jueves, 26 de febrero de 2009

Las que se repiten

Anoche soñe que estaba con mis hijos en la sala y mi marido, que a veces se convertía en mi abuelo, venía de la cocina con una rata dentro de una bolsa ziploc. Nos la enseñó orgulloso que la había atrapado - habíamos tenido una mini-invasión de ratoncitos hace un par de semanas -, y luego con la lógica inalterable de los sueños me la lanzó. La bolsa cayó pesada y flexible sobre mi hombro, y sentí los huesos de roedor contra mi nuca. Me desperté con los pelos de punta.

Para distraerme, me puse a pensar en mis pesadillas recurrentes (a las 4 y media de la mañana las alternativas son pocas):

  • la que me da cuando tengo fiebre: empezaba siempre conmigo en una hermosa y asoleada colina. Yo recogiendo flores de esas que uno pinta de comiquitas. Despues de unos momentos bucólicos, aparecen un par de piernas peludas. Tras unos saltos típicos de las pesadillas, resulta que las piernas peludas son de una lavandera que me advierte alejarme de la lavadora porque es un ojiva nuclear. Con eso me despierto, con la sorpresa de que conozco esa palabra, ojiva. La primera vez que me dió tendría como 8 años.
  • la que me da en lugar de la de estar desnuda en público: esa no me da, pero la comprendo porque la que sí me da es la de estar corriendo sin poder avanzar. A veces estoy corriendo velozmente y a veces es en cámara lenta, pero nunca avanzo. Me despierto dando gracias de que por lo menos estoy vestida.
  • la que me da antes de un viaje: sueño que llego a donde tengo que ir pero se me ha olvidado empacar algo importantísimo. Vivo toda la tragedia griega con lujos de detalles. Me despierto sobresaltada a asegurarme que no he dejado el perolito. Una vez la realidad fue peor. Se me quedó el uniforme del orfeón cuando salíamos para Mérida de mini-gira. Conseguí que un compañero me llevara a casa para buscar el uniforme. Cuando salí de la casa, había ocurrido un accidente cuando un carro intentó esquivar el carro estacionado de mi amigo. Después, cuando llegamos a la universidad, encontramos que habían cancelado la gira.
  • la que no es pesadilla sino cuando me despierto: sueño que estoy conversando corrido y con impecable acento en chino/francés/árabe - el idioma que sea que estoy intentando aprender. Lo entiendo todo y soy super ocurrente. Mis oyentes están fascinados con mi dominio del idioma y mi discurso tan intelectual y divertido. Me despierto consciente de la decepción de ser principiante de nuevo.
No me las analicen, gracias. Seguramente revelarían un montón de fallas y yo, las fallas, las prefiero bien enterraditas en mi sub-consciente.

5 comentarios:

  1. Que risa me dio este post, a mi tambien me da por soñar antes de un viaje: que se me queda el pasaporte o el pasaje,o alguna de las niñas y que me doy cuenta es en maiquetia, jajaja.
    Saludos
    Lualmery

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  2. Pues yo últimamente vivo en angustia constante. Tengo una opresuón en el corazón que no me deja respirar.

    Sé que es psicológico, pero es realmente incómodo.

    Conchi

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  3. A mi me parece buenisimo que puedas recordar tus suennos con tanto lujo de detalles... Yo no recuerdo nada. El Oso siempre tiene unos suennos elaboradisimos y luego me pregunta que sonne, y mi respuesta es siempre la misma: no me acuerdo.

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  4. Desde luego, tienes un gran surtido de sueños.
    Yo antes soñaba bastante, no tenia muchas pesadillas, pero si sueños casi todos los dias, pero ahora, no, a menos que sea que sueño y no lo recuerdo...
    Besos y salud

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  5. Doña Lu: que se me queda un hijo! Eso también lo he soñado y me despierto a ir a abrazarlos aunque estén dormidos.

    Conchi: yo le tengo alergia a muchos alimentos. Tantos, que no los puedo evitar por completo. Cuando me doy por vencida y como sin cuidado, me dá una angustia como la tuya. Vé para el médico porque si es cuestión de alergías, la solución es controlarse la dieta. (Más fácil dicho que hecho, eso sí.)

    MC: estás en buena compañía. Leonardo da Vinci tampoco recordaba los sueños.

    Genín: ¿será que Leonardo dejó de soñar con la edad? Ojalá las pesadillas mías sean menos frecuentes. Ahora me dan unas dos al año pero me encantaría no tenerlas nunca.

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Ya no vivo tras la Gran Muralla Electrónica de China así que comenten mucho porque así celebro no tener más restricciones al Internet. Si tienen algún problema comentando, escríbanme a fitziane arroba mac punto com.