lunes, 16 de junio de 2014

Saliendo, capítulo dos

Pasamos el fin de semana despidiéndonos y limpiando la casa de 13 años de cachivaches perdidos. El flete con los muebles y los artículos importantes salió a finales de marzo, pero nos quedaban los pedacitos de nuestra vida que en marzo nos parecieron indispensables y que el sábado fueron un ejercicio de desprendimiento.

La ayee se quedó con muchas cosas pero ya a las 11 de la mañana era obvio que ahí había para regalar. Vino una de sus amigas y se llevó tres camionetas llenas de cachivaches. Tardaron 4 horas en el proceso. 

Por supuesto la limpieza acompañada con llanto. Cada perolito un recuerdo. 

  • el "fu" de la buena suerte que nos dio la otra ayee cuando se jubiló
  • el juego de tazas Nescafé que nos ganamos en el sorteo de la inauguración del café de la esquina, al que fuimos con los amigos coreanos
  • el nombre de Andreína pintado en caligrafía 
  • la manta de bebé que nunca usamos de Andreína
  • 12 pinchos de metal para parilla que nos trajimos del Líbano y que nunca usamos
  • los uniformes de educación física de los niños, cada cual más grande que el anterior, toda una historia escolar en las tallas
  • la mesa de planchar con su tela para cubrirle el hueco de cuando Scottle  quemó el forro
  • las velas de las primeras comuniones de mis hijos
  • la lamparita chucuta que le regaló una amiguita a Andreína cuando la mamá de la amiguita estaba limpiando casa antes de regresar a EEUU
  • ciento quinientos pares de zapatos de Michael, recién comprados en marzo pero ya pequeños

Mucho, mucho más. Ojalá sean tesoros para alguien más. 

Lo que más me dolió fue cuando encontré el par de toca puertas de metal en forma de leones. Uno se lo dí a ayee para su puerta y el otro me lo quedé, para que cuando abramos nuestras puertas estemos juntas. No logré explicarlo bien en chino y al final ella me completó la idea, "Cuando toquen la puerta, yo los escucharé."



Seguimos en China. El avión estuvo estacionado por cinco horas a la puerta del terminal, con todos nosotros adentro. A la seis horas cancelaron el vuelo y nos mandaron a un hotel. Ahora a probar suerte otra vez. 

3 comentarios:

  1. ¿5 horas dentro del avión?
    ¿Sin dar explicaciones?
    Estos de la muralla tienen un morro que se lo pisan...
    Es cierto que les tomamos demasiado cariño a los objetos, es una tontería, pero es así...
    De nuevo...
    ¡Buen viaje!
    Besos y salud

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  2. FINA yo sigo llorando con tus 2 blog, igual hice yo regale a mis vecinas y todo a moco suelto DIOS ME TRASPORTE :( , por eso ya tengo 7 anos en Italia y no he comprado nada, vivo en una casa alquilada con todo, porque el apego es TERRIBLE. Dios 5 horas ??? y yo que pense que solo se daba en nuestro PAIS VENEZUELA JAJAJAJAJA BESOS MUCHA FORTUNA. Recuerda antes de entrar a tu casa nueva lleva una escoba nueva, una planta y un mercadito ( pero tu lo debes saber porque es FENG SHUI

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  3. Ay, Elvira. Llora que con eso haces catarsis. Cuando salí de Venezuela iba enamorada y no me despidí sino de los más allegados y con ellos sigo en contacto. Me sorprendió el dolor profundo de ésta mudanza y de lo que me hicieron falta los que dejé en Venezuela y de los que no me despedí. Así que esta vez me despedí de todo el mundo, y lloré bastante en el avión.

    P.D. ¿Mercadito? ¿Tu dices los adornos de arcilla que van en la pared? De eso no tengo, mmmmm. A ver si los consigo en Miami.

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Ya no vivo tras la Gran Muralla Electrónica de China así que comenten mucho porque así celebro no tener más restricciones al Internet. Si tienen algún problema comentando, escríbanme a fitziane arroba mac punto com.