domingo, 22 de diciembre de 2013

De pingüinos y neveras ambulantes



Pasamos la primera semana de nuestras vacaciones en Wanlong, nuestro resort de esquí habitual. El resort estaba de aniversario, 10 años desde que abrió sus puertas, por lo que seguramente se ganó temperaturas templadas y días asoleados.

Wanlong debe ser como se dice "la montaña favorita de los Fitzgerald" en chino porque hemos sido fieles visitantes desde que abrió en el 2003. Scott fue por primera vez en enero de la primera temporada, y desde entonces hemos ido por lo menos cuatro veces al año, casi siempre trayendo un montón de amigos. Desde hace tres años Scott ha guiado un campamento de esquí para niños. El primer año lo hicimos dos veces, una semana por vez, pero eso fue demasiado, y desde entonces ha sido tan sólo una semana en diciembre.

Este año el campamento nos quedó tan bueno como siempre. Digo nos quedo porque a pesar de las promesas de Scott de que yo no tenía que hacer nada sino preparar a mis hijos para el campamento, terminé siendo una de las instructoras. No es que me quejo porque ha sido una linda experiencia, pero al fin y al cabo es trabajo tener que seguir un horario y entrenar a un grupo de niños. Por lo menos éste año el frío estuvo tolerable -- o será que ya he aprendido a vestirme para la montaña.

Tuvimos cuatro días y medio de sol y nieve perfecta. No hizo demasiado frío ni hubo demasiado viento. Han habido viajes a Wanlong donde nos hemos quedado dentro de la habitación el día entero porque los vientos huracanados alejaron a todos menos los esquiadores más apasionados como Scott. Esta vez,  hubo frío por supuesto, pero bien vestidos no hubo mayor problema.

Después de una semana linda y orgullosos por un trabajo bien cumplido, nos montamos en el autobús que contratamos para regresarnos a Tianjin. Immediatamente notamos un problema. Al autobús como que le faltaba combustible, sobre todo en las subidas. Resulta que la gasolina no fluye bien cuando está fría. Por eso hay aditivos especiales que se le agregan cuando uno maneja en bajas temperaturas. Desgraciadamente, el chofer, mezquino como muchos de su generación, no compró el aditivo porque le pareció caro y tuvimos que manejar a media potencia por casi tres horas hasta encontrar una gasolinera que lo vendía. Allá lo compró porque lo obligamos.

Con la gasolina medio arreglada (porque el aditivo debe haber sufrido de la misma falta de control de calidad que tienen tantos otros productos chinos a la venta en el país), continuamos el viaje. Ya la temperatura estaba bajando porque la tarde iba avanzando. Resulta que la calefacción estaba dañada y pronto empezamos a sufrir de frío dentro del autobús. El chofer nos dijo que la calefacción solo funciona cuando no hay frío. ¡Cómo para matarlo! Encima de pichirre, burlón.

Pasamos casi 5 horas con la temperatura interior del autobús en 5 grados. La exterior era 0. Fue espantoso. Nos tocó vestirnos con todo lo que teníamos para aguantar y aun así, llegamos medio congelados a Tianjin. Bastante irónico, que después de no haber sufrido del frío en plena montaña, estuviéramos convertidos en pingüinos regresando a casa en esa nevera ambulante.

Menos mal que ahora estoy en camino a nuestra vacación tropical, pues vamos a pasar dos semanas en la isla de Ko Samui en Tailandia. Arena, mar y sol curan lo que sea. 

2 comentarios:

  1. Mi hija y su marido también se han ido a la playa por esa zona, es la ventaja de trabajar en Japón y tu en China.
    ¡FELICES FIESTAS!
    Besos y salud

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  2. ¿Vinieron a Tailandia? Si están en la isla de Ko Samui, pónme en contacto con ella. Me encantaría conocerla.

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Ya no vivo tras la Gran Muralla Electrónica de China así que comenten mucho porque así celebro no tener más restricciones al Internet. Si tienen algún problema comentando, escríbanme a fitziane arroba mac punto com.