domingo, 23 de diciembre de 2007

El 21 en el 23

Este cuento me lo envió mi papá y yo lo quería postear el día 21 del mes 12, pero ese día lo pasé atravesando la República Popular de China en tren, así que se los pongo hoy. Gracias, papi, me encantó el cuento.

Soy el veintiuno del 21
por Daniel Crespo Morales

Allá por los años de Gómez, exactamente en el año 1926, a tres leguas del pueblo de Baragua, en un sitio conocido como El Hato, tuve la suerte de ser de los nacidos el día 21 de julio en ese lugar justamente el 21.

Mientras Doña Zenovia, mi madre, era atendida por la comadrona en el proceso del nacimiento del décimo hijo que recorría el mismo camino de los nueve anteriores, otro suceso se estaba desarrollando que también era importante para la consolidación financiera del futuro de la familia.

Don Hermógenes, mi padre, estaba en trámites mercantiles para la adquisición de un camión, para reemplazar el arreo de burros que hasta entonces le servía como transporte de cargas, entre El Hato y las poblaciones cercanas y vecinas de Churuguara y Baragua. Había la necesidad de reunir el dinero para una cuota de la adquisición de ese camión. El monto de esa cantidad era igual al valor de una morocota, moneda de oro de los Estados Unidos, de circulación libre y legal en la Venezuela de esos años, y cuyo equivalente en bolívares oro de Venezuela eran 104 bolívares oro por una morocota.

La entrada económica más importante para la familia era producida por la crianza de chivos. En una región donde la lluvia es escasa, y por consiguiente la vegetación también lo es, la crianza de chivos era una bendición puesto que con esa escasa vegetación lograban alimentarse y tenían buenas perspectivas de reproducirse. Además, el cuidado de esos animales era muy fácil pues que no había que alimentarlos, ya que todas las mañanas se despedían del corral, buscaban su alimentación en lugares vecinos y regresaban por las tardes a pernoctar en su corral donde, a muy tempranas horas de la mañana, se ordeñaban a las cabras que lactaban a sus hijos, antes que los pequeños chivitos tuvieran oportunidad de alimentarse. En las horas vespertinas del día anterior se separaban de sus madres en un pequeño corralito y sólo después de recoger la leche en la mañana se abría la puerta que separaban madres e hijos.

La leche producida se consumía en forma de leche hervida, en suero en tapara y como queso, pero la venta de chivos producía las mejores entradas de dinero. Cada chivo tenía el precio regular de cinco bolívares. De manera que para llegar al valor de una morocota se necesitaba vender 21 chivos.

Ese año durante los días inmediatamente anteriores al 21 de julio, la cosecha de los chivos nacidos iba inventariada meticulosamente para llegar a la meta exigida por los compromisos adquiridos con la adquisición del camión.

A las 11:30 AM del día en cuestión, el inventario indicaba que ya habían nacido 20 de los chivos necesarios. Momentos más tarde una de mis hermanas fue con la noticia de que mi madre había concluido su trabajo. Mis hermanos mayores que estaban en el corral contando los chivos recién nacidos exclamaron a coro, "¡NACIÓ EL VEINTIUNO!"

Y esa es la razón porque soy el 21 del veintiuno del julio de 1926.

14 comentarios:

  1. Esta muy buena la historia.
    Espero que pasen una FELIZ NAVIDAD y que el proximo año sea todo lo que esperan de el. Un abrazo

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  2. Hola Josianne, que bonita y tierna historia, atesorala para que el cuento pase de generación en generación.

    Hablado de hallacas, soy de la teoría de tu mamá, la hoja de plátano le da aroma y estética. En los primeros años aqui no se encontraban hojas y yo las he armado en papel aluminio....la gente las miraba raro pero cuando se las comian se les olvidaba el envoltorio, eso si el giso muy gustoso y la masa impecable.
    Animate a probar con unas pocas (con medio paquete de Harina PAN te saldrán unas 10 hallacas) esto es una emergencia para las ilusiones jijijij.
    Besos

    Nima

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  3. Rosa: !y un abrazote navideño a tí!

    Nima: Okay, me animo para el año nuevo. Hoy tenemos cena en casa nada más mi familia, pero igual ya el menú está preparado y a mitad de cocción. En cuanto termine aquí me voy a terminar la masa del pan de jamón y luego al mercado a comprar las papas para el puré. El 25 estarán ocupadísimos con las gratas tareas de la Navidad y el 26 nos vamos a esquiar, así que será en el 2008. Gracias por el dato.

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  4. Hola Josianne. He visitado tu blog y me ha encantado. Me emocionó la historia de tu princesa Andreína. Saludos y Feliz Navidad desde Barquisimeto, Venezuela

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  5. Manuel: bienvenido siempre. Barquisimeto es una de mis ciudades favoritas, entre otras razones porque se come muy bien alla y porque una vez cantamos la Pasion segun San Mateo en la catedral.

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  6. Fitzi, que buen cuento el de tu papa!!! como me he reido!!!

    Aqui en Atlanta es 24 de diciembre, en China ya es 25??? No se, pero igual:
    FELIZ NAVIDAD A TODA LA FAMILIA DE FITZIANITOS!!!♥

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  7. Que linda historia, de verdad me encantó.

    Vine tambien a desearte FELIZ NAVIDAD junto a tu familia.

    Saludos navideños

    Ho Ho Ho

    Tahylú!

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  8. Feliz Navidad ♥ Fitzi

    Que lo pases muy lindo con tus tres amores!!!

    Un camión de besos y amapuches!!!

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  9. Muy bella historia!
    Espero que la pasen muy bien y que sus deseos se cumplan!
    FELIZ NAVIDAD Y UN EXCELENTE 2008!

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  10. HO HO HOOOO! FELIZ NAVIDADDDD!!!
    UN ABRAZO FUERTE!

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  11. Hola Fitzianita,¡Feliz Navidad!, que bueno el cuento de tu papá de esa vida de campo que bien conozco felicitaciones para él.

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  12. Ah, como yo voy atrasada en fecha no te voy a desear feliz navidad... pero si quiero contarte que yo tambien nací el 21 de julio y me pareció MAS chevre el cuento por eso... :)

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Ya no vivo tras la Gran Muralla Electrónica de China así que comenten mucho porque así celebro no tener más restricciones al Internet. Si tienen algún problema comentando, escríbanme a fitziane arroba mac punto com.