada vez que veo una manzana me pregunto cómo es posible.)


La primera vez que las hice fue en una de nuestras fogatas en la playa. Las envolví bien en papel de aluminio y las pusimos bien cerquita a las llamas, pero no se cocinaron suficientes y quedaron un poco duritas, aunque con muy buen sabor. Las intenté de nuevo ayer y quedaron de rechupete. Ayer me comí una de postre recién salida del horno y la otra cuando regresamos de un partido de pelota a las 3 horas. Me la comí fría y me supo hasta mejor. 

Aquí la receta, adaptada de la original y con mis comentarios entre paréntesis.

Peras asadas con jenjibre y canela
  • 2 peras, lavadas, cortadas por la mitad y despepitadas (¿Así se dice?)
  • 1 cda. de aceite de coco
  • 1/4 cdta. de canela (la receta pide 1/8 pero no hay que ser mezquino)
  • 1/4 cdta. de jenjibre rallado (bueno, mentira, no sé si fue 1/4 de cdta. Rallé un trozo de jenjibre como de 1/2 cm.)(La receta no dice pero la medida original es 1/8 cdta asi que tal vez ella la prepara con jengibre en polvo.)
  • el jugo de 1/2 limón
  • pizca de sal
  1. Se frotan las peras con el limón.
  2. Se mezcla la canela en polvo con el jenjibre y la sal, y se embadurra la cara cortada de las peras con la mezcla. 
  3. Se le rocía con el aceite de coco, por todos lados. 
  4. Se meten al horno precalentado a 175 grados C, y se asan descubiertas por 30 minutos. 
El recetario dice que se pueden hacer con manzanas, pero estoy pensando que tal vez con duraznos saldría muy bien también.  También creo que se podría usar mantequilla en lugar del aceite de coco. Inténtenlo y me dicen.


martes, 8 de julio de 2014

Cuatro recetas para plátanos

Cuando estoy en EEUU aprovecho a comer plátano. En China no lo conseguía, y me imagino que en Egipto tampoco habrá. Gracias a la comunidad jamaiquina en Provincetown, encuentro plátanos en el automercado de aquí. A mi marido le gustan, a mis hijos no tanto. Mejor, más para mí.

Hace muchos años en Caracas, tomé clases de cocina en La Era de Acuario, un restaurante vegetariano y macrobiótico. En una de las clases, la nieta de la chef entró a la cocina y ella le dio unas bolitas de plátano para que merendara. No fue uno de los platos que aprendimos en el curso, pero la chef nos explicó como hacerlas, súper fácil. Hoy los recordé y los preparé con cocó en lugar de las semillas de ajonjolí que ella usó.

Bolitas de plátano y coco

   1 plátano maduro

   agua en una olla hasta el primer nudillo del dedo gordo

   azúcar o endulzante al gusto (azúcar no es paleo, pero si no tienen problemas con la comida no importa.)

    1/4 a 1/2 taza de coco rallado sin endulzar

1. Se mezcla el azucar (yo usé sirope de maple porque es lo que tenía) con el agua y se pone a hervir.

2. Se pela el plátano y se corta en rodajas que se agregan al agua.

3. Sancochar hasta que las rodajas estén suavecitas.

4. Se vierte el agua y se trituran el plátano para formar un puré.

5. Se forman bolitas con el puré y se pasan por el coco rallado.


El puré estará caliente pero tampoco tanto que no se puede manipular. Me imagino que se podría esperar un poco, pero yo tenía mucho antojo de merendar con el plátano.

Aquí una foto maluca de las bolitas. Es dentro de la casa camper una noche que estaba lloviendo, o sea, una foto horrible.


Las bolitas quedaron ricas, sin estar demasiado dulces, así como le gustan a mi papá así que lo llamé para contarle. Me contestó mi mamá, que me pasó ésta receta de algo que ella llama maniú o mañu. Ella me corregirá en los comentarios. Creo que es algo que aprendió en República Dominicana.

Mañú de Maritza

   2 tazas de puré de plátano (preparado como en la receta anterior pero sin azúcar)

   rodajas de jamón y queso blanco al gusto

   cebolla morada, en rodaja y cocidas hasta suavizar

   sal al gusto

1. Se mezcla todo, hasta que se derrita el queso. 


Ya. Fue una receta corta, por teléfono. Como estoy evitando los lácteos se me ocurre que lo podría hacer con tocineta y cebolla, y tal vez espinaca cocida. Hmmmm. A experimentar.

Después de hablar con mi mamá, me pasó a mi papá, que también tenía una receta para mí, aún más cortica.

Plátanos en el microondas a lo Daniel Crespo

1 platano, pelado y en trozos

1 microondas

1. Cocinar el plátano en el microondas, pelado y en trozos, por 2 minutos. Disfrutar caliente cuidando que el paladar no se queme. (Esta última advertencia la agrego para alargar un poquito la receta porque de veras, más corta no podría ser.)


Casualmente cuando estaba redactando ésta entrada, encontré ésta receta para panquecas de plátano por una compañera del Orfeón de la USB. Tiene una bitácora dedicada a las recetas paleo y sin glúten. Ella no tiene problema con los huevos, así que para yo hacerla, reemplazo el huevo con una cucharada de semillas de linaza molidas con 1/4 de taza de agua tibia.

El único problema con las panquecas cuando yo las hice fue que no tenía la receta a la mano, y la hice con los ingredientes que recordaba: plátanos y linaza, o sea que en lugar de tener panquecas, me salieron como croquetas. Muy ricas también aunque tenía un hambre galopante cuando las hice así que me hubiesen sabido a gloria no importa como salieran. Tanta hambre que se me olvidó tomarles fotos antes de comer.

Croquetas de plátano 

   1 platano maduro - mientras más maduro mejor
   1 cucharada de semilllas de linaza molidas en 1/4 de agua tibia, ligeramente batidas
   1 pizca de sal
   aceite para freir

1. Se tritura el plátano y se mezcla bien con mitad de mezcla de linaza. Si queda muy gruesa, se puede agregar más agua de linaza.
2. Se forman croquetas y se frien en aceite de oliva, hasta dorar por ambos lados, unos tres minutos. 

Bueno, se me abrió el apetito. A buscar más plátanos.