Tengo una asistente china. Se llama Lisa Fang. Tiene unos 30 y pico de años, y es una china moderna, muy consciente del potencial de China de ser líder mundial. Lisa me ayuda con los alumnos y con mis deberes en el colegio, pero sobre todo me ayuda a comunicarme y a entender las costumbres chinas.
Lisa fue la que me dijo del terremoto. Su marido la acababa de llamar, pues él había estado en el 10mo piso de un edificio en Beijing y había sentido el sacudón. No había terminado de temblar el piso cuando ya había llamado. Durante los días después del terremoto, Lisa continuó traduciéndome las noticias a medida de que iban apareciendo en los medios de comunicación chinos.
Ayer encontraron a un hombre de 60 años, vivo después de casi 8 días de haber estado enterrado bajo un edificio, cuidado por sus dos perros. El hombre está bien, dentro de todo, y se ha reunido con su hijo adulto. Es un destellito de felicidad entre tanta tristeza.
Otro destello es la decisión de Lisa y su marido de adoptar un niño o niña orfanado por el terremoto. Ellos se inscribieron en la página web de la agencia sichuanesa de adopción el lunes, y el martes ya los estaban llamando a verificar los datos y darles instrucciones. No sabemos cuando les entregarían al niño o la niña, pues primero hay que confirmar que todos esos niños perdidos no tienen familias que los acojan. Aun así, estiman que serán por lo menos 4000 huérfanos, y ojalá que puedan colocarlos con sus nuevas familias pronto.
El lunes el gobierno decreto 3 minutos de silencio, que se cumplieron en toda la China. Yo estaba en Hong Kong y no ví a la gente observándolo en la calle, pero lo que sí ví por todas partes fueron cajas de recolección de donaciones para las víctimas. Casi todas las cajas estaban llenas. Mas destellitos de esperanza.