domingo, 13 de abril de 2014

Perro prestado

Hoy domingo termina nuestra vacación de abril, una semana que coincide con la fiesta china Qing Ming, en la cual se honra a los ancestros. No tenemos Semana Santa de feriado pero no importa porque siempre nos toca ésta semana para recargar las pilas antes del último pedazo del año.

Scott aprovechó ésta semana para regresar a Kuala Lumpur y terminar su tratamiento en la pierna. Le sacaron la férula y los tornillos que le pusieron hace dos años. Los niños y yo nos quedamos aquí, y teníamos pensado viajar a Yangshou de nuevo, pero entonces una amiga me pidió que le cuidara a su perro, Enzo, mientras que ellos viajaban a Myanmar. Como Andreína se enloquece por los animales y nos había pedido perro desde que aprendió a hablar, dije que sí. 



Enzo es cachorro de labrador. Es bellísimo y afectuoso. Lo he disfrutado muchísimo, sobre todo sabiendo que mañana se lo regreso a sus dueños. Cuando le dije a Andreína que tendríamos perro prestado, se puso contentísima. De hecho, estaba a punto de empezar a pelear con el hermano por alguna bobada que él hizo y cambió de inmediato la cara. Bastante cómico, en realidad.

Nosotros nos habíamos opuesto a tener perro porque viajamos mucho. Los tres meses del verano que pasamos en EEUU, cualquier mascota tendría que pasarlos sola, a merced de la ayee. Además, yo sabía que después de que se les pasara la emoción como a las dos semanas, a la mascota tendría que cuidarla yo. Los niños se harían los locos, Scott estaría de viaje por sus innumerables campeonatos y torneos deportivos, y la boba de yo estaría limpiando y paseando y cuidando.

Y así fue con Enzo. A mí me pareció originalmente un negocio muy bueno: perro prestado para ver como nos iba. Les dije a los niños que estaban a prueba y que si se comportaban a la medida podríamos tener perro en Egipto. Pues no. No habrá perro en Egipto. Quedó clarísimo.

A Andreína le duró la infatuación con el perro apenas 12 horas. Jugando la primera tarde, Enzo la mordió. Un mordisco juguetón, pero con sus dienticos afilados de cachorro, y a ella le dolió. Creo que sobre todo le dolió la pérdida de la ilusión. En ninguno de sus libros o las películas donde un/a niño/a como ella sueña con tener perro y luego lo logra por alguna circunvalación Hollywood-esca había habido problema tan innoble como ésta. Ella juraba que sería amor a primera vista y música acaramelada la semana completa, pero los colmillos infantiles de Enzo acabaron con la ilusión.

La mañana siguiente había que sacar a pasear al perro a caminar por primera vez. La ví como se preparaba mentalmente, diciéndose: "Okey. Ayer fue un fallo pero hoy sí vamos a obtener esa unión perfecta entre can y humano. Salgamos a caminar." Desgraciadamente, otra vez la ilusión espichada. Enzo es perro y cachorro además. Se para a oler cuanta matica, piedrita, o basurita encuentra por ahí, y una vez que descubrió a los gatos callejeros, se convirtieron en obsesión perruna. Cuando los huele arrastra a quien traiga para perseguirlos. Andreína es flaquita y no pudo con los tirones.

Al regresarse después de semerenda caída arrastrada por el perro, se les atravesó el perro del vecino. A mi nunca me ha gustado ese perro. Lo dejan salir solo en la mañana y el bicho anda por todo el vecindario dejando la marca. Enzo, muy amistoso, fue a presentársele al nuevo amigo, y ese, ocupado en lo suyo, marcó a Andreína con un largo chorro de orín. ¡Ay, niña para estar enojada con toda la especie! Hasta ahí llegó. Sí me ayudó a entretenerlo y alimentarlo, pero más nunca fue con aquella ilusión del principio.

A partir de esa primera mañana me levanté yo sola con el perro. El se despierta a las 5 y media, y a esa hora quiere orinar, comer y caminar. Mañana me toca la última madrugada. Aparte de la dificultad inicial de dejar mi dulce camita, he disfrutado de nuestras caminatas. Estamos de primavera y todos  está floreado. Lo único malo es que las alergías las tengo alborotadísimas, pero me imagino que una vez que Enzo regrese a su familia, se me pasará lo peor. Entre las flores y el perro, pasé unos días sin poder respirar, pero me alegro haber disfrutado de ambos.

Enzo, te quiero. Te ganaste mi corazón con el primer lamido. Quisiera decir que me vas a hacer falta pero lo mejor que tienes es que perteneces a otra familia, y que nuestro amor ya será lindo recuerdo y no onerosa realidad.

4 comentarios:

  1. Fitz, Enzo me recordo a Yoshi con lo de la olisqueadera a la hora de salir a caminar, y los mordisquitos de dienticos afilados. Ya te iba a dar tips pero veo que ya se va a su casa. Yoshi dejo de darnos mordisquitos "juguetones" hace mucho pero sigue olisqueando por doquier y las caminatas son una jaladera y nada smooth. Igual lo queremos mucho, pero es un trabajon.
    Muchos besos mi Fitz!
    MC

    ResponderEliminar
  2. Pues el perro es precioso, pero claro, una cosa es la teoría y otra la práctica :)
    Besos y salud

    ResponderEliminar
  3. Amiga, no puedo dejar de contarte mi historia jajajaja, la Sra. que me alquilo el apartamento (es una aprovechadora), hace 2 anos murió mi blanquita, pues cada vez que ella tiene que irse de viaje a disfrutar (Roma,Milan,Cicilia etc), solo me toca el timbre y me deja a su perro hediondo, lleno de pulgas, mal criado, y acostumbrado a las camas (lo que nunca hizo la mia), pues a mi me toca bañarlo,ponerle las gotas de pulgas, y ponerle carácter, peeeero detesta a los demás perros y les tira a matar!!! y ni tamaño tiene es mediano, por ese motivo yo igual tengo que salir a las 5 de la manana y luego en la noche a las 11, haaa por cierto este miércoles me lo traen (y yo de un contento)
    PD amo a los animales, le doy de comer a 8 gatos que están en el jardín, y salgo con comida por si consigo alguno en la calle! pero este me cae mal jajajajajajajaj

    ResponderEliminar
  4. MC: Si supieras que yo pensé en tí en los momentos más difíciles con Enzo, porque estoy segura de que tu eres mejor mamá de perro que yo. Igualito como te dedicaste a tus hijos, así serás con el perro. Yo, que a los míos los dejo abandonados para poder leer, te imaginas la falta de ganas de entrenar al pobre cachorrito. Igual, ya se fue. Ahora me quedó mi marido pidiéndome perro. El sólo lo disfrutó un día así que él no se cansó como yo.

    Genín: ja ja ja ja, teoría y práctica. Me hiciste soltar la carcajada.

    Elvira: Ay, chica, que broma con la perra malcriada esa, pero ahora que sé que te gustan tanto los animales, te mando a Enzo la próxima vez. :-)

    ResponderEliminar

Ya no vivo tras la Gran Muralla Electrónica de China así que comenten mucho porque así celebro no tener más restricciones al Internet. Si tienen algún problema comentando, escríbanme a fitziane arroba mac punto com.